
La histórica fabricante de neumáticos Fate anunció este martes el cierre definitivo de su planta industrial en Virreyes, partido de San Fernando, y el despido de 920 trabajadores, poniendo fin a más de ocho décadas de producción en la Argentina. La decisión se conoció de manera abrupta: los empleados se enteraron del cierre al llegar a la fábrica y encontrarse con un cartel que informaba el cese total de actividades.
Según confirmaron fuentes gremiales, en el interior de la planta permanecen trabajadores y al menos un delegado, mientras se desarrollan conversaciones informales en un clima de fuerte tensión e incertidumbre. El cierre deja paralizada una de las principales plantas del sector y abre un conflicto laboral de alto impacto, tanto por la magnitud de los despidos como por el modo en que fue comunicada la medida.

Con el correr de las horas, las familias de los trabajadores de la planta de Fate comenzaron a acercarse a las inmediaciones de la fábrica para acompañar el reclamo y visibilizar el impacto social del cierre. Entre lágrimas y enojo, las esposas de los operarios describieron una situación económica que, según relatan, se volvió crítica mucho antes del anuncio.
“Hace más de un año que esta situación se puso insostenible porque no hay paritarias. La última quincena mi marido cobró 300.000 pesos. Sacó un crédito en el banco para pagar el alquiler de nuestra casa, porque es insostenible, y aún así era el ingreso más importante de nuestra familia por lejos”, dijo Ivana, esposa de uno de los trabajadores despedidos, mientras permanecía frente al portón de la fábrica junto a otras familias.
Gabriela, cuya pareja trabaja en Fate desde hace doce años, apuntó al desgaste físico y a las condiciones laborales. “Mi marido trabaja acá hace doce años. Él y sus compañeros están permanentemente expuestos a enfermedades, desde tendinitis hasta sustancias tóxicas que pueden provocar cáncer. Dejaron todo por la fábrica, y con un comunicado a la madrugada los rajan a todos”, expresó, visiblemente conmovida. Luego agregó: “Tenemos tres hijos, uno de 14, una de 18 y la mayor de 22. Las dos más grandes estudian Abogacía en la Universidad de Buenos Aires. Mi marido les juró que va a trabajar hasta que no le dé más el lomo para que ellas puedan estudiar sin trabajar el mayor tiempo posible porque lo único que quiere es que no terminen en una fábrica como él”.
Otra de las mujeres presentes, docente de Literatura en una escuela secundaria pública de San Fernando y pareja de un trabajador de la planta de producción, describió un escenario similar en los hogares de los operarios. “En todas nuestras casas el sueldo de Fate es el ingreso más importante. Está congelado hace más de un año, pero no deja de ser el ingreso más importante en cada familia. Las familias se estuvieron endeudando para pagar los gastos más cotidianos, el alquiler, la comida, o ayudar a nuestros padres, que son jubilados que viven cada vez peor”, afirmó.
El secretario general del Sindicato Único de Trabajadores del Neumático de Argentina (SUTNA), Alejandro Crespo, denunció que el cierre de Fate es “intolerable” y pidió dimensionar el impacto de la decisión. “Es una fábrica que tiene ochenta años produciendo neumáticos, que atravesó todas las etapas del país. Hoy los trabajadores llegaron a las seis de la mañana para brindar su mano de obra y se encontraron con apenas unas líneas diciendo que la fábrica cerraba y que cientos y cientos de familias se quedaban sin trabajo”, afirmó en conferencia de prensa. Según detalló, el impacto alcanza no solo a los operarios directos, sino también “a los compañeros de limpieza, camioneros, repartidores y a todo un arco enorme dentro del cordón industrial más grande del país, que es el de zona norte”.
Crespo sostuvo que la empresa tiene capacidad económica para sostener la actividad y apuntó contra el contexto económico y la apertura de importaciones. “Este es un holding que tiene la espalda para arreglar este problema. Tiene todo el poder económico para solucionarlo”, afirmó, y agregó: “Hay un ingreso indiscriminado de neumáticos de cualquier tipo. Es un elemento de seguridad y se usa cualquier cosa sin ningún control. En eso se agarran las grandes fábricas para reemplazar la mano de obra por importación”. En ese sentido, aseguró que “ningún balance dio negativo” y que “ellas mismas siguen ganando dinero”.
El dirigente sindical también cuestionó la alternativa de las indemnizaciones. “En este país las indemnizaciones duran lo que dura un hielo en el desierto. ¿Dónde la van a poner? ¿En qué emprendimiento? Ya vimos en los noventa cómo terminó eso”, sostuvo. Y agregó que el cierre se produce “a días de una reforma laboral”, a la que calificó como una señal de alerta: “Este es el ejemplo del país que vamos a tener los trabajadores si no salimos a defendernos”.
En relación con la situación dentro de la planta, Crespo remarcó que el cierre “es totalmente ilegal”. “Había una cláusula que comprometía a la empresa a no realizar ningún despido hasta el 30 de junio de 2026. Y lo que nos encontramos fue un cartel con el cierre de la fábrica”, señaló. También cuestionó la presencia policial en el predio: “Teníamos a la Policía Armada dentro de la fábrica en un momento de crisis como este. Denunciamos ese hecho. ¿Los trabajadores no tenemos derecho a estar acá defendiendo nuestro puesto de trabajo?”.
Consultado sobre las medidas de fuerza, el titular del SUTNA fue categórico. “Vamos a hacer todas las acciones necesarias, posibles e imposibles para lograr que cada compañero vuelva a su puesto de trabajo y se reabra esta fábrica”, afirmó. Y añadió: “Vamos a defender los puestos de trabajo hasta el final. Lo estamos haciendo ahora mismo. Nos vamos a mantener adentro y afuera de la planta accionando hasta que esta fábrica vuelva a abrir sus puertas”.
Crespo también convocó a otras organizaciones sindicales y a la CGT. “Llamamos a todas las organizaciones obreras y a la CGT a que se hagan presentes. Si una fábrica histórica cierra de esta manera, lo que le espera al resto de los trabajadores del país es gravísimo”, advirtió. Finalmente, insistió en que la responsabilidad recae tanto en la empresa como en el Estado: “La parte macroeconómica la maneja el Gobierno y la parte de inversiones la maneja la empresa. Tienen que ponerse de acuerdo y resolver esto, porque los trabajadores no lo vamos a permitir”.

