
El salario real de los trabajadores en la Argentina está en su nivel más bajo de los últimos 10 años. En abril de 2012, el salario promedio —en pesos constantes— era de $94.151, alcanzó los $107.607 en julio de 2015 y luego comenzó a caer de forma casi ininterrumpida hasta los $84.111 de abril de este año, de acuerdo a un análisis realizado por la consultora Invecq en base a los datos oficiales de la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (Ripte).
¿Cómo se explica la caída? “Básicamente es la combinación de una economía que está 8 puntos por debajo que hace 10 años y que viene aumentando sus niveles de inflación. En 2015 llega a su pico a costa de un tipo de cambio muy atrasado con tarifas pisadas, algo insostenible. La mayor pérdida empieza en 2018 tras la devaluación de abril de ese año”, explicó a Infobae el economista Santiago Bulat, consultor en Invecq.
“Con la recesión de 2020, la caída se intensifica y con la aceleración inflacionaria de 2021, no logra salir del piso”, agregó el economista. Esta caída es diferente a la de otras crisis económicas de la Argentina. El desplome del salario real en 2001 fue mucho mas fuerte (con una caída de 35%) y en un período de poco más de un año. En la situación actual se perdió 20% desde del pico a lo largo de cuatro años (desde 2017), detalló Bulat.
Con todo, desde la consultora, estiman que durante esta segunda parte del año puede haber una mejora. “Este semestre, tanto las jubilaciones como los salarios van a mejorar, aunque poco. Para que se consolide una recuperación deberíamos ver una economía creciendo en 2022 con inflación bajando. Si no, esa recuperación va a ser algo momentáneo”, agregó el economista.

Con respecto a los trabajadores informales, que no están registrados, un informe del centro de estudios Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa) señaló que desde que empezó la crisis económica, a principios del 2018, el salario informal creció por debajo de los precios de la Canasta Básica. Este es el principal factor que explica el aumento de la pobreza.
Según los datos de Idesa, en el primer trimestre del 2021 el empleo informal —incluyendo empleo asalariado no registrado y el cuentapropismo no profesional— está cerca de 5 millones de trabajadores en los grandes aglomerados urbanos. Esta cantidad es similar a la del primer trimestre del 2020. “Cayó mucho en la etapa dura del confinamiento, pero ya se recuperó”, explicaron.
En el período que va desde marzo del 2018 hasta junio del 2021, los precios de la Canasta Básica Total (línea de pobreza) crecieron a razón de 3,3% promedio mensual. Y el salario de los trabajadores informales se actualizó a razón de 2,3% promedio mensual. Esto significa que el salario real de los informales cayó a razón de 1% por mes.
“Estos datos sugieren que con una inflación del 3% mensual es muy difícil bajar la pobreza. El aumento de precios provocó que en los últimos 3 años el ingreso real de los trabajadores informales caiga a razón de 1% por mes. Por eso, la remuneración de los informales actualmente es un 33% inferior al nivel que tenían cuando comenzó la crisis”, resumieron.
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