
Paisano, decía Atahualpa Yupanqui, es el que lleva un país adentro. Es decir, no es aquel que necesariamente nació en Argentina, sino el que finalmente logró sentirla, el que la lleva en el pecho, el que la gusta y la llora. Puede ser heredero del gaucho, o no, pero es otra cosa. Es el que tiene esperanza en el país, el que lucha por él, el que no se entrega fácilmente.
El autor del libro y de la idea original mencionada es Juan Pablo Baliña, investigador, historiador y divulgador, que tiene una particular tesis sobre la historia: “creo que en los márgenes de los archivos argentinos se esconde una historia más rica, más humana y tal vez más posible que la historia de bronce que nos fueron contando. Allí se trasluce una Argentina diferente: no diría que menos heroica pero sí más verosímil; más real y menos declamada”, señala el autor.
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“Paisanos”, el libro, alza la mirada hacia tierra adentro y recoge historias mínimas, anónimas, de esas que estuvieron siempre en un segundo o tercer plano. “Pero un paisano no sería la contratacara del prócer sino el que supo colaborar con él sin esperar homenajes”, aclara Baliña.

El libro es una trenza de tres: un tiento lleva la historia de los paisanos que se ven en las imágenes, el segundo conduce las historias de los fotógrafos que las tomaron, y el tercero de los ejes -o tientos dicho en el lenguaje del libro- son todos esos detalles que fueron descubriendo entre varias personas que forman parte del Archivo Visual Argentino, una comunidad de investigadores que cuenta con un espacio de Instagram para recoger y poner en valor archivos familiares y públicos de los argentinos.
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Baliña recuerda que el mayor volumen de imágenes antiguas conservadas en nuestro país se encuentra en todo el conjunto de las colecciones familiares, dispersas en manos particulares. “Y, por lo general, cuando las familias deciden desprenderse de estas fotos no las donan a los archivos públicos locales —cuando existen— sino que simplemente las desechan, las tiran. Para intentar evitar ese desangre de historias nació el Archivo Visual Argentino”.
En el libro Baliña le hace preguntas a la historia desde las imágenes: con qué objetivo o intención se tomó tal o cual fotografía, que podemos ver además de lo explícito. “La respuesta es casi siempre la misma: guardar un recuerdo. En ocasiones para venderlo, sí, pero guardar un recuerdo al fin. Hay un acto solemne en ese instante de producción del recordatorio: se ponen sus mejores pilchas, detienen su quehacer, apoyan la pala, se peinan y construyen el recuerdo. En el medio, al costado y atrás de la escena se ven numerosos elementos”.
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La colaboración fue parte esencial de la construcción de este libro: “Durante estos casi dos años de funcionamiento del Archivo Visual Argentino hemos recibido miles de mensajes ofreciendo su recuerdo. En todos los casos hay una voluntad de compartir, de dotar de sentido ese recuerdo. Y mientras unos comparten sus antiguas fotografías, otros comparten su mirada sobre esa fotografía, construyendo capas de sentido. Es increíble la cantidad de registros que se pueden obtener con aportes de diferentes personas”, señala el autor.

Pero no sólo de documentos visuales vive el libro. Baliña cree que existe dimensión habitualmente desatendida para pensar y escribir la historia –o la historiografía- “lo que pasó por el corazón, no sólo por los documentos, también estuvo y está escribiendo la historia. En este punto se mezclan muchas cosas: emociones, sentimientos, músicas, asociaciones, mitos, lecturas y un etcétera enorme. Lo que ocurrió antes y después de un hecho incide en ese espacio que llamamos recuerdo y también en la forma de estudiar y escribir la historia. Las fotos nos hablan, sí, pero lo hacen en la voz de sus observadores, no siempre de sus protagonistas”.
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Paisanos, de Caldén editores, es un proyecto que recién empieza. Se sabe que vendrá Paisanos 2 y 3, buscando recoger las fotografías olvidadas de los argentinos: “Están arriba de los armarios, en una caja de zapatos o debajo de una cama. Queremos que pasen de allí al recuerdo de todos los que llevan un país adentro, y para eso los necesitamos a ustedes”, cierra Baliña.
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