
Estamos viviendo una situación muy delicada que nos desafían en nuestras responsabilidades tanto en lo personal como en lo social. Esta es una crisis muy profunda, no solamente por su impacto per se, sino y sobre todo, por el desconocimiento de su alance y su solución, lo que implica que se potencian sus consecuencias derivadas del pánico y parálisis por inacción generalizada derivadas de la incertidumbre y la rapidez con la que suscitan los acontecimientos, que lleva a una sobresaturación de información que provoca aún más incertezas en el panorama futuro.
En ese contexto, el objetivo de este artículo, se focalizará en generar un espacio de reflexión exclusivamente en nuestra responsabilidad directiva como líderes influyentes de nuestra sociedad y nuestra gente, de tal manera que podamos mirar esta crisis como una oportunidad para generar cambios en las dinámicas organizaciones que permitan mejorar nuestra propuesta de valor y calidad de vida de nuestra gente y en nuestra comunidad, más que como una amenaza derivada del retroceso en el logro de resultados de corto plazo.
No debemos olvidar que los grandes cambios e innovaciones a nivel organizacional de la humanidad, muchas veces derivaron de situaciones de fuertes crisis y/o amenazas de sustentabilidad de las empresas por estrictas razones de supervivencia. Un ejemplo cercano a nosotros fue la gran crisis argentina del 2001, y la mundial del 2008, que más allá de las consecuencias nefastas en la sociedad y la economía del momento, permitió un espacio de emprendimiento y/o posicionamiento de empresas medianas y pequeñas, con una capacidad de flexibilidad y adaptabilidad que otras empresas consolidadas más grandes no pudieron mantener.
En otras palabras, estamos en presencia de una crisis “coyuntural” de gran complejidad adaptativa, donde no tenemos claro ni el qué del problema ni el cómo poder transitarlo (y mucho menos cómo solucionarlo), lo que implica una gran oportunidad para desarrollar dinámicas de trabajo en el nuevo estadio de “aislamiento”, como bases estructurales sólidas para poder desarrollar capacidades organizacionales adaptativas ágiles.
Priorización y foco directivo de valor agregado
La nueva modalidad de trabajo deslocalizado, nos lleva a utilizar canales de comunicación de tecnologías online, ya sea sincrónicos o asincrónicos, que si bien limita la interacción personal, son un camino efectivo para eficientizar el uso de nuestro tiempo y ayudarnos a ser concretos en los objetivos a cumplir y transmitir.
El fuerte desarrollo tecnológico de comunicación y visualización del canal online, nos desafía a racionalizar y focalizar nuestras intervenciones y aportes, respetar horarios y extensiones de encuentros, documentar en forma sistematizadas los avances y acuerdos en planes de acción a seguir, y sobre todo, nos da mayor libertad para eficientizar nuestra agenda personal al facilitar reuniones cortas y frecuentes. Esto sin contar los beneficios en tiempo y recursos al evitar movilidades innecesarias.
En pocas palabras, nos facilita el poder lograr mayor capacidad de coordinación inter-área con mayor libertad de administración de nuestra agenda, pero lo que es más importante, nos permite liberar nuestro tiempo de tareas ejecutivas que serán más sistematizadas, para poner foco en aquellas actividades de valor que deben requerir mayor foco y personalización, como lo son: la definición de estrategias del negocio, la atención de cuentas importantes, el desarrollo del talento, y la innovación y mejora organizacional.
Trabajo grupal en redes de cooperación
En esa línea, la despersonalización de los entornos virtuales nos desafía doblegar nuestros esfuerzos para facilitar las dinámicas de trabajo grupal, tratando de evitar caer en el individualismo del talento solitario, de tal manera de poder lograr un equilibrio entre el trabajo de back office personal, y el trabajo grupal vía online. De esta manera, las limitaciones de contacto personal, inevitablemente implican desafíos más que de coordinación, de cooperación y compromiso individual para alcanzar las metas grupales.
Esta dinámica de trabajo deslocalizado facilita y alinea al desarrollo de capacidades organizacionales adaptativas basadas en la redefinición de las estructuras organizacionales orientadas a la planitud, informalidad y autonomía. En ese sentido, todas estas nuevas dinámicas de trabajo sustentadas en la mayor transparencia de información explícita en el trabajo grupal online, inevitablemente requieren de mayor autonomía de decisión y libertad de acción de nuestra gente en tiempo real, ya que se basan sistemas auto-gestionados y auto-controlados.
Las nuevas tecnologías de comunicación nos ayudan, además, a dar una mayor apertura a la organización a través de la formación de redes de cooperación externa integradas por otras organizaciones y/o profesionales expertos externos a la misma, que tienen por objetivo común compartir información, aprendizajes y experiencias de mejores prácticas para poder adaptarse a los entornos complejos e incierto como los de hoy en día.
Involucración y transparencia en la mejora
Estas nuevas dinámicas de relacionamiento, generan entornos que facilitan la accesibilidad de la información relevante en forma fiable y única, lo que efectiviza su análisis grupal de cara a poder realizar un adecuado diagnóstico y plan de acción de mejora e innovación de gestión. Al ser su evaluación en forma grupal y en tiempo real, no solo efectiviza las propuestas de cambio por la polinización de aportes, sino y sobre todo, genera gran compromiso y alineación en la su implementación.
Pero toda esta situación de crisis, nos permite también replantear y repensar nuestra propuesta de valor como organización. El nuevo orden de comportamiento social y de los consumidores, nos obligan a poner foco en replantearnos la propuesta de valor más adecuadas al nuevo orden de tendencias de consumo, así como buscar nuevas oportunidades de innovación en el negocio hasta ahora no incursionadas. Un ejemplo claro de fuerte contenido de responsabilidad social empresaria, es la empresa marplatense Restinga Gin, que frenó su producción de bebidas alcohólicas destiladas para comenzar a elaborar alcohol en gel que se suministrará en forma gratuita a los hospitales de la región. A su vez, esta decisión le podría brindar a la empresa la posibilidad de incursionar en nuevas oportunidades de negocio futuras.
De lo expuesto anteriormente, queda claro, que ante esta nueva situación de crisis con fuerte contenido de complejidad e incertidumbre adaptativa, nuestro desafío directivo como líderes responsables, debería orientarse en brindar mayor transparencia e involucración grupal, promoviendo espacios de mayor autonomía y libertad en nuestra gente, así como replantearnos la propuesta de valor con impacto social buscando nuevas oportunidades de innovación en el negocio.
El autor es Profesor en IAE y asesor en Dirección y Gestión de Empresas
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