El ex ministro de Economía, Domingo Cavallo, participó en el programa por streaming “Economía de Quincho”, un espacio donde analizó la actualidad financiera y política de la Argentina y dejó fuertes definiciones sobre el rumbo de la gestión actual.
Durante la conversación, Cavallo evaluó con detenimiento el diseño de las políticas oficiales y el rumbo general del Palacio de Hacienda. Una de sus primeras observaciones apuntó de forma directa a la estructura del programa de gobierno y a la necesidad de otorgar mayor claridad a las metas oficiales. En ese sentido, expresó que el esquema vigente requiere modificaciones en su presentación y conceptualización para que los agentes económicos actúen con mayor previsión. “El modelo económico de Javier Milei debería ser más comprensible", manifestó con preocupación el ex ministro, quien además reconoció de manera abierta que posee serias dificultades para encontrarle una lógica interna o razonabilidad a las decisiones de corto plazo que toma la administración central.
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Al profundizar sobre los motivos de su desacuerdo con la conducción política del mandatario, Cavallo detalló que los cortocircuitos técnicos dañaron la confianza mutua y complicaron la gestión. El economista remarcó que las sugerencias que realizó tuvieron malas repercusiones en el Poder Ejecutivo. “A lo largo del año 2024 yo decía: ‘Tengan cuidado con usar el tipo de cambio y los controles de cambio y dejar atrasar el tipo de cambio y no acumular reservas, porque eso, eh, va a generar el riesgo de un salto devaluatorio en algún momento que les va a desorganizar la economía’. Bueno, él se enojó por eso”, relató el ex funcionario para argumentar por qué no se sumaría a la actual administración. Con respecto a la toma de decisiones, Cavallo fue tajante sobre los rumbos políticos del Gobierno: “A mí me parece que tiene que acompañarlo con un manejo político, eh, que sea más defendible, que sea más entendible, eh, que sea, eh, digamos, no sé, em, cómo decirlo, em, menos, menos, eh, aparentemente yo no le encuentro la, la razonabilidad, digamos así, al, al tipo de conducción política que hace”, sentenció.
El debate avanzó de inmediato hacia las herramientas legales específicas que impulsa el Poder Ejecutivo para atraer capitales, con especial foco en el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones, conocido popularmente como RIGI. El ex jefe de la cartera económica adoptó una postura muy crítica frente a este andamiaje normativo y objetó de forma severa el criterio de selectividad que contiene la ley. Para el economista, la aplicación de regímenes diferenciados altera las condiciones de competencia y debilita la estructura productiva general del país. “Es un error otorgar privilegios a ciertos sectores en lugar de buscar un tratamiento igualitario para toda la economía”, consideró, remarcando que el desarrollo sostenible se logra con reglas uniformes. Cavallo señaló que el beneficio más grande que otorga este régimen especial consiste en la remoción de las trabas cambiarias, una ventaja que a su juicio debería alcanzar a todas las empresas del mercado.
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Con respecto a este tema, el disertante reveló que mantuvo intercambios directos con integrantes del propio gabinete nacional para manifestar sus reparos y transmitir las dudas que observa en el sector privado. De modo puntual, Cavallo mencionó que existieron conversaciones e inquietudes compartidas con el ministro Federico Sturzenegger, en las cuales planteó los riesgos asociados a la implementación del RIGI y la conveniencia de universalizar los beneficios de desregulación y apertura. “Una vez, apenas, eh, lan-lanzaron el RIGI, en una reunión con Sturzenegger, yo le dije, eh: ‘Federico, ¿qué explicación tenés vos, que querés eliminar los privilegios, que querés, eh, digamos, eh, eh, tratamientos igualitarios para todo el mundo y que no haya privilegios para uno? ¿Qué, qué argumento tenés vos para decir que los beneficios que se le dan a las grandes inversiones no se le dan a toda la economía para que todos puedan invertir con esos beneficios?’ Y, y me, y me dijo él: ‘Bueno, yo le hice la misma pregunta a Milei. ¿Y sabés lo que me respondió? Me dijo: En dos años toda la economía va a tener los mismos beneficios que le estamos dando al RIGI’. Pues bien, eso me parece ma-magnífico”, relató el invitado.
Frente al planteo de los periodistas sobre el costo fiscal que implicaría extender estos alivios impositivos, Cavallo descartó que una pérdida transitoria de recaudación ponga en riesgo las metas oficiales, siempre y cuando se sostenga la disciplina sobre las partidas estatales. “En la medida en que no aumenten el gasto público, suponiendo que hubiera en el corto plazo un poco de pérdida de recaudación, yo no veo que ese vaya a ser un problema”, remarcó. En su visión, la reducción del riesgo país y el acceso a financiamiento a tasas más bajas generan el colchón necesario para avanzar en reformas procompetitivas. El especialista detalló que en la materia fiscal la variable clave que hay que controlar consiste pura y exclusivamente en el nivel y la asignación del gasto público.
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En ese mismo orden, el ex funcionario ubicó la problemática fiscal en el centro de la agenda de reformas pendientes y señaló cuáles deben ser las prioridades inmediatas para la conducción macroeconómica. En lugar de sostener la recaudación mediante gravámenes que asfixian la actividad productiva, propuso una intervención directa sobre el esquema de recaudación. “El próximo paso prioritario del Gobierno tiene que centrarse en remover de forma activa los impuestos distorsivos”, puntualizó, argumentando que este tipo de cargas fiscales representa el factor real que le resta competitividad a la economía argentina en los mercados internacionales. Cavallo sugirió que el Estado debe financiarse con tributos neutrales como el IVA, ganancias o el impuesto inmobiliario, eliminando de forma progresiva todos los gravámenes indirectos que generan sobrecostos en las cadenas de producción.
Durante la transmisión, el especialista apuntó de forma explícita contra los impuestos coloniales que gravan al sector primario y a la industria manufacturera. “Hay que tender a, a eliminarlos, em, empezando por las retenciones agropecuarias, que son una aberración”, disparó Cavallo, recordando que en el año 1991, el primer día de la convertibilidad, su gestión eliminó por completo los derechos de exportación a pesar de que representaban un tercio de la recaudación total de la Nación y las provincias. También criticó el sesgo antiexportador que sufren las fábricas locales debido a los impuestos indirectos que se acumulan en sus costos, como ingresos brutos, y reclamó que el Gobierno devuelva esas cargas a través de un esquema de reintegros impositivos más agresivo. De la misma manera, propuso modificar el impuesto al cheque: “Yo creo que el impuesto al cheque hay que hacer que sea cien por ciento, eh, a cu-, eh, a cuenta de, de IVA, de IVA”, de modo que funcione como un IVA compra y no incida en los costos de las firmas formalizadas.
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La política de reducción del gasto público y la parálisis de los proyectos de desarrollo estatal también formaron parte del duro diagnóstico que trazó el invitado en el streaming. Cavallo cuestionó con firmeza la magnitud del ajuste aplicado sobre los fondos destinados al mantenimiento y construcción de redes de transporte, energía y conectividad. Al referirse a esta parálisis total de las partidas federales, el economista utilizó términos categóricos para describir las consecuencias de largo plazo sobre la productividad del país. “No invertir en infraestructura es un crimen porque genera un aumento directo en los costos”, aseveró, detallando que el deterioro de las rutas, puertos y servicios esenciales termina encareciendo la logística de todas las empresas locales. El especialista defendió la necesidad de implementar un plan de infraestructura mixto que combine concesiones al sector privado, iniciativas privadas y financiamiento directo de organismos multilaterales como el BID y el Banco Mundial.
El análisis de la coyuntura nacional no se limitó a las variables puramente técnicas, sino que abarcó la dimensión política y los escenarios electorales futuros, un factor que suele condicionar la confianza de los mercados. El economista evaluó el impacto de un hipotético regreso de la oposición al poder y teorizó sobre lo que sucedería si las urnas favorecen a los sectores críticos del actual oficialismo. En ese marco, evaluó las consecuencias de un posible triunfo de Axel Kicillof o del peronismo en el plano electoral, y alertó sobre la fragilidad intrinsteca que exhibe el proceso de reformas ante la falta de acuerdos políticos amplios que excedan a la gestión de turno. “Si llegara a perder Milei, si no, si no le renovaran y viene Kicillof, obviamente que con lo que conocemos de las ideas de Kicillof o de ese, del peronismo kirchnerista, obviamente que habría una discontinuidad. Ellos ya están diciendo que darían marcha atrás con un montón de las reformas de, de Milei”, consideró el entrevistado.
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Sobre este punto, Cavallo advirtió acerca del peligro que representa para la previsibilidad del país que las políticas de fondo queden ligadas de manera exclusiva al resultado de un comicio de medio término o presidencial. “Es muy negativo que la continuidad de un programa económico esté sujeta y dependa exclusivamente de una elección política”, manifestó el ex ministro. Según su argumento, la falta de consensos de largo plazo genera que los inversores extranjeros y locales mantengan una actitud de extrema cautela, ante el temor latente de que un recambio de autoridades derive en una modificación total de las reglas comerciales y fiscales vigentes. Por este motivo, recomendó entablar un diálogo constructivo con los gobernadores para acordar nuevas reglas de juego impositivas y laborales que queden firmes en el tiempo, superando la discrecionalidad actual.
Hacia el tramo final de su intervención, la mesa de debate retornó los postulados teóricos clásicos del economista y recordó un documento de su autoría fechado en el año 1995, titulado “Fundamentos del régimen de la convertibilidad”, el cual publicó originalmente en su blog personal y sirvió como eje analítico para la entrevista. Los conductores recordaron la vigencia de aquellas reflexiones sobre los mecanismos de estilización monetaria y competitividad. Ante la consulta, el ex ministro ratificó su histórica posición doctrinaria y rechazó de forma tajante la utilización de las devaluaciones como herramienta para solucionar los desequilibrios de la balanza comercial o los problemas de inserción global.
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Al respecto, ratificó que modificar el valor de la divisa de manera artificial no genera beneficios genuinos para el aparato productivo y acarrea consecuencias inflacionarias severas de manera inmediata. “Es una ilusión mejorar la competitividad de la economía desvalorizando la moneda”, de acuerdo con la cita de sus antiguos escritos que repasó en el programa. Finalmente, fundamentó su posición señalando que cualquier intento de devaluación nominal se traslada con rapidez a los precios internos, por lo que el daño que eso provoca de corto plazo neutraliza cualquier ventaja transitoria y perjudica los ingresos de la población. En su lugar, el economista insistió en que la verdadera competitividad sectorial surge de la eliminación de los impuestos distorsivos, la caída del riesgo país y el despliegue de obras de infraestructura eficientes que reduzcan el costo logístico de la nación.
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