El hermano de Ariana Grande habla de su paso por las adicciones y el punto que cambió su vida para siempre: “Me dejé arrastrar felizmente al abismo”

En sus memorias “Supergay!”, Frankie Grande repasa su experiencia y el proceso que lo llevó a cumplir nueve años de sobriedad

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Frankie Grande revela cómo el concierto benéfico de Ariana Grande influyó en su sobriedad. (Reuters. Captura de video)
Frankie Grande revela cómo el concierto benéfico de Ariana Grande influyó en su sobriedad. (Reuters. Captura de video)

Frankie Grande conmemora este mes nueve años de sobriedad, un proceso que describe en sus nuevas memorias, Supergay!. En el libro, el actor de 43 años aborda distintos episodios relacionados con su consumo de alcohol y drogas, así como los acontecimientos que marcaron su recuperación.

La publicación recorre diferentes etapas de su vida, desde sus primeros acercamientos al alcohol durante la universidad hasta el momento en que decidió ingresar a un centro de rehabilitación en 2017.

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Tras finalizar sus estudios, Frankie Grande cumplió uno de sus principales objetivos profesionales al incorporarse en 2007 al elenco de Mamma Mia! en Broadway.

Mientras desarrollaba su carrera en el teatro musical, también enfrentó diversos acontecimientos personales, entre ellos una ruptura sentimental, el diagnóstico de enfermedad de Parkinson de su padre y el fallecimiento de una de sus tías.

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Frankie Grande recordó que al inicio de su carrera pasó por varios momentos en su vida personal que lo llevaron al consumo de drogas. (REUTERS/Mario Anzuoni)
Frankie Grande recordó que al inicio de su carrera pasó por varios momentos en su vida personal que lo llevaron al consumo de drogas. (REUTERS/Mario Anzuoni)

En sus memorias, el famoso explica que durante ese periodo comenzó a utilizar el alcohol y las drogas como una forma de afrontar situaciones emocionales difíciles. “Fiestas. Drogas. Me quitaban el dolor. Y así, me dejé arrastrar felizmente al abismo de la adicción”, expresó.

Con el paso de los años, el consumo aumentó y, según relata, también lo hizo su tolerancia a las sustancias, por lo que aunque intentó abandonar el consumo en varias ocasiones, aunque señala que no logró mantener la abstinencia.

“Mi tolerancia aumentó. Sus efectos empezaron a desaparecer cada vez más rápido, hasta el punto de que consumía drogas sin parar solo para mantener viva la sensación”, indicó.

La situación alcanzó un punto decisivo en 2017, cuando viajó al Reino Unido para acompañar a su hermana, la cantante Ariana Grande, tras el atentado ocurrido en el Manchester Arena durante un concierto de la artista en mayo de ese año.

Frankie Grande asistió al concierto "One Love Manchester" de Ariana Grande donde tuvo una reflexión. (Captura de video)
Frankie Grande asistió al concierto "One Love Manchester" de Ariana Grande donde tuvo una reflexión. (Captura de video)

De acuerdo con el relato de Frankie, durante esa etapa experimentó sentimientos de culpa y una creciente sensación de desconexión con su entorno cercano.

Fue entonces cuando habló por primera vez con su hermana sobre su adicción y aceptó la posibilidad de ingresar a rehabilitación una vez concluido el concierto benéfico One Love Manchester, organizado en apoyo a las víctimas del atentado.

Sin embargo, cuando su madre y Ariana se marcharon a casa, él se fue a Londres para “una última juerga antes de la rehabilitación”. Esta “última noche de libertad” se tornó negativa y pasó “tres de los días más oscuros de mi vida” solo en una habitación de hotel en Londres.

“Aún recuerdo el concierto One Love Manchester y me sentí tan inútil y tan desconectado de mi familia en un momento en el que solo deseaba estar conectado con ellos. No creo que sea una coincidencia que ingresara a rehabilitación unas semanas después de One Love Manchester”, dijo en una entrevista con People.

Frankie Grande  recordó cómo ingresó a rehabilitación tras una noche de fiesta en Londres. (REUTERS/Kylie Cooper)
Frankie Grande recordó cómo ingresó a rehabilitación tras una noche de fiesta en Londres. (REUTERS/Kylie Cooper)

Dos semanas después del concierto, el 16 de junio de 2017, Grande ingresó voluntariamente a un centro de rehabilitación. Desde entonces, afirma haber mantenido la sobriedad durante nueve años consecutivos.

“En esa habitación de hotel en Londres, ni el alcohol ni las drogas podían hacerme escapar de ese sentimiento. Ya no podía huir. Esa vergüenza y esa culpa estaban por todas partes, mirara donde mirara”, dijo.

Y añadió: “Había dos opciones. O morir o rehabilitarme. Esas eran las únicas dos opciones porque era la única manera de escapar de esos sentimientos de vergüenza y culpa".

En el libro, el artista sostiene que la recuperación ha requerido un esfuerzo constante y que mantenerse alejado del consumo implica trabajo diario.

Frankie Grande admitió que la rehabilitación no ha sido fácil. (REUTERS/Angelina Katsanis)
Frankie Grande admitió que la rehabilitación no ha sido fácil. (REUTERS/Angelina Katsanis)

“No es algo que se pueda lograr mágicamente chasqueando los dedos y diciendo: ‘¡Mira, ya estoy sobrio!’. Los adictos y alcohólicos siempre temen que, si recaen, no haya vuelta atrás. Creo firmemente que es así. No creo que pueda volver a salir de fiesta. Creo que simplemente moriré”, explica.

Frankie Grande atribuye parte importante de su recuperación al apoyo recibido por su familia, especialmente de su madre y de Ariana Grande. Según explica, el proceso le permitió reconstruir relaciones personales que se habían visto afectadas durante los años de consumo.

Asimismo, destaca que con el tiempo logró fortalecer nuevamente los vínculos con sus seres queridos y recuperar espacios de confianza dentro de su entorno familiar.

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