Aunque se habilitaron las discotecas y las canchas de fútbol, para ir al banco habrá que seguir pidiendo turno

El Banco Central no tiene previsto modificar el sistema de atención al público en las sucursales pese a la autorización de un aforo del 100% para todas las actividades. El avance de los medios electrónicos mantiene conformes a los bancos y al sindicato

Los clientes de los bancos seguirán accediendo a las ventanillas de las sucursales solamente a través de un turno y para determinadas operaciones
Los clientes de los bancos seguirán accediendo a las ventanillas de las sucursales solamente a través de un turno y para determinadas operaciones

La ola de levantamiento de restricciones sanitarias que el Gobierno dispuso en las últimas 48 horas no abarcará a una actividad que sigue funcionando casi de la misma forma que al comienzo de la pandemia: la atención al público de las sucursales bancarias. Según explicaron en el Banco Central, los bancos seguirán en sus filiales atendiendo con turnos, protocolos sanitarios y operaciones limitadas, bajo los mismos parámetros que lo vienen haciendo desde el año pasado. “No está previsto ningún cambio”, señalaron a Infobae en el BCRA.

De ese modo, a pesar de que el gobierno dispuso que se habilite “el aforo del 100% en actividades económicas, industriales, comerciales, de servicios, religiosas, culturales, deportivas, recreativas y sociales en lugares cerrados manteniendo las medidas de prevención, tapaboca, distancia y ventilación”, los bancos seguirán funcionando igual que cuando el coronavirus estaba en plena expansión y el porcentaje de población vacunada era muy inferior.

“Con las sucursales así, estamos todos cómodos: los bancos, el sindicato y el Banco Central”, admiten en un banco privado de alcance nacional para explicar una situación al menos curiosa: la situación sanitaria actual permite que una discoteca esté llena al 50% para personas vacunadas o que 25.000 personas hayan festejado los goles de Lionel Messi en la cancha de River, pero para ir a hacer un trámite a una sucursal bancaria hace falta pedir un turno.

“Los canales digitales de atención están funcionando bien, el sindicato está conforme con que los empleados estén en su casa y el Banco Central no quiere aglomeraciones en los bancos después de los episodios del año pasado; por lo tanto, todos hacemos lo que dice el dicho: si no está roto, no lo arregles”, se sinceraron en la entidad financiera.

Con la misma velocidad con que avanzó la pandemia, lo hicieron los medios digitales de pago (billeteras virtuales, tarjetas, pagos con QR, transferencias y otros) y la atención virtual a través del homebanking y la banca móvil
Con la misma velocidad con que avanzó la pandemia, lo hicieron los medios digitales de pago (billeteras virtuales, tarjetas, pagos con QR, transferencias y otros) y la atención virtual a través del homebanking y la banca móvil

Ocurre que con la misma velocidad que avanzó la pandemia, también lo hicieron los medios digitales de pago (billeteras virtuales, tarjetas, pagos con QR, transferencias y otros) y la atención virtual a través del homebanking y la banca móvil. Incluso los bancos públicos se subieron fuerte a la ola con sus billeteras electrónicas, Cuenta DNI del Banco Provincia y BNA+, del Banco Nación. Entre ambas entidades representan casi la mitad del sistema financiero y con la única presencia del sistema financiera en algunas localidades. Son también los bancos claves para los pagos de jubilacioens y planes sociales.

Ese desarrollo de la digitalización bancaria permitió que las limitaciones en las sucursales se noten menos. A eso se sumó la expansión de las fintech, que empezó a cubrir una porción importante de la demanda de servicios financieros, con Mercado Pago y Ualá a la cabeza.

No obstante, en muchos casos hay quejas de los clientes por la demora en el otorgamiento de turnos, que pueden llegar a dos semanas o un mes para hacer operaciones que son obligatoriamente presenciales, como acceder a cajas de seguridad, o bien el depósito o extracción de dólares en efectivo. También se vuelve obligatorio el retiro de tarjetas o la atención de jubilados y de muchos otros clientes que, pese a los avances, no pueden operar por medios electrónicos o necesitan asesorarse en forma personal.

En otro banco de primera línea aseguran que no esperan que el BCRA introduzca ningún cambio pero que, previendo un descontento mayor, ya tomaron decisiones ante el nuevo escenario de menor rigor sanitario. “Desde la semana que viene vamos a ampliar la presencialidad del personal al 100% en las sucursales. Eso nos va a permitir otorgar más cantidad de turnos, ya que va a haber más puestos de atención habilitados. La frecuencia seguirá siendo cada 15 minutos”, señalaron.

Hasta ahora, la mayoría de las sucursales bancarias dividió a su personal en grupos y los hace ir a trabajar por tandas, de manera que la aparición de un caso de Covid no obligue a aislar a todo el personal de la sucursal. Con el incremento de la vacunación, los bancos irán incrementando la cantidad de personal y así atender sin tanta demora al otorgar turnos.

Los protocolos sanitarios dispuestos desde el año pasado por el BCRA, a su vez, delimitan una serie de operaciones. Según lo establecido, se puede pedir un turno para ir a la sucursal y extraer efectivo en dólares, pero no se puede hacer lo mismo para retirar efectivo en pesos. Quienes quieran hacerlo deben ir a un cajero automático, lo que implica una obvia traba para retirar depósitos. Sobre la permanencia del sistema de turnos a pesar de que la pandemia empezó a ceder, un ejecutivo bancario explicó: “Dudo que el Gobierno quiera que haya más gente retirando depósitos en las sucursales”.

No es un dato menor para los bancos el rol de la Asociación Bancaria, liderada por Sergio Palazzo, de estrecha cercanía al gobierno nacional. El sindicato no tiene apuro para que sus afiliados vuelvan a trabajar como antes de la pandemia, tal como le ocurre a muchísimos gremios. Un dato grafica el lugar que ocupó el sindicato en este tema: la Argentina fue el único país de América Latina que no consideró “actividad esencial” a los bancos y, por lo tanto, no obligó a sus trabajadores a ir a trabajar, al menos con esquemas limitados. Las sucursales estuvieron cerradas por completo dos semanas en marzo de 2020 y cuando reabrieron, como era de esperar, fue con aglomeraciones y desorden de quienes querían cobrar jubilaciones y planes sociales con la economía paralizada.

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