Por qué las consultoras privadas no fueron capaces de predecir la fuerte escalada de la inflación en un año

El índice del Indec acumuló más de 52% en los últimos 12 meses, casi el doble de lo esperado por el consenso del mercado un año antes

El BCRA alienta la firmeza de tasas para quitar presión al dólar (AFP)
El BCRA alienta la firmeza de tasas para quitar presión al dólar (AFP)

Un país tan imprevisible como la Argentina constituye de por sí un escenario complejo para hacer proyecciones certeras de inflación a un año de plazo, porque nadie a ciencia cierta puede anticipar qué hechos políticos, económicos, sociales y hasta climáticos pueden ocurrir y alterar las previsiones más elaboradas.

De esto pueden dar fe el medio centenar de economistas y consultores que todos los meses dan sus pronósticos al Banco Central para la elaboración del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), seguido con atención por el mundo de las empresas y las finanzas, además del periodismo especializado, como un anticipo del dato que también mes a mes difunde el Indec.

Es que un simple repaso de las consultas de algunos meses atrás es suficiente para comprobar que, al menos en lo que a inflación se refiere, las previsiones han fallado invariablemente. Y por diferencias que son mucho más que un margen de error estadístico.

En el mejor de los casos, la brecha entre lo proyectado un año antes (28,6%) y lo real (50,5%) llegó a 21,9 puntos porcentuales. Pero en el peor el número del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) más que lo duplicó: la inflación interanual de abril fue de 55,8%, nada menos que 33,6 puntos más que el 22,2% que había promediado el REM doce meses antes.

Infobae consultó a diferentes economistas de entidades que habitualmente participan del REM en busca de encontrar una explicación de semejante desfase entre lo esperado y la realidad.

Matías Carugati, de Management & FIT, dijo: "el problema de las proyecciones es que tienen un escenario detrás que después no termina materializándose. ¿Quién podía pensar a principios de año que Alberto Fernández iba a ser presidente? Además, no fueron lo mismo las proyecciones antes que después de la corrida cambiaria”, resaltó.

<b>¿Quién podía pensar a principios de año que Alberto Fernández iba a ser presidente? Además, no fueron lo mismo las proyecciones antes que después de la corrida cambiaria (Matías Carugati)</b>

En ese sentido, es notorio el salto en las proyecciones para los doce meses siguientes que tuvieron lugar en el segundo semestre de 2018, cuando se desarrolló con toda intensidad el proceso devaluatorio. De junio a julio las proyecciones anuales pasaron de 23,7% a 31,5%, pero la diferencia con la inflación finalmente informada por el Indec cayó de 32 a 22 puntos porcentuales.

Fausto Spotorno, de OJF y Asociados, planteó la situación con franqueza: “los economistas no tenemos la bola de cristal. Es muy difícil contar con indicadores confiables, proyectamos los números en base a la información que tenemos, a lo sumo tenemos un modelo de consistencia”.

"En el REM se pregunta sobre un solo escenario, pero nosotros trabajamos como mínimo sobre tres", Fausto Spotorno
"En el REM se pregunta sobre un solo escenario, pero nosotros trabajamos como mínimo sobre tres", Fausto Spotorno

“En el REM se pregunta sobre un solo escenario, pero nosotros trabajamos como mínimo sobre tres. lo único que podés prever son probabilidades de ocurrencia, no hay azar. Por ejemplo, si antes de las PASO se preveía un triunfo de Mauricio Macri, hay un escenario. Si se esperaba una derrota, había otro”, indicó.

Aldo Abram, de la Fundación Libertad y Progreso, coincide con la explicación de Spotorno. “Un hombre de negocios que va a tomar decisiones tiene una incertidumbre infinita y lo que hacemos los economistas es reducir ese margen de incertidumbre. No servimos para decir qué va a pasar dentro de un año, si algún economista cree eso, no entendió su profesión, aseveró.

"No servimos para decir qué va a pasar dentro de un año, si algún economista cree eso, no entendió su profesión", Aldo Abram
"No servimos para decir qué va a pasar dentro de un año, si algún economista cree eso, no entendió su profesión", Aldo Abram

“Se ha formado una mitología, no sé por qué muchos creen que los economistas tenemos la bola de cristal y que las proyecciones que hacemos son ‘la verdad verdadera'. Si yo pudiera adivinar el número de la quiniela de mañana, podría cobrar cualquier cosa”, ironiza.

<b>Se ha formado una mitología, no sé por qué muchos creen que los economistas tenemos la bola de cristal y que las proyecciones que hacemos son ‘la verdad verdadera’. Si yo pudiera adivinar el número de la quiniela de mañana, podría cobrar cualquier cosa (Aldo Abram)</b>

¿Qué pasa con los economistas que no son consultados por el BCRA para la elaboración del REM? Por lo general, el respeto profesional al resto de los colegas los inhibe de formular declaraciones. A excepción de Javier Milei, para quien “el problema esencial con los errores de pronóstico de los economistas sobre la inflación es que no entienden su naturaleza monetaria. Muchos creen que la inflación es multicausal, es un error técnico grosero, derivado de la formación de raiz keynesiana de la mayoría de los consultados”.

"Es un error técnico grosero, derivado de la formación de raiz keynesiana de la mayoría de los consultados", Javier MIlei
"Es un error técnico grosero, derivado de la formación de raiz keynesiana de la mayoría de los consultados", Javier MIlei

Pero las diferencias entre la inflación proyectada y la real tienen un elemento que se repite sin excepciones en todos los meses de consulta. Nunca la inflación estimada fue superior a la que finalmente dio a conocer el Indec doce meses después. Por el contrario, fue sustancialmente inferior, como puede observarse en la serie. En este caso nadie puede señalar a optimistas y pesimistas porque “la encuesta es anónima”, como apunta Carugati, aunque admite que algo puede saberse por fuera del REM “en otras encuestas del sector privado”.

<mark class="hl_yellow"><b>Nunca la inflación estimada fue superior a la que finalmente dio a conocer el Indec doce meses después. Por el contrario, fue sustancialmente inferior</b></mark>

Abram, que doce meses atrás dio su visión de que la situación “era francamente negativa, muy parecida a los que se dio” pero que en el promedio su pesimismo fue neutralizado por el optimismo de la mayoría. De todos modos, admitió cierta permeabilidad al cambio de contexto cuando “a mediados de año se generó una expectativa que yo no tenía... pero los mercados creían que Macri iba a ganar las elecciones. Yo pensaba otra cosa, pero cuando aparecieron esas encuestas, casi me vuelvo optimista", recuerda.

Mientras tanto solo resta esperar que para 2020 la brecha entre las proyecciones y los números del Indec se reduzcan. Por lo pronto, en el último REM el promedio de las 61 entidades consultadas dio una inflación del 45,6%. Habrá que esperar doce meses para saber si el pronóstico se corresponde con la realidad, queda nuevamente desfasado, o como espera el Gobierno, se reduce a menos de 40 por ciento.

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