Marcelo Espina, de ser el primer 10 de la Selección post Maradona al clic para comentar fútbol: “Hay vida después de Messi”

El ex futbolista de la Albiceleste y actual comentarista televisivo habló de todo en un mano a mano con Infobae

Ariel Ortega ante un micrófono de ESPN, flanqueado por círculos con fotos de él y Lionel Messi usando la camiseta de Argentina.
Marcelo Espina Número 10 (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Marcelo Espina se distinguirá para el resto de la eternidad del resto de los futbolistas de la historia por haber sido el primero que lució la 10 de la selección argentina cuando se inició la era post Maradona. Fue en un amistoso contra Chile el 16 de noviembre de 1994, cuando Daniel Passarella lo convocó para ese 3-0 a favor en el que también anotó un gol. A partir de la siguiente fecha FIFA, otro jugador lo acompañará en