Ni pinturas, ni arte, ni neandertales... O tal vez sí

Expertos españoles cuestionan el resultado de las investigaciones que atribuyen origen neandertal a restos de pintura en la cueva malagueña de Ardales porque las muestras analizadas son muy pequeñas

Pinturas de la cueva malagueña de Ardales, que algunos investigadores atribuyen a la acción de neandertales
Pinturas de la cueva malagueña de Ardales, que algunos investigadores atribuyen a la acción de neandertales

El debate se mueve entre los vericuetos de la ciencia y la ideología. Entre quienes cuestionan los resultados obtenidos y quienes, cuestionados, defienden que las reticencias a sus descubrimientos radican en la dificultad de aceptar que una especie anterior al HAM (Hombre Anatómicamente Moderno) pudo ser la creadora de las primeras expresiones rupestres conocidas.

Esta semana, un equipo de investigadores de la Universidad de Barcelona (UB) ha publicado en PNAS (Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America) un estudio sobre la Cueva de Ardales (Málaga) donde confirma el origen neandertal de unas pinturas descubiertas años atrás en esta formación kárstica.

Ya el 23 de febrero de 2018 se publicó en Science un artículo que atribuía un origen neandertal a determinadas imágenes halladas en cuevas como La Pasiega (Cantabria), Maltravieso (Cáceres) y Ardales. Un grupo de científicos, encabezados por Randall White, replicó de forma contundente y cuestionó unos resultados que de confirmarse revolucionarían el universo científico conocido en lo que a esta materia se refiere.

Ahora se confirma ese origen neandertal, la antigüedad de las representaciones parietales. Y, otra vez, el estudio es cuestionado.

Diferentes tomas de las pinturas analizadas
Diferentes tomas de las pinturas analizadas

El equipo liderado por el portugués Joao Zilhao y la española África Pitarch no tiene la menor duda de los resultados obtenidos en sus investigaciones, ni las dataciones, ni el origen antrópico de las pinturas analizadas ni su simbolismo. De hecho, el artículo se centra sobre todo en el simbolismo del mundo subterráneo en la prehistoria.

Los críticos no cuestionan que los neandertales tuvieran capacidad artística. Más que nada porque hay evidencias de arte mueble –objetos transportables- realizado por este grupo de homininos. Tampoco cuestionan el método empleado para datar las pinturas de las estalagmitas de Ardales. Lo que cuestionan es la muestra, muy escasa, a su juicio, sobre la que se ha aplicado el método.

Los investigadores han obtenido la fecha de antigüedad de las pinturas por el método del uranio-torio. Un método complejo que, de forma muy simple, consiste en medir el porcentaje de uranio que se ha convertido en torio; en determinar cuánto uranio hay en los restos y, en función de su cantidad, hallar una fecha. A más cantidad de uranio, más antigüedad. [Para fechas posteriores a 40.000 años no se puede utilizar el método del carbono 14].

El doctor Sergio Ripoll, de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), una reputada eminencia en la materia, ya firmó en 2018 el artículo crítico con los primeros hallazgos. Y hoy, en conversación con Infobae, mantiene su tesis: la muestra es muy pequeña. “Esta última publicación es más de lo mismo. Las muestras son superficiales. Claro que el uranio-torio es un método válido, pero no la muestra sobre la que se aplica”.

En las formaciones kársticas, como la Cueva de Ardales, el aporte de agua es continuo y, por tanto, el uranio presente se disuelve. Por tanto, si la muestra de carbonato que se analiza es superficial, la presencia de uranio será menor y la datación indicará fechas muy antiguas. La edad de la muestra se deduce de la relación Th/U (torio/uranio) y si hay menos uranio en la muestra, la relation Th/U llega a ser demasiado grande y la fecha es artificialmente envejecida. “Dentro de 10 años, más antiguas todavía”, ironiza Ripoll.

En la misma línea se pronuncia Francisco Muñoz, doctor de la misma Universidad, quien recuerda que el equipo que ha investigado varias cuevas de la Península Ibérica atribuyendo origen neandertal a determinados signos o pinturas concluyó que una mancha de El Castillo (Cantabria) tenía esa datación cuando en realidad es el ojo de un bisonte del periodo magdaleniense (17.000-13.000 BP).

El doctor Joao Zilhao, autor del último informe, es contundente en su conversación con Infobae: “Los resultados están, las metodologías de datación continúan vigentes desde hace 70 años, se ha respondido a todas las dudas planteadas. Con lo que tenemos, es lo que hay”.

