El inesperado pacto entre Viggo Mortensen y Sean Bean a 25 años de El Señor de los Anillos: la historia real detrás de la muerte de Boromir

La confesión de los protagonistas, durante entrevista exclusiva con Empire, revela detalles sorprendentes sobre una de las escenas más recordadas del cine y el vínculo que forjaron fuera de cámara

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El rodaje de El Señor de los Anillos enfrentó a los actores Viggo Mortensen y Sean Bean a condiciones extremas en las montañas de Queenstown (YouTube/Amazon Prime Video España)

El 25° aniversario de El Señor de los Anillos propició el reencuentro de Viggo Mortensen y Sean Bean, quienes compartieron recuerdos sobre el exigente rodaje dirigido por Peter Jackson.

En una entrevista exclusiva para Empire, ambos actores revivieron escenas emblemáticas, como la muerte de Boromir y los días a los pies de las montañas de Queenstown.

El miedo a volar y la determinación de Sean Bean

Sean Bean confesó a Empire el temor que sentía al volar durante la filmación. “En ese momento, me daba mucho miedo volar”, afirmó Bean. Para llegar a locaciones remotas sobre glaciares, el equipo se trasladaba en helicóptero, situación que llevó a Bean a elegir una alternativa poco convencional.

El aniversario número 25 de
El aniversario número 25 de El Señor de los Anillos reunió a Viggo Mortensen y Sean Bean para compartir detalles inéditos del exigente rodaje dirigido por Peter Jackson (Instagram/@empiremagazine)

Viggo Mortensen recordó la tensión de esos trayectos: “Había muchos helicópteros en esa producción. Realizamos una buena escena para Sean, donde lo tienta el anillo y estábamos en lo alto de las montañas, en la nieve”, señaló Mortensen. El vuelo duraba 40 minutos, con descensos bruscos y turbulencias. Mortensen describió cómo veía a Bean aferrado al asiento, visiblemente afectado por el temor al vuelo.

Ante esa experiencia, Bean tomó una decisión radical. “Dije: ‘Me levantaré a las dos de la mañana, no me importa, y subiré la montaña caminando’”, relató a Empire. Cumplió su palabra: se puso el disfraz y ascendió a pie antes que el resto del equipo.

“Llegué casi al mismo tiempo que los demás”, recordó. El esfuerzo físico y mental que implicaba esa caminata resultó una muestra clara de su compromiso con el personaje y la producción.

Camaradería, escenas clave y legado emocional

Sean Bean desafió su miedo
Sean Bean desafió su miedo a volar y eligió caminar hasta las locaciones de El Señor de los Anillos, demostrando su compromiso con la producción

Esa actitud definió el ambiente del rodaje y fortaleció la relación entre los actores. “Fue toda una aventura, ¿sabes? En todos los sentidos de la palabra”, reflexionó Bean. El guion, el entorno y las vivencias fuera de cámara dejaban una marca única: “Nunca viví nada parecido”, puntualizó.

El compañerismo y los desafíos físicos compartidos definieron la producción y llenaron de energía y camaradería los días de grabación. Los intérpretes enfrentaron condiciones meteorológicas extremas y exigencias inéditas, mientras compartían instantes de humor y cercanía.

Fuera del set, las largas jornadas y el aislamiento generaron lazos de confianza que trascendieron la pantalla. Los miembros del elenco y el equipo técnico desarrollaron una complicidad que se reflejó en la autenticidad de cada escena.

La camaradería entre Viggo Mortensen
La camaradería entre Viggo Mortensen y Sean Bean fortaleció el ambiente de trabajo durante el exigente rodaje de la saga (Prime Video)

La muerte de Boromir fue la escena clave que ambos evocaron, tanto por su impacto emocional como por el enfoque artesanal en su realización. Mortensen explicó a Empire el debate sobre cómo simular los impactos de las flechas en el cuerpo de Bean: “Intentaban realizar efectos tradicionales, con cables”, explicó Mortensen.

Finalmente, Bean propuso: “Déjenme intentarlo; cuando digan ‘Acción’, simplemente haré esto (simula recibir una flecha)”. El equipo reaccionó de inmediato: “¡Eso es increíble!”.

Bean añadió: “Solo dije: ‘Déjenme probar’. Cuando decían ‘Acción’, me movía como si me hubiera atravesado una flecha”. Ese método directo aportó realismo y crudeza a la secuencia, dejando una huella profunda en el set y en los espectadores.

Mortensen resaltó la fuerza humana
Mortensen resaltó la fuerza humana de la escena de Boromir, donde la conexión emocional superó los efectos especiales y consolidó la autenticidad del film

Mortensen analizó la fuerza emocional de la escena y el vínculo entre ambos personajes: “No hay efectos, no hay monstruos imaginarios. Son solo dos personas conectadas por su historia y su origen… aunque hasta entonces habían estado enfrentados, en ese momento surge una conexión muy poderosa”.

25 años después, el reencuentro de Mortensen y Bean en Empire subraya cómo la grandeza de El Señor de los Anillos reside también en los lazos personales surgidos durante la filmación. Esa escena, según Mortensen, sigue siendo especial porque resume la verdad y la humanidad detrás de la épica.

La experiencia vivida por el reparto y el equipo técnico se convirtió en parte de la leyenda de la saga, recordando que la autenticidad nace de la entrega y la pasión en cada detalle.