En medio del conflicto por las clases, el 67% de los argentinos piensa que los chicos no aprenden a distancia

Surge de una nueva encuesta. La mayoría consideró acertada la vuelta a la presencialidad a principios del ciclo lectivo

FOTO: MOISÉS PABLO/CUARTOSCURO.
FOTO: MOISÉS PABLO/CUARTOSCURO.

La nueva suspensión de las clases presenciales en el Área Metropolitana de Buenos Aires situó la educación en el centro de la agenda pública. Más aún, el decreto del presidente Alberto Fernández y la posterior judicialización del tema educativo hizo escalar el conflicto. En el medio, con una presencialidad en suspenso, se volvió a instalar una inquietud: ¿la educación a distancia puede garantizar el derecho a aprender?

Fundación Cimientos, una organización de la sociedad civil que trabaja con adolescentes vulnerables, y la consultora Isonomía llevaron adelante una serie de encuestas durante para indagar acerca de qué piensan los argentinos sobre la educación presencial y la educación a distancia. Los informes muestran que solo el 67% - 2,000 personas entre 16 y 80 años - piensa que algunos o pocos estudiantes han podido continuar con sus estudios a distancia.

“La preocupación es acertada. La educación a distancia volvió a generar un problema de acceso a la educación que como sociedad habíamos resuelto En un contexto donde 6 de cada 10 niños, niñas y adolescentes son pobres y donde el 55% de este sector no tiene conectividad, la educación a distancia no genera equidad y pone en riesgo la escolaridad de esta población”, analizó Marcelo Miniati Director Ejecutivo de Fundación Cimientos.

La situación se agrava en los hogares de menos recursos. De acuerdo a otro informe, a partir de la suspensión de las clases presenciales, uno de cada cuatro chicos que vive en barrios populares abandonó sus estudios en algún momento de 2020. Incluso, entre todos ellos, el 9,1% advirtió que el niño no pretendía volver a la escuela en 2021.

“La educación ya estaba en crisis, pero la pandemia potenció y visibilizó las inequidades. Estudios estiman que 1.500.000 estudiantes están en riesgo de no continuar en la escuela debido a la crisis socioeconómica y la falta de presencialidad. Es imperioso que como sociedad pongamos como prioritaria la educación de los sectores vulnerables ya que la brecha digital, la falta de espacios adecuados para el estudio en el hogar y la falta de capital cultural pone en riesgo el futuro de estos jóvenes”, planteó Miniati.

Los resultados de la encuesta muestran que el 70% de los jóvenes (16 a 29 años) consideraron acertada o muy acertada la vuelta a la presencialidad a principio del ciclo lectivo 2021.

A su vez, la coyuntura sumó la voz organizaciones de padres al debate educativo. La discusión que originalmente giraba en torno a los sindicatos docentes, al gobierno nacional y a las provincias, hoy se encuentra con un nuevo actor del sistema educativo que busca pronunciarse respecto a la necesidad de tener las escuelas abiertas.

“El coronavirus impactó fuertemente en los chicos, las chicas y adolescentes. Durante todo el debate que se viene sucediendo en 2020 y también en estos últimos días han opinado expertos, maestros y padres, pero los jóvenes que son los principales actores y damnificados por esto no han sido consultados. Esto no es un dato menor. Hoy esta generación que nació entre 1994 y 2010 representa en Argentina el 22% del padrón que estuvo habilitado para votar en las elecciones presidenciales de 2019”, opinó Natalia Pyra encargada de Comunicaciones de Isonomía.

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