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Samantha Morton habló de su difícil adolescencia y de la comparación que Christopher Nolan hizo con Heath Ledger

La actriz británica repasó en el podcast Happy Sad Confused el camino que la llevó de las calles de Nottingham a protagonizar la escena más comentada de “La Odisea”

Samantha Morton se convirtió en una de las actuaciones más comentadas de La Odisea con su papel de Circe en la película de Christopher Nolan
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Con apenas diez minutos en pantalla, Samantha Morton se convirtió en una de las actuaciones más comentadas de La Odisea, la nueva película de Christopher Nolan. Su interpretación de Circe reactivó su nombre en la temporada de premios 2027 y devolvió al centro de la conversación a una actriz con más de tres décadas de carrera.

“Si yo no lo creo, tú no lo vas a creer”, dijo Morton en el podcast Happy Sad Confused, conducido por Josh Horowitz, donde repasó su trayectoria y habló sobre el impacto del film. “Y yo no solo lo creo: sé que lo hice”, agregó.

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La actriz, de 49 años, describió la construcción de Circe como un acto físico y sensorial antes que intelectual: sin idea previa, sin plan rígido, con el cuerpo como instrumento principal. La escena, filmada íntegramente sin efectos digitales, fue concebida por Nolan como el “fulcro” de toda la película, según declaró el director a Los Angeles Times.

La reacción en el set lo confirmó. Al terminar una toma, el equipo rompió en un aplauso espontáneo, algo que Christopher Nolan dijo no haber vivido desde que Heath Ledger filmaba Batman: el caballero de la noche. Morton recuerda ese momento con distancia: estaba demasiado adentro del personaje como para registrarlo plenamente.

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“Yo estaba ahí. Me fui. Solo sentí un calor en el estómago que me decía que lo habíamos logrado”, reconoció en el podcast.

Primer plano de una mujer con el cabello recogido y manos entrelazadas, con dos hombres borrosos de barba y armadura en el fondo y fuego a la derecha
La interpretación de Circe reactivó el nombre de Samantha Morton en la temporada de premios 2027 y la devolvió al centro de la conversación (Universal Pictures)

La secuencia de Circe —aproximadamente diez minutos de metraje situados en el punto medio del film— muestra a la hechicera recibiendo a la exhausta tripulación de Odiseo en su isla. Lo que empieza como una oferta de refugio deriva en una transformación perturbadora: la bruja moldea a los hombres en sus formas animales con sus propias manos, sin varita, en un proceso que Morton ejecutó con el cuerpo en lugar de con el texto.

Todo fue práctico, todo ocurrió frente a la cámara. Morton, que en su infancia trabajó brevemente como asistente de mago y creció obsesionada con el horror práctico de films como El exorcista y Un hombre lobo americano en Londres, encontró en ese dispositivo el territorio exacto que siempre había buscado.

La actriz reveló que durante la filmación comenzó a tararear de manera espontánea, sin que estuviera escrito en el guion. Nolan no la detuvo. Morton continuó, y ese sonido —que ella describe como una sinfonía de armónicas de cristal y theremin— quedó en la película. “La magia no vino solo de mis manos sino de mis sonidos”, declaró al Los Angeles Times.

También contó que construyó a Circe como un ser sin edad: en distintos momentos la interpretó como una adolescente aterrada, una anciana, una madre, una hermana. “Quería que fuera atemporal”, explicó.

El largo camino hasta Nolan

Christopher Nolan definió la secuencia de Circe como el fulcro de La Odisea y el equipo la aplaudió al terminar una toma (REUTERS/Isabel Infantes)
Christopher Nolan definió la secuencia de Circe como el fulcro de La Odisea y el equipo la aplaudió al terminar una toma (REUTERS/Isabel Infantes)

El camino hasta ese set fue largo y no estuvo exento de obstáculos. Morton lleva más de tres décadas en la industria, con dos nominaciones al Oscar —por Dulce y melancólico (1999) de Woody Allen y por In America (2002)— y una filmografía que incluye Sentencia previa, The Walking Dead y John Carter: Entre dos mundos, entre decenas de otros proyectos.

Aun así, confesó al podcast que en el año previo al rodaje de La Odisea no había trabajado. “Hay momentos en los que las cosas no salen, tanto creativamente como financieramente, porque tengo tres hijos, una hipoteca y una vida”, dijo. A los 49 años y con ese currículum, seguía dependiendo de una llamada.

Esa llamada llegó de parte del casting director John Papsidera, con un mensaje que no esperaba: Christopher Nolan quería conocerla. Morton admitió haber llorado al recibirlo. “Llegar a trabajar con él en mi vida, eso es todo. Ya soy feliz”, dijo en Happy Sad Confused.

Años antes, cuando Nolan filmaba El gran truco, Morton había pedido a sus agentes una audición para la película —era fanática de la magia y de Nikola Tesla— y no obtuvo respuesta. 20 años después, le llegó el papel correcto.

El vínculo con el cine, sin embargo, va mucho más atrás y tiene raíces más profundas que la vocación. Morton creció entre hogares de acogida y centros de menores en Nottingham, Reino Unido, con un padre que entraba y salía de la prisión y sin una familia estable. A los 14 años comenzó a escaparse y a vivir en la calle; a los 16 años, se encontraba en un albergue para personas sin hogar.

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Samantha Morton incorporó un tarareo espontáneo a Circe y Christopher Nolan decidió dejar ese sonido en la película (Photo by Scott A Garfitt/Invision/AP)

Desde pequeña, ella y su hermana se colaban por la puerta trasera del cine ABC de Nottingham para pasar el día adentro. “Era nuestro espacio seguro”, describió. Su primer recuerdo cinematográfico es 2001: odisea del espacio, que vio a los cinco años en una de esas sesiones clandestinas y que volvería a ver una y otra vez.

Una infancia marcada por la inestabilidad

Fue un instructor de teatro llamado Ian Smith quien le dio el dinero del tren para ir a Londres a audicionar para una serie de televisión. El papel era el de una fugitiva. Morton lo consiguió. Esa semana también firmó con un agente. Poco después llegó Band of Gold y, con eso, una carrera que arrancó a toda velocidad.

“La actuación me salvó la vida”, dijo en el podcast. “Pero sin querer ser dramática, también creo en Dios, y esa fe me dio la capacidad de sentirme amada cuando los seres humanos y la sociedad eran bastante crueles”, agregó.

El regreso al centro de la escena

Antes de La Odisea, Samantha Morton atravesó un año sin trabajo pese a sus dos nominaciones al Oscar y más de tres décadas de carrera (REUTERS/Isabel Infantes)
Antes de La Odisea, Samantha Morton atravesó un año sin trabajo pese a sus dos nominaciones al Oscar y más de tres décadas de carrera (REUTERS/Isabel Infantes)

La exposición que trae La Odisea, estrenada a comienzos de agosto de 2026 con cifras y críticas que la ubican entre los grandes estrenos del año, abrió puertas que Morton no había visto antes.

Antiguos colaboradores como el director Andrew Stanton (John Carter) le escribieron para felicitarla. Su nombre circula en las primeras conversaciones sobre la temporada de premios 2027 en la categoría de actriz de reparto.

La actriz, que lleva tiempo sin aparecer en portadas de revistas y que reconoció haber tenido que renovar su showreel para directores de casting que nunca habían oído hablar de ella, recibió la atención con mesura. “Espero y tengo fe de que si sigues haciendo buen trabajo y la gente correcta lo ve, puedas seguir trabajando”, dijo.

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