
La nueva versión live action de Cómo entrenar a tu dragón (2025), dirigida nuevamente por Dean DeBlois, ya está en cines. Las primeras reacciones en redes sociales y portales de reseñas han sido positivas, considerando que el filme original de Dreamworks es una de las historias más entrañables y aclamadas del cine de animación.
La flamante adaptación, con actores de carne y hueso, mantiene la esencia del relato original, aunque sí se pueden detectar algunas diferencias importantes.
Aquí repasamos los cambios más llamativos del nuevo filme protagonizado por Mason Thames (Hipo), Nico Parker (Astrid) y Gerard Butler (Estoico)

Una historia más cruda, intensa y realista
Desde el primer adelanto ya se intuía que la estética visual de la nueva Cómo entrenar a tu dragón sería más cruda y realista.
La meta del director Dean DeBlois fue “profundizar en el desarrollo de personajes y la mitología” sin alterar el núcleo narrativo de la historia: un adolescente vikingo, marginado y creativo, que desafía la tradición de su pueblo al hacerse amigo de un dragón.
“La original no estaba rota, así que no podíamos arreglarla. Lo único que podíamos hacer era elevarla”, dijo Mason Thames a USA Today.
Por eso, aunque esta versión es casi un calco en términos de trama; las escenas se perciben más viscerales e intensas.

La relación entre Hipo y su padre es un claro ejemplo: los desacuerdos ya no tienen el tono ligero de la animación, sino una carga emocional mucho más fuerte.
Diversidad, nuevas motivaciones y mayor desarrollo femenino
Uno de los cambios más evidentes es el aspecto del pueblo vikingo de Berk. En la versión animada, todos los personajes eran caucásicos. Pero el live-action abraza la diversidad étnica y la justifica en el propio guion: Stoick explica que los mejores cazadores de dragones provienen de todas las regiones exploradas por los vikingos, desde Europa hasta Asia y África.
También se ha enriquecido el arco de Astrid. En la versión original, su rechazo inicial a Hipo carecía de motivos profundos.

En la nueva entrega, su disgusto está relacionado con el privilegio que él tiene como hijo del jefe, algo que ella percibe como injusto.
Astrid aspira a liderar algún día, y su respeto por Estoico hace que su cambio de actitud hacia Hipo sea más significativo. Según DeBlois, el personaje fue pensado como una especie de capitana de equipo deportivo: competitiva, fuerte, pero no cruel.
Personajes rediseñados
Patán, el bravucón que en la animación era unidimensional, gana un arco más empático en esta nueva versión. La inclusión de su padre, un capitán vikingo que lo ignora, permite entender mejor su necesidad de demostrar valor. Así, al igual que Hipo, también lucha por la aprobación paterna.
Patapez, por su parte, es menos caricaturesco. Su pasión por los dragones va más allá de monólogos de información, sino que se representa con un entusiasmo contagioso que lo vuelve un aliado sincero.

Finalmente, Bocón el Rudo (Nick Frost) mantiene su carácter contrastante, pero se hizo un ajuste físico: en la animación, le faltaba la pierna derecha; en el live-action, la pierna izquierda.
Esta modificación se hizo para adaptarse a una condición médica real del actor, quien tiene problemas en la rodilla izquierda.
Más peligro, menos ternura
Al pasar del formato animado al realismo visual, el tono general de la película también ha cambiado. Los dragones ya no son solo adorables criaturas fantásticas, sino seres imponentes y, en algunos casos, aterradores.

El nido de dragones, por ejemplo, no es retratada como una simple guarida misteriosa. ScreenRant la describe como “una secuencia que recuerda más al cine de horror”, con criaturas que emergen desde el agua y ejecutan un ataque espeluznante.
El cambio más importante
La modificación más drástica, sin embargo, está en la batalla final y la ausencia de una pista clave que, en la versión animada, permitía que los protagonistas descubrieran la debilidad de su enemigo.
En la película de 2010, luego de un vuelo exitoso, Hipo y Chimuelo tienen un breve encuentro con pequeños dragones. Durante esa interacción, Chimuelo lanza una pequeña bola de fuego dentro de uno de ellos, revelando accidentalmente que las zonas del cuerpo que no están protegidas por escamas son vulnerables.
Este detalle se convierte más adelante en la clave para derrotar a la Muerte Roja, el gigantesco dragón final.

En cambio, la nueva película omite esa escena por completo. Como consecuencia, Hipo no conoce este punto débil de los dragones.
En su lugar, él y Chimuelo improvisan una táctica diferente: vuelan a gran altura y atacan con ráfagas de fuego que debilitan las alas de su enemigo. La estrategia termina por hacerlo caer desde lo alto, provocando su derrota de manera más física que estratégica.
Por ahora, el director no ha comentado este ajuste en la narrativa de la versión live-action.
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