
Luego de que el Gobierno nacional redujera de 2.000 a 600 la cantidad de pasajeros que pueden regresar a la Argentina desde el exterior, en el marco de los intentos para reducir la posibilidad de que ingresen contagiados con la variante Delta, de Covid-19, se triplicó el interés por contratar vuelos privados por parte de los argentinos varados en distintos países del mundo como consecuencia de las nuevas restricciones.
Se trata de servicios de no más de 13 pasajeros, según el tipo de aeronave, cuyo costo, considerando un viaje desde Miami, Estados Unidos -–destino de muchos argentinos que fueron a vacunarse contra el coronavirus- hasta Buenos Aires, puede alcanzar los USD 10.000 por persona.
Miguel Livi, dueño de la empresa aeronáutica Royal Class, que ofrece vuelos privados a distintos destinos del mundo, incluido Miami, dijo a Infobae que las consultas para contratar vuelos privados internacionales, en el contexto actual, “se triplicaron”.
“Tenemos muchos pedidos para viajar a Europa, a Estados Unidos e incluso a Asia, que no eran lugares a los que fuéramos frecuentemente. Se ha incrementado muchísimo la demanda de vuelos largos y corresponde a personas que se fueron a vacunar a Miami”, afirmó el empresario.
En ese contexto, Livi remarcó que si bien los vuelos privados están alcanzados por la restricción de cupos para ingresar diariamente al país, añadió que quien contrata su vuelo privado, “tiene el avión a disposición en no más de 72 horas y no sufre reprogramaciones”.
Con respecto a la gestión de los vuelos, indicó que cualquier empresa de aviación ejecutiva, cuando un cliente necesita viajar, tiene que pedir autorización en la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) enviando la documentación de los pasajeros y otros requisitos, como los test PCR negativos.
“Ellos hacen su interacción con Cancillería y el Ministerio de Salud y si todo está bien recién se responde con una aprobación. Si los pasajeros cuentan con la documentación en orden, en 72 horas la respuesta al permiso para volar la tienen”, destacó Livi.
En tanto, Diego Colunga, presidente de Únicos Air, dijo a Infobae que hay un incremento de las consultas para viajar hacia o desde los Estados Unidos, dado que es un destino que no tiene restricciones salvo un PCR y además se pueden hacer conexiones y salir al mundo.
Y agregó: “La oferta es heterogénea porque no es lineal. Pueden ser aviones con más o menos capacidad y con escalas. La demanda crece también a Uruguay ya que mucha gente se fue a radicar ahí. Hay pasajeros que pagan un avión completo porque quieren viajar solos y evitar contacto con tantas personas como sucede en un vuelo de línea. También tenés el caso de cinco o seis pasajeros que se juntan para poder viajar ya que tienen todo contratado por turismo en el exterior y no lo quieren perder por las restricciones”.
Según Colunga, desde las restricciones cambió la demanda. “Se perdieron los pedidos de vuelos sanitarios o de vuelos internos y crecieron los pedidos para entrar o salir de Argentina. Las consultas en mi caso se multiplicaron por diez”, aseguró. Con respecto a las tarifas indicó: “A Estados Unidos tenés un costo por avión que oscila entre 40.000 y 100.000 dólares, según la cantidad de pasajeros y las escalas”.
Cómo funciona el servicio
Según el dueño de Royal Class, en el inicio de la pandemia creció la demanda para volar a Europa y a Asia, al tiempo que destacó que actualmente se concentra en los vuelos de aquellos que deciden irse a vacunar a Estados Unidos o en gente que no tiene cómo regresar al país por las restricciones vigentes.
“Nosotros operamos desde el aeropuerto Jorge Newbery y los precios de los vuelos dependen del tipo de aeronave. En función de su envergadura y las escalas, varía la tarifa. Tenemos dos aviones que vuelan sin escalas hasta Miami y cuatro que necesitan hacer escala en Chile. Y los precios por la contratación del avión varían desde los 50.000 dólares hasta los 80.000 dólares”, detalló Livi. En ese sentido, agregó que las aeronaves tienen espacio, según el modelo, para entre ocho y catorce pasajeros.
“En términos de consultas, recibimos alrededor de cincuenta por día. La gran mayoría es de personas que no conocen el sector y nos contactan por primera vez para saber los precios y cómo funciona el servicio. La demanda se triplicó luego de las últimas restricciones y en sí misma es sostenida desde el año pasado, aunque van variando los destinos”, aseguró.
Con respecto al equipaje, detalló que debe pasar por los mismos controles que un avión de línea. “En un avión privado tienen disponibilidad de subir el equipaje que quieran hasta las limitaciones operativas de la aeronave. No hay límite por persona sino que es una cuestión de capacidad en peso que se pueda cargar”, afirmó.

Por último, dijo que el tiempo para llegar a destino en cada vuelo es similar al que tiene un avión de línea e incluso menor dado que el tipo de aeronave que se utiliza vuela más alto y tienen tecnología de última generación.
Cabe recordar que la demanda actual de viajes privados se da en medio de la incertidumbre entre los que tienen fecha de salida para estos días y no saben qué va a pasar con su regreso. El Gobierno argentino no autorizó todavía ninguna operación aérea internacional con fecha posterior al 12 de julio. Por eso, una posibilidad es que su lugar en el viaje de vuelta pueda ser cancelado para darle prioridad a otro pasajero que lleva más tiempo varado. Antes de la pandemia se operaba 155 vuelos internacionales diarios y actualmente el límite es de tres o cuatro por día.
Desde ANAC, el organismo gubernamental que administra la aviación civil, señalaron que el reacomodamiento de los pasajeros es una decisión que corresponde a cada aerolínea y, por lo tanto, no hay un criterio único. Si las aerolíneas prefieren hacer esperar a algún pasajero para priorizar a otro que lleva más tiempo varado lo podría hacer, pero no es algo que se regule desde el organismo. Si no lo hacen, y respetan las fechas de vuelta de quienes viajan en estos días, la demora para los varados podría ser aún mayor a lo esperado. Con todo, no hay nada definido por el momento.
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