Su compañera, la doctora África Pitarch, ha respondido también a las preguntas de este medio: “En nuestro trabajo lo que hacemos es analizar los pigmentos de uno de los paneles atribuidos en 2018 a los neandertales [el artículo citado con anterioridad publicado en Science]. Lo que hacemos es confirmar que se trata de unas marcas de origen humano que fueron realizadas deliberadamente”.

En ningún caso consideran que su investigación cambie el paradigma de la ciencia –que las expresiones rupestres fueran privativas del Hombre Moderno- por eso ya se hizo hace tres años en el artículo de Dirk Hoffmann.

En la imagen se aprecia el espesor de los pigmentos
En la imagen se aprecia el espesor de los pigmentos

El problema, explica Zilaho, es que el resultado de su estudio “choca con el supuesto de que neandertal fuera capaz de realizar esta actividad. Algunos se sienten incómodos” con esta idea.

Durante la conversación, Zilhao defiende que los neandertales son sapiens, y que hay que quitarse el prejuicio de que sólo el Hombre Anatómicamente Moderno, o sea, nosotros, tenía la exclusividad de realizar determinadas actividades. “Es un pensamiento del siglo XIX; es una forma de pensar que ha desaparecido”, añade.

[En el siglo XIX, cuando Marcelino Sanz de Sautuola descrubrió, en 1879, las cuevas de Altamira pocos creyeron que las pinturas rupestres tuvieran origen prehistórico. El debate fue tan ácido, las críticas tan duras, que Sanz de Sautuola murió sin ver reconocido por la comunidad científica un hallazgo que hoy es incuestionable].

Pero los críticos no cuestionan que los neandertales tuvieran mucha o poca capacidad, lo que cuestionan es que el método de datación se ha empleado sobre capas superficiales de carbonato de la estalagmita de Ardales donde se encuentran las pinturas.

Ellos, dice Zilhao en referencia a los críticos, utilizan el mismo método en Borneo, pero como allí no hubo neandertal, no hay debate. Es más, critica que hacen algo prohibido en Europa: romper las estalagmitas para llegar al núcleo.

¿Simbolismo?

El debate trasciende la datación y se adentra en el universo del significado de las pinturas. Infobae ha planteado a África Pitarch que, dada la afirmación de que las pinturas tienen un significado, cuál sería este, cuál sería el simbolismo. “Desgraciadamente nadie puede saber el significado exacto de esas marcas. Lo único que sabemos es que esta acción (la de marcar el domo con pigmento rojo) se hizo de forma repetida en el tiempo, durante miles de años, por eso proponemos que probablemente es el domo, o incluso la cueva, el que tiene un significado simbólico”.

No les queda duda, tampoco, del origen antrópico de las pinturas. Descartan que el pigmento haya llegado a las estalagmitas analizadas de forma accidental. Zilhao dice que el pigmento fue “soplado”, llegando a zonas de imposible acceso con la mano, por ejemplo. Que en algunas zonas es muy espeso. Pitarch aclara: “Estamos cien por cien seguros de que las marcas rojas son de origen antrópico y descartamos que se trate de algo hecho accidentalmente tanto por la localización del panel - se sitúa a media altura de un imponente domo estalagmítico situado en el centro de una gran sala-, como por la distribución de las marcas -que se encuentran en los salientes y en los entrantes del domo- y su morfología -que se caracterizan por presentar un área central con alta densidad de pigmento rodeada por una aureola donde se da una reducción gradual en la concentración de pigmento-. Este patrón”, concluye Pitarch, “es típico de la técnica del soplado”.

No se puede confundir, en ningún caso, que las marcas sean arte tal y como lo entendemos en la actualidad. Sí, dice Zilhao, en el sentido de que se entienda el arte como “la utilización de una habilidad para transmitir un mensaje. [Y las pinturas] están allí para transmitir un mensaje; intrínseco, de señalización. La gente no vive allí, iba adrede a hacer esas pinturas. No fue cosa de una vez”.

Ripoll es muy crítico con la interpretación que se le da a las pinturas. “¿Por qué tiene que ser eso simbólico?”. Roberto Ontañón, director del Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria, recuerda que el estudio de Ardales “habla de salpicaduras. Inferir de ahí un comportamiento artístico” es algo muy arriesgado. “Hay muy pocos datos de que neandertal tuviera un comportamiento artístico. Yo no me opongo a que neandertal tuviera un comportamiento similar a HAM. Además, la ciencia avanza a través del debate”.

Y aquí hay uno. Y muy serio. Quizá como el que rodeó a las Cuevas de Altamira a finales del siglo XIX. Sólo quizá.

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