
Con la difusión mañana del dato de inflación de agosto, el INDEC no sólo dará a conocer la magnitud de la suba de precios del mes pasado sino también la amplia dispersión en el nivel de aumentos que pagan los consumidores según donde vivan o, mejor dicho, según donde accedan a comprar. En este sentido, el rubro alimentos es el más sensible y la categoría donde la brecha entre el índice oficial, que se compone de promedios nacionales o regionales, y aquellas mediciones que reflejan la evolución de los precios en zonas específicas como el conurbano bonaerense se amplía cada vez más.
Así, de acuerdo al último Índice Barrial de Precios (IBP) que elabora el Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (ISEPCi), la inflación acumulada en alimentos básicos llega al 64% hasta agosto. Este registro se ubica entre 8 y 10 puntos porcentuales por encima de la medición oficial, que a julio registra una suba acumulada de 48,3%, que se ubicaría en agosto por encima de 55% si los incrementos para alimentos y bebidas se confirman en torno a 6%, tal como proyecta, por caso, la consultora EcoGo que dirige Marina Dal Pogetto.
Tamaña diferencia se explica, esencialmente, por el impacto de los programas oficiales de control de precios que se concentran en las grandes cadenas de supermercados, las que a su vez tienen mayor espalda financiera para amortiguar los incrementos con el objetivo de no perder volumen de ventas. El IBP del conurbano bonaerense, en cambio, sigue una canasta básica de alimentos exclusivamente en comercios de cercanía. Son negocios a los que no llega el plan de Precios Cuidados y donde cualquier suba de precios que deban afrontar los comerciantes cuando se aprovisionan en los mayoristas, debe ser trasladada.
La magnitud de la diferencia de precios entre los distintos canales explica también la evolución muy disímil de las ventas en uno y otro que registran consultoras especializadas en consumo como Scentia. Si bien para la medición de agosto se prevé una caída generalizada, los últimos datos disponibles hasta el momento indican que mientras el consumo se mantiene o crece en las grandes superficies de venta de la región metropolitana, con una evolución favorable de 1,7%, en los autoservicios o comercios “independientes” del AMBA hubo una baja del 6%.
“Según el relevamiento mensual de precios de los 57 productos de la Canasta Básica de Alimentos (CBA) en 900 comercios de cercanía en los barrios populares del conurbano bonaerense, en diciembre del 2021 una familia de dos adultos/as y dos hijos/as necesitó para adquirir sus alimentos indispensables para un mes, $31.849,95. En agosto pasado, ocho meses después, requirió $52.346,15, o sea un 64% más”, detalló el economista Isaac Rudnik, que dirige el informe del ISECPCi.

Los resultados de otras mediciones privadas, en tanto, se sitúan en una línea similar. Por caso, el relevamiento de los precios minoristas de la consultora C&T, también en el GBA presentó un incremento mensual de 6,7% en agosto, la segunda variación más elevada del año después del registro de 7,4% del mes anterior. “De esta forma, la variación de doce meses trepó a 75,9%”, se proyectó en el relevamiento en el que resalta la suba detectada en alimentos y bebidas. Según este seguimiento, que incluye todos los canales de venta, la categoría creció 7,5%, con aumentos generalizados en todos los alimentos “aunque debe destacarse el alza de frutas y verduras”, advierte su informe.
También desde la consultora LCG, donde ya advierten que en septiembre se sostiene un ritmo acelerado de suba, ubican la inflación del mes pasado levemente por debajo de 7% con llamado de atención en los alimentos.
“La tendencia a la suba de los alimentos en el mundo por el impacto de la guerra entre Rusia y Ucrania se revirtió en los últimos meses, no sólo se desaceleró sino que está cayendo. Pero en la Argentina sigue pasando todo lo contrario, lo que demuestra que no estamos importando inflación”, advirtió Guido Lorenzo, economista de la consultora. Lorenzo hizo foco, además, en un tema que empieza a cobrar cada vez más relevancia: ya no se trata sólo del porcentaje de suba sino también de la frecuencia con que ocurren los aumentos. “Ya no es sólo cuánto sube cada producto sino cada cuánto lo hace. En este sentido, estamos en un nuevo nivel porque todos los meses estamos registrando un aumento en todos los productos de la canasta”, explicó el economista.
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