La crisis de SanCor: un nuevo jugador quiere quedarse con la cooperativa emblema de la lechería local

La multinacional Fonterra negociaba desde hace meses, pero la aparición de Adecoagro abre nuevas posibilidades

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La sede de SanCor, en
La sede de SanCor, en Santa Fe.

Las negociaciones para la adquisición de SanCor se dan desde el año pasado, pero el tramo final por el control de la cooperativa venía encarrilado para que Fonterra, una multinacional neozelandesa, fuera el ganador. Sin embargo, en las últimas semanas Adecoagro, otro titán de los agronegocios, apareció y agregó polémica a la asamblea extraordinaria de socios del 12 de abril.

La propuesta de Adecoagro, en la cual el magnate George Soros tenía una inversión hasta agosto del año pasado, sería considerablemente superior a la de Fonterra. De acuerdo a trascendidos del sector, la oferta es un 20% más de lo planteado por Fonterra.

Adecoagro se siente tan seguro de salir victorioso el 12 de abril cuando se reúnan los socios del directorio de la lechera que en su página web anuncian su "alternativa de inversión y asociación con SanCor". La empresa, que cotiza parte de sus acciones en la Bolsa de Nueva York, cuenta con 7.000 vacas en ordeñe y dos tambos de última tecnología. Es, además, la mayor empresa privada productora de leche cruda de la Argentina con más de 270.000 litros por día.

La página web de Adecoagro
La página web de Adecoagro presentando su alternativa de inversión a SanCor

El interés por SanCor no es algo nuevo para Adecoagro. En 2006 había estado muy cerca de adquirir la cooperativa, pero las negociaciones se truncaron con el acuerdo del gobierno kirchnerista para exportar leche en polvo a Venezuela. La revancha de Adecoagro viene con un sustento monetario importante: está dispuesta a desembolsar poco más de USD 400 millones por el 90% de las acciones.

Si bien Fonterra sigue impulsando su alternativa propia de inversión, la  discusión se trabó por la insistencia de que SanCor consiguiera recuperar su unidad de negocios de producción de postres y yogures que le había vendido a Vicentín. El interés de Fonterra también se ve condicionado por su presente corporativo. Los resultados económicos de su ejercicio financiero de seis meses, cerrado el 31 de enero, reflejaban un quebranto de USD 348 millones, y Theo Spierings, su CEO, presentó su renuncia después de siete años en el cargo.

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