
El dólar contado con liquidación anotaba, un par de horas antes del cierre de la cotización, una nueva suba que de manera acumulaba ya era de 16% en las últimas dos semanas, lo que marca el despertar de las cotizaciones paralelas del tipo de cambio y un crecimiento de la brecha cambiaria hacia el terreno del 40 por ciento. En el Poder Ejecutivo ponen paños fríos al alerta en el mercado por la tendencia de las últimas ruedas cambiarias con dos argumentos: que el BCRA aún compra divisas en el mercado y que el ancla fiscal, y por lo tanto el programa económico, no corre riesgo.
La persistencia del aumento en las cotizaciones paralelas del dólar -contado con liquidación, MEP y blue- coincidió con los últimos recortes de tasa de interés en pesos que decidió el Banco Central, que la reajustó de 80% a 40% en espacio de un mes. Eso achicó el rendimiento de las inversiones más tradicionales en pesos, como el plazo fijo, o la actualización con intereses que dan las billeteras virtuales por los saldos que los clientes tienen en sus cuentas.
Fue en ese marco en que comenzó a verse una respuesta en los precios paralelos del tipo de cambio, que habían experimentado una caída nominal sostenida desde los picos de mediados de enero (el CCL llegó a cotizar a $1.381) hasta los primeros días de abril cuando tocó su piso, cerca de los $1.000. Ese atraso en los paralelos, que se dio en un marco de una inflación acumulada en pesos de 106% hasta abril y un ritmo de depreciación del dólar oficial inconmovible en el 2% por mes.
La discusión entre economistas y el Gobierno por la posibilidad de un atraso cambiario no tardó en aparecer. En el equipo económico reiteran que hay precios que sobrerreaccionaron a la expectativa de cambio de mandato en diciembre y que pasaron a costos un tipo de cambio superior a los $2.000. Y que no es comparable de manera lineal un índice de tipo de cambio real -como el que mide el Banco Central diariamente- de la actualidad con el del Gobierno anterior porque las condiciones macro no son iguales, con un superávit fiscal acumulado en el primer cuatrimestre e indicadores monetarios que reflejan una caída de los pasivos remunerados del BCRA.
“No tenemos una meta de tipo de cambio real, es absurdo comparar. ¿Cuál es la referencia? ¿Cómo se va a comparar con el gobierno de Alberto Fernández? Ni cuando salió del cepo el gobierno de (Mauricio) Macri, porque había 6 puntos de deficit fiscal y 2,5% de cuenta corriente”, dijo este martes Luis Caputo ante empresarios en el Congreso Anual de IAEF. “Yo no percibo (atraso cambiario) No suscribo ni medio párrafo de eso”, defendió el jefe del Palacio de Hacienda.
Ante la consulta de Infobae, fuentes del Gobierno relativizaron el despertar cambiario al mencionaron dos argumentos. En primer lugar, que el Banco Central se mantiene comprador en el mercado oficial. En lo que va de la semana adquirió 315 millones de dólares entre el lunes y martes. La última vez que finalizó la rueda con saldo vendedor fue el 29 de abril, cuando se desprendió de 92 millones.
La pregunta que sobrevuela el mercado es si uno de los techos posibles a la suba de los dólares de las últimas semanas está marcado por un aumento en el ritmo de la liquidación de granos y el ingreso de divisas del complejo agroexportador, que lleva vendidos el 31% de la cosecha gruesa, mientras a esta altura de otros años ya llevaba un 38 por ciento, según estimaciones de la consultora 1816.
El otro argumento que esgrimen en despachos oficiales está relacionada al “ancla fiscal”, es decir el fuerte ajuste del gasto que derivó en un superávit fiscal en los primeros cuatro meses del año de 1,1 billón de pesos. Una especulación que rondó el mercado era si, ante un objetivo de desinflación innegociable para el equipo económico, las mayores necesidades de subsidios por el congelamiento de tarifas no entraría en tensión con el déficit cero. “No hay señales de debilidad”, aseguraron desde el Poder Ejecutivo.
En despachos oficiales consideran que la idea de un atraso cambiario sostenido puede haber puesto “en alerta” a un sector del mercado, que ante una respuesta inicial, esa chispa haya provocado una respuesta aún mayor. “Puede ser que haya algunos que hayan desarmado el carry trade y se cubran”, plantearon.
El analista Gustavo Ber consideró que “más allá de que el recorte de tasas ha tenido una fuerte influencia en despertar a los dólares financieros y libre, también lo está generando el menor ritmo de liquidaciones, el cual achica por ende la oferta que llega a la plaza desde el ‘blend’”, dijo. “Tras el acelerado reacomodamiento reciente, aún dentro de la fuerte apreciación cambiaria de los últimos tiempos, los operadores estarán atentos a una moderación del deslizamiento hacia la zona de los $1.200, con una ‘brecha’ ya en torno al 35%”, mencionó.
“Esto en busca de no afectar las expectativas de los agentes económicos y que ello pudiera conllevar a una mayor dolarización desde las colocaciones en pesos, ya que ahora los ahorristas podrían percibir que pierden ya no sólo contra la inflación - tasas reales negativas - sino también contra el dólar”, apuntó Ber.
Por su parte, Portfolio Personal Inversiones dijo que a pesar del rebote “el CCL se ubica 6,3% por debajo de su promedio de los últimos 10 años y es 38,3% inferior al máximo de la administración Milei”. Y que la brecha “se encuentran en el nivel más alto desde el 20/02 (35,9% y 26,8%, respectivamente), pero todavía permanecen lejos del pico de la gestión actual de 59,1% y 42,3%” de fines de enero.
“La oferta teórica de los exportadores vía el CCL repuntó de USD 50 millones a USD 70 millones, aunque se mantuvo por debajo del pico de USD 91 millones del jueves. Más allá de esta mejora, consideramos que el menor spread entre la tasa en pesos y el crawling peg podría haber empezado a desincentivar la liquidación de los exportadores. Si bien la tasa en dólares sigue siendo positiva, luce cada vez más justa. Esto podría incentivar a los exportadores a postergar la liquidación y financiarse en pesos ante un menor costo de apalancamiento”, continuaron desde PPI.
“Otro de los factores que creemos que habría contribuido al fuerte rebote del CCL es el desarme de estrategias carry trade. Algunos inversores podrían haber optado por cerrar posiciones tras la suba del lunes, generando una mayor demanda por CCL e impulsando aún más su cotización. Es decir, se generó un efecto recursivo”, concluyeron.
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