El ministro de Economía, Luis Caputo, afronta esta semana vencimientos por USD 4.200 millones con bonistas y todavía debe cubrir la mitad. En los próximos días se definirá el mecanismo para obtener esos fondos. Una de las opciones que gana impulso es un préstamo con bancos internacionales por hasta USD 7.000 millones, alternativa que presenta ventajas y desventajas para los analistas, sobre todo por las garantías que se ponen sobre la mesa.
En medio de los feriados por las fiestas, y luego del intercambio de títulos en dólares (AL35 y AL38) por bonos en pesos indexados por inflación entre el Tesoro y el Banco Central de la República Argentina (BCRA), corrió la versión de que el Gobierno estaría más cerca de concretar un repo por USD 2.000 millones para cubrir el vencimiento del próximo 9 de enero.
Si bien fuentes oficiales del Ministerio de Economía le restaron importancia, al asegurar que “es normal” que se hagan por solicitud de una u otra parte para administración de su portafolio o para tener flexibilidad para hacer alguna operación en particular, eso no hizo más que aumentar el ruido.
El hecho de que el equipo económico concrete un préstamo con bancos internacionales para enfrentar vencimientos tiene, según los analistas, más contras que pros. Entre las ventajas se destaca que el Tesoro o el BCRA no tendrían que salir a comprar divisas, a riesgo de hacer subir el tipo de cambio si se hace en el mercado, y que no se usarían reservas internacionales, ya en un bajo stock.
El problema radica en las garantías que se ofrecerían, que suelen ser bonos, y en que no se daría certezas sobre cómo se enfrentarán los restantes vencimientos del 2026.
“Para conseguir USD 2.000 millones es posible que deban entregarse títulos por un valor mayor a ese monto. También (en este caso tal vez no pase) cuando los bonos que se entregar en garantía caen de precio hay que reponer garantías sumando más deuda registrada con el sector privado”, comentó -off the record- un importante economista.

“En el antecedente más reciente, la garantía han sido los Bonos para la Reconstrucción de la Argentina Libre (Bopreal), que es un bono que tiene menor riesgo porque lo paga el BCRA con las reservas y nunca ha habido un default de este tipo”, explicó un exfuncionario de Economía, que también pidió reservas de nombre. Además, destacó que dar bonos en garantía “ensuciaría” la hoja del balance del BCRA, que el propio Gobierno se ocupó de limpiar y tuvo como gran objetivo. “Nada es gratis y el objetivo del Gobierno es, como sea, tratar de conseguir financiamiento”, agregó la fuente.
“Lo más probable es que pongan de vuelta de garantía los Bopreal, porque poner bonos muy descontados hace que lo que obtengas sea menos crédito”, afirmó sobre la posibilidad de que Caputo elija el préstamo con los bancos internacionales para conseguir los dólares que faltan. Se trataría, en todo caso, de una operación de muy corto plazo, “un puente a los pagos” a realizar. Cuando, en su visión, hoy hay liquidez y se podría afrontar con las reservas, pero con el costo de que las netas caen cada vez más.
En caso de concretarse, del repo con los bancos internacionales no conocerá la letra chica, pues se trata de acuerdos entre partes. Quienes pasaron por la administración pública nacional señalan que una garantía usual, entre otras, suelen ser bonos.
“Generalmente, cuando después caen los bonos, tenés que subir garantías. Y si tenés que subir garantías, casi que tenés que poner efectivo; ahí prácticamente no te están prestando; estás devolviendo parte del préstamo y te conviene desarmarlo”, comentó otro exfuncionario, pero de la gestión de Sergio Massa. Fue lo que le sucedió al gobierno de Mauricio Macri en 2019, recordó.
En esa línea, esta fuente sostuvo que los repos solo se activan cuando “no queda otra cosa” y que, en caso de suceder, expondría cómo está la relación con EEUU. “Si tuvieran el swap tan firme y fluido, directamente lo activarían y se traerían los dólares para poner en la cuenta y trabajarían para tener un riesgo país más bajo para el vencimiento que viene”, comentó.
Lo que viene con el FMI
Hay quienes consideran, o eligen creer, que el silencio del equipo económico en las últimas semanas forma parte de una estrategia hasta la próxima revisión del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) en febrero.
“Esta especie de silencio me hace pensar que hay una estrategia por detrás o que todo está pendiente de las negociaciones con el Fondo sobre cuál va a hacer la estrategia de financiamiento y también la regla cambiaria”, planteó el exfuncionario de gestión más cercana. A pesar de que el pasado 1º de enero de 2026 inició la nueva fase del programa, en donde las bandas se ajustan por la inflación (con dos meses de retraso) y el BCRA podrá comprar reservas en función de la demanda de dinero.
Para esta fuente, la principal meta a acordar con el FMI es la de acumulación de reservas -que ya fue renegociada. “Eso no es si vas a comprar dólares en el mercado o utilizar pesos del superávit fiscal, si no cuánto vas a acumular. El tema es dar una idea de cómo se van a cubrir las necesidades financieras del 2026, que son parte pago de intereses y parte de amortizaciones que totalizan unos USD 20.000 millones y luego del pago de enero se reducirían en unos USD 16.000 millones. La estrategia viene amigada a la discusión con el FMI no puede ser independiente de cuál es el sistema cambiario, monetario. Los números no dan por haber flexibilizado en el margen la banda cambiaria”, planteó.
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