El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne.
El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne.

El ministro de Hacienda argentino, Nicolás Dujovne, participó este viernes en la ciudad de Bali, Indonesia, de la asamblea anual del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM).

En ese marco, los ministros del G2O urgieron a Estados Unidos y China a que resuelvan sus diferencias comerciales directamente, ya que las "persistentes" tensiones están afectando "la confianza en los mercados" y aumentando "la volatilidad financiera".

"El comercio internacional es un importante motor de crecimiento, y necesitamos resolver las tensiones que están afectando de manera negativa la confianza de los mercados y aumentado la volatilidad financiera", afirmó Nicolás Dujovne, en nombre del país que ocupa la presidencia del grupo.

El ministro argentino aseguró que el G20 "puede jugar un papel como foro de la discusión".

"Pero las diferencias persistentes -indicó- deberían ser solventadas por los países involucrados directamente".

La normalización de la política monetaria en los países avanzados provocó ajuste de las condiciones financieras en emergentes

Aunque el ministro argentino evitó mencionar expresamente a China y EEUU, quedó patente que el choque comercial entre los dos grandes, que ha ido ganando intensidad en los últimos meses, centró las conversaciones del foro que agrupa a algunas de las principales economías avanzadas y en desarrollo.

Mostró también el creciente nerviosismo de los líderes económicos mundiales ante la posibilidad de que estas disputas entre Washington y Pekín terminen por atentar contra el período de repunte sostenido de la actividad global.

Dujovne advirtió, de hecho, que el crecimiento económico se ha vuelto "más desequilibrado", y que "algunos de los riesgos a la baja comentados a principios de año se están comenzando a materializar".

Citó, en concreto, "la normalización de la política monetaria en los avanzados" que ha provocado que "las condiciones financieras se ajusten en los emergentes", y que estos países hayan experimentado volatilidad.

LA DEVALUACIÓN DE LAS MONEDAS EMERGENTES

Argentina es un ejemplo claro de estas presiones financieras, ya que el gobierno de Mauricio Macri tuvo que recurrir a un paquete de asistencia del Fondo Monetario Internacional de tres años de duración por USD 57.100 millones tras el desplome del peso.

Asimismo, otras economías emergentes, como el caso de Turquía, Sudáfrica o Indonesia, han sufrido la depreciación de sus monedas ante el progresivo fortalecimiento del dólar, impulsado por el progresivo aumento de tipos de interés en EEUU.

El martes, el organismo dirigido por Christine Lagarde publicó sus nuevas proyecciones macroeconómicas, en las que redujo en dos décimas las estimaciones de expansión de la economía global al 3,7 % en 2018 y 2019 como consecuencia de las dudas sembradas por la disputa comercial entre las dos mayores economías del mundo.

Pese a los llamamientos al diálogo, el secretario del Tesoro de EEUU, Steven Mnuchin, reiteró en su intervención ante el Comité Financiero y Monetario del FMI que el gobierno del presidente Donald Trump continuará "sus esfuerzos para enfrentar las prácticas comerciales restrictivas".

"Alentamos a otros países a examinar sus políticas y tomar pasos para ayudar a reequilibrar las relaciones comerciales globales", agregó el secretario del Tesoro.

Una vez más, Mnuchin insistió en que el objetivo de Washington "es alcanzar un comercio más libre, justo y recíproco y asegurar un campo de juego más equilibrado para las empresas estadounidenses" con "todos nuestros socios, incluida China".

Mnuchin sostuvo un encuentro en Bali con Yi Gang, gobernador del banco central de China, para tratar "temas financieros y económicos relevantes".

Las tensiones comerciales, especialmente los más de USD 200.000 millones impuestos a exportaciones chinas a EEUU por Trump y las consiguientes represalias de Pekín, centran las conversaciones estos días en la asamblea del Fondo y el Banco Mundial que se prolongará hasta el 14 de octubre.