El mercado laboral está pasando factura de los más de dos años sin crecimiento: el ingreso real de los ocupados cayó 6,2% interanual en primer trimestre de 2020. Mientras que si se va un año más hacia atrás, la caída desde 2018 es de 20%, se datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec).

No obstante, la pérdida de ingresos no capta el efecto cuarentena que se inició recién el 20 de marzo, cuando el relevamiento estaba en su etapa final.

Según un informe del Centro de Economía Regional y Experimental (CERX), uno de los segmentos más afectados fueron los ocupados de ingresos bajos, donde la caída real de ingresos fue de 6,1% en un año y 22,4% en dos.

El estudio señala que no se quedaron atrás los de ingresos medios, con una pérdida real de 7,6% en un año y 20,9% en dos. En el caso de los sectores de ingresos altos, la caída real de ingresos fue de 5% en un año y 18,1% en dos, igualmente muy elevado, reflejando que la crisis alcanzó a todos los trabajadores.

“La pérdida de ingresos reales se sintió algo menos entre los asalariados, que perdieron 2,1% en el último año y 18,1% en dos. Entre esos trabajadores, tanto los segmentos medios como bajos cayeron casi por igual”, indica la publicación.

En el caso de los sectores de ingresos altos, la caída real de ingresos fue de 5% en un año y 18,1% en dos, igualmente muy elevado, reflejando que la crisis alcanzó a todos los trabajadores

En tanto, los más afectados fueron los asalariados informales, donde la pérdida de ingresos anual fue de 4,2% y 18,4% en dos años. Los asalariados formales, en cambio, si bien también perdieron ingresos, lo hicieron en menor medida (1,3% en un año y 16,8% en dos), lo que da cuenta que hay un mayor salto hacia el empleo informal.

Un trabajador de ensamblaje en la planta de Volkswagen trabaja utilizando equipo de protección personal, ya que el fabricante de automóviles reabrió su planta con medidas para evitar la propagación de la enfermedad por coronavirus (COVID-19), Buenos Aires, Argentina. Foto de archivo May 29, 2020. REUTERS/Agustin Marcarian/File Photo
Un trabajador de ensamblaje en la planta de Volkswagen trabaja utilizando equipo de protección personal, ya que el fabricante de automóviles reabrió su planta con medidas para evitar la propagación de la enfermedad por coronavirus (COVID-19), Buenos Aires, Argentina. Foto de archivo May 29, 2020. REUTERS/Agustin Marcarian/File Photo

Asimismo, el informe señala que el poder adquisitivo dañado explica “las dificultades para crecer que venía mostrando la Argentina ya desde mediados de 2017, que no habiendo alcanzado a repuntar en el primer trimestre, fue ahora alcanzada por la cuarentena, con recortes salariales y caída en los ingresos familiares en general”.

La pérdida de ingresos reales se sintió algo menos entre los asalariados, que perdieron 2,1% en el último año y 18,1% en dos. Entre esos trabajadores, tanto los segmentos medios como bajos cayeron casi por igual

Según indicó CERX, la economía para crecer necesita de ingresos fuertes, aunque aclaró que “recuperarlos dependerá de qué tan rápido se pueda reactivar el sector productivo, mejorando al mismo tiempo su rentabilidad lo que demandará en estas condiciones, bajar costos y mejorar la productividad”.

“Por ahora los datos son negros: el PBI en abril tuvo una caída anual de 26,4% y en los primeros cuatro meses del año acumula una caída de 11%”, concluyó.

Cabe destacar que el nivel de actividad económica retrocedió 26,4% a nivel interanual durante abril, primer mes en el que se aplicaron a pleno las medidas de aislamiento para morigerar el avance coronavirus, informó hoy el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).

Además, el Estimador Mensual de la Actividad Económica (Emae) registró en abril una baja del 17,5% respecto a marzo y acumuló un retroceso del 11% en el primer cuatrimestre del año.

La baja interanual del 26,4% registrada en abril es la mayor de la serie histórica desde que el Indec comenzó a relevar el Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) en 2003. Incluso, según fuentes del Indec, no existe una merma equiparable en materia de actividad desde 1936 en adelante, cuando el Banco Central comenzó sus mediciones.

Los sectores que mostraron mayores caídas fueron construcción (-86,4%) y hoteles y restaurantes (-85,6%). Por su parte, los que más incidieron en la retracción del nivel general de la actividad fueron Industria manufacturera (-34,4%.) y el comercio (-27,0%).


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