
El 8 de septiembre de cada año, el mundo conmemora el Día Internacional de la Alfabetización, una fecha que encierra una urgencia indeclinable y una esperanza renovada. Fue proclamado el 26 de octubre de 1966 por la UNESCO, durante su XIV Conferencia General, y celebrada por primera vez en 1967 con un propósito claro: recordarle a la sociedad global que la alfabetización no es un privilegio, sino un derecho humano fundamental, que abre puertas a la dignidad, a la justicia, a la libertad y a la participación plena en el entramado civilizado de este siglo.
La elección del 8 de septiembre tiene una carga simbólica: se inspira en la Conferencia Mundial de Ministros de Educación sobre la Erradicación del Analfabetismo, realizada en Teherán en 1965, un momento clave para unir esfuerzos internacionales en materia educativa. Hoy, este propósito sigue ocupando los primeros lugares en las agendas de todos los países: volver la mirada hacia la lectura y la escritura, no como meras habilidades técnicas, sino como catalizadoras de transformación personal y colectiva.
Desde entonces, las tasas de alfabetización global han crecido: entre 2015 y 2024, la alfabetización entre adultos (mayores de 15 años) pasó del 86% al 88%. No obstante, el progreso es desigual y precario: aún hay 739 millones de jóvenes y adultos que carecen de competencias básicas de alfabetización. No es solo un número: son personas, muchas marginadas por la pobreza, por la desigualdad de género (dos tercios de analfabetos en el mundo son mujeres) y por condiciones adversas como ser mayores o vivir en contextos desfavorables..

Pero, además, estos no son los únicos desafíos de la alfabetización en la actualidad. Ya no basta con enseñar a leer y escribir; en una era digital e hiperconectada, la alfabetización debe ampliarse. Ya no basta con comprender un texto impreso: hace falta interpretar, analizar, evaluar, crear y compartir información en entornos digitales, redes sociales, plataformas fragmentadas.
Esta “alfabetización digital” representa una puerta giratoria: abre enormes posibilidades para aprender, participar y empoderarse, pero también puede marginar profundamente a quienes no tienen acceso o formación adecuada. En 2025, la UNESCO ha puesto justamente ese foco bajo la consigna “Promover la alfabetización en la era digital”, para recalcar que la brecha digital es a la vez brecha de alfabetización, una doble exclusión que acumula desigualdades.
Viivimos rodeados de múltiples lenguajes y la alfabetización ya no es solo leer letras, sino también comprender imágenes, navegar datos, cuestionar mensajes, discernir fuentes, escribir en formatos emergentes. El enfoque de la “multialfabetización” o “multiliteracy” engloba esas dimensiones y responde a un mundo donde el conocimiento circula en múltiples códigos, muchos de los cuales solo son accesibles si se cuenta con una educación pensada para ello.
Sumado a esto, están los desafíos estructurales: la falta de inversión. La UNESCO encontró que el 57% de los países destinan menos del 4% de sus presupuestos educativos a alfabetización. También persisten vacíos formativos entre docentes sobre cómo enseñar alfabetización digital, y faltan recursos, equipamiento y políticas pedagógicas que empoderen el acceso igualitario.

Celebrar el Día Internacional de la Alfabetización significa, entonces, celebrar lo logrado y asumir lo pendiente. Significa reconocer que la alfabetización sigue siendo el cimiento de una ciudadanía que puede participar, pensar críticamente, decidir con autonomía y construir sociedades más justas. Significa entender que alfabetizar hoy implica conectar la tradición de la lectura con las nuevas prácticas de los lenguajes y las tecnologías. Significa que hacerlo no es solo tarea de la escuela, sino de políticas públicas, de inversión sostenida, de formación docente, de inclusión; es un deber ético global.
Por todo esto, desde Ticmas, celebramos este día y renovamos nuestro compromiso diario de seguir trabajando para que muchos niños, niñas y adolescentes de América Latina tengan cada vez más oportunidades a través de la educación, con la convicción de que un mundo alfabetizado, digitalmente alfabetizado, multialfabetizado, será más capaz de afrontar sus desigualdades, de fomentar la paz y el progreso sustentable.
Silvana Cataldo es especialista en innovación educativa y es Líder pedagógica del Programa ¡A leer en vivo! de Ticmas.
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