Recientemente, la provincia de Buenos Aires, Argentina, anunció una reforma significativa en su sistema educativo, particularmente enfocada en la escuela secundaria, afectando a unos cuatro millones de estudiantes. La decisión consiste en que un alumno no tendrá que repetir el año escolar sino que volverá a cursar las materias que no haya aprobado.
Esta normativa ha despertado polémicas de diferentes posturas, unas a favor y otras en contra. Por ejemplo, críticos a la medida consideran que este es un intento de maquillar las estadísticas educativas sin abordar realmente los problemas de aprendizaje en los estudiantes, esto argumentando a partir de los resultados obtenidos en las últimas pruebas PISA que señalan las deficiencias en aprendizajes básicos.
Por otro lado, la provincia de Rio Negro, se colocó como uno de los ejemplos más utilizados en este debate porque ya implementó un modelo similar al de Buenos Aires con la creación de la Escuela Secundaria Rionegrina (ESRN), en la cual, según su directora, Silvia Arza, la reforma ha mejorado la trayectoria educativa de los estudiantes, aumentando la tasa de egreso, aunque continúen los desafíos en aprendizajes claves como lengua y matemáticas.

En medio de este panorama se ha incorporado la voz de la exministra de educación de Colombia, María Victoria Angulo, quien en una entrevista con infobae compartió sus reflexiones sobre este debate que ha traspasado las fronteras argentinas llegando a la esfera latinoamericana: la eliminación de la repitencia y el papel de la evaluación en este contexto.
¿Es necesaria la evaluación en el aula?
- Sí, entendiéndola con un sentido formativo; no es para ponerte en una lista de calificaciones, es para decirte en este punto tienes que ahondar, este tema lo tienes que mejorar.
¿Eliminar la repitencia?
- Ese ha sido un debate muy grande en América Latina y diría que en general en la educación, porque se ha visto que cuando se eliminan los temas de repitencia en algunos casos, lo que sucede es que el nivel baja porque se reduce el nivel de exigencia. Yo creo que entender el poder de la evaluación, pero no como una evaluación que te castigue o que ignore cuáles son mis áreas fuertes o mis áreas débiles, yo sí creo que la evaluación es necesaria; lo han demostrado muchas experiencias, lo que pasa es que hay que acercarla más al estudiante y estas pruebas de las que yo te hablo no son pruebas para calificar, no es la evaluación del sistema del colegio, que si continúa, pero es una evaluación que sí se hace antes de los procesos de evaluación formal le van a ayudar mucho al estudiante y con eso vamos a poder combatir la repitencia; que no se dé la resistencia de grados, - pero no, porque lo diga una norma- sino porque realmente uno vea que el estudiante aprendió, que logró sus objetivos.

La relación entre repitencia y deserción escolar es compleja y significativa. Que un estudiante tenga la necesidad de repetir el año escolar debido al bajo rendimiento académico, a menudo está vinculado con un aumento en las tasas de deserción. Esto se da porque los estudiantes que repiten un año escolar pueden desarrollar sentimientos de frustración, baja autoestima y desmotivación, lo que incrementa la probabilidad de que abandonen la escuela.
Al respecto, María Victoria Angulo señaló que la problemática de la deserción escolar en América Latina es multidimensional, influida por factores económicos, sociales y estructurales. Las estadísticas indican un aumento de la deserción debido a la pandemia, subrayando la necesidad de implementar medidas que mejoren el acceso y la permanencia en el sistema educativo. Esto incluye no solo asegurar la inscripción de los estudiantes, sino también involucrar a las familias en el proceso educativo y garantizar recursos adecuados como transporte y alimentación escolar.

Para combatir la deserción, es crucial acercar las familias a las escuelas, conocer su contexto y necesidades, y proporcionar apoyo a través de programas de transferencias condicionadas. Estos programas han demostrado ser efectivos para asegurar que los niños asistan a la escuela. Además, es necesario invertir en el bienestar de los estudiantes para que puedan ejercer su derecho a la educación en condiciones favorables. Esto implica ofrecer un entorno escolar acogedor y valorar el rol del estudiante en el proceso educativo, señaló Angulo.
Finalmente, la exministra señaló que es esencial abordar los puntos críticos de deserción, especialmente en los cambios de nivel educativo. Campañas de matriculación, seguimiento continuo y programas de orientación vocacional pueden contribuir significativamente a reducir la deserción. El objetivo es que los jóvenes reconozcan el valor agregado de la educación y opten por mantenerse en el sistema educativo. En este contexto, América Latina debe redoblar esfuerzos para proporcionar soluciones prácticas y rápidas que respondan a las necesidades de los jóvenes, fomentando su continuidad educativa y reduciendo la tasa de deserción.
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