Según un parte de la Estación de Policía Departamental de Seguridad (EPDS) de San Fernando, alrededor de 15 empleados de Fate, entre ellos el secretario general del Sindicato Único de Trabajadores del Neumático de Argentina (SUTNA), Alejandro Crespo, ingresaron al predio “tras realizar un corte sobre el alambrado perimetral, con intenciones de tomar la fábrica”.
El informe señala que personal policial intervino y logró dispersar “con estruendo” al resto de los empleados y la interceptación del dirigente gremial, quedando todos en el interior de la planta. Además, se dispuso custodia policial en el perímetro para evitar nuevos ingresos y, tras la consulta con el fiscal correccional Alejandro Fuenzalida, se labraron actuaciones caratuladas como “turbación de la propiedad”, sin que se adoptara temperamento alguno contra las personas identificadas al momento.
Sebastián Tesoro, trabajador de Fate, relató que el cierre de la planta se conoció “a las cinco de la mañana, por un comunicado pegado en la puerta de la empresa”, y aseguró que la decisión deja “setecientas familias en la calle”. “Nos encontramos con esta sorpresa en el marco de una pelea paritaria que está congelada hace catorce meses”, afirmó, y explicó que tras la noticia “muchísimos trabajadores nos concentramos en la puerta de la fábrica, un sector decidimos entrar para pelear por nuestro puesto de trabajo y otro sector muy importante está bancando afuera ante la incertidumbre”.
En diálogo con Infobae en Vivo, Tesoro sostuvo que la empresa actuó “completamente en la ilegalidad, sin carta documento ni previo aviso”, y rechazó que exista una crisis productiva. “Venimos produciendo seis mil, siete mil cubiertas todos los días. Los últimos tres balances salieron positivos, con una ganancia de más de noventa millones de dólares”, señaló, y calificó la medida como “una clara extorsión para imponer flexibilización laboral”.
También denunció represión policial y la detención del secretario general del sindicato: “La policía bonaerense reprimió afuera a compañeros y se llevó detenido a Alejandro Crespo. Ahora el predio está completamente militarizado”. Finalmente, remarcó la decisión de permanecer en la planta: “Estamos dentro de forma pacífica. No vamos a parar hasta pelear por conservar nuestros puestos de trabajo. Hay compañeros con treinta años de fábrica, sostén de familia, con hijos con discapacidad. No lo vamos a permitir”.

Trabajadores de Fate relataron que la confirmación del cierre de la planta llegó de manera abrupta y sin comunicación previa por parte de la empresa. “En los últimos días se empezó a rumorear que podía venirse el cierre pero nos terminamos de enterar con el comunicado que está en la puerta”, señalaron, y explicaron que esa fue la única información oficial disponible. Según detallaron, “los trabajadores usamos una aplicación de la empresa, ahí está subido el comunicado que está en la puerta y nada más”, sin mayores precisiones sobre los pasos a seguir.
En ese marco, indicaron que no todos recibieron aún notificaciones formales sobre su situación laboral. “Solo algunos compañeros recibieron el aviso de que tienen un paquete de correo en camino, suponemos que son los telegramas de despido pero no sabemos”, afirmaron, y remarcaron la incertidumbre que atraviesa a la planta, donde conviven trabajadores dentro del establecimiento y otros en los portones, a la espera de definiciones.
Los empleados también apuntaron a la situación salarial como parte del conflicto que se arrastra desde hace meses. “Hace catorce meses que no tenemos ningún ajuste, estábamos haciendo dos o hasta tres paros por mes”, explicaron. En ese sentido, precisaron que “en diciembre cobramos 1.000.000 de pesos cuando el salario es de 1.700.000. Fue por los paros, porque es insostenible no tener ningún ajuste en más de un año”.
Finalmente, describieron el impacto emocional y social que genera el cierre. “Estamos muy tristes y sobre todo muy preocupados. Con cualquier conocido que hablás, del rubro que sea, la está pasando mal, está endeudado”, expresaron, y advirtieron que “va a costar conseguir otro trabajo en medio de esta crisis”, especialmente para trabajadores con años de antigüedad en la empresa.
El secretario general del Sindicato Único de Trabajadores del Neumático de Argentina (SUTNA), Alejandro Crespo, aseguró que el gremio y los trabajadores “van a hacer todas las acciones que sean necesarias” para revertir el cierre de Fate y afirmó que no descartan tomar la fábrica.
En diálogo con Infobae en Vivo, el dirigente —que confirmó que permanece dentro de la planta junto a otros delegados y operarios— denunció represión policial, intentos de detención y calificó el cierre como “totalmente ilegal”. “Vamos a pelear hasta que se vuelva a arrancar la fábrica. No se descarta absolutamente nada”, sostuvo, mientras afuera se desarrollan asambleas y se concentran trabajadores en los portones.

El delegado de Fate, Miguel Ricciardulli, denunció un operativo policial dentro y fuera de la planta de la empresa en San Fernando y aseguró que durante el procedimiento se utilizaron balas de goma.
Además, confirmó la detención del secretario general del gremio del neumático, aunque aclaró que al momento de la entrevista no tenía precisiones sobre si continuaba privado de la libertad, mientras trabajadores y delegados permanecían dentro del establecimiento en reclamo por los puestos de trabajo.

El delegado de Fate, Miguel Ricciardulli, aseguró que la responsabilidad del cierre de la planta recae sobre el Gobierno y la política de importaciones. “La empresa no le echa la culpa al gremio, sino que dice que ante la situación ya conocida, por el tema de las importaciones, no puede afrontar la situación de producir acá en el país”, afirmó, y sostuvo que “ningún gremio tiene incidencia en un cierre de fábrica”.
Ricciardulli confirmó que los trabajadores tomaron conocimiento del cierre “hoy, por un cartel pegado en la puerta de la fábrica” y señaló que permanecen dentro del predio “dieciséis trabajadores” junto a delegados, mientras afuera se realizan asambleas. También denunció la presencia policial en el lugar, el uso de balas de goma y la detención del secretario general del gremio. “Estamos defendiendo los puestos de trabajo y reclamando que la empresa revierta esta situación, porque notificó de manera totalmente desleal y no agotó las instancias”, expresó.

Fate anunció el cierre definitivo de su actividad como fabricante de neumáticos. La empresa argentina, propiedad de la familia Madanes Quintanilla y con más de ocho décadas de trayectoria, despedirá a la totalidad de sus 920 empleados, liquidará su negocio y clausurará su planta industrial de la localidad de Virreyes, en el partido bonaerense de San Fernando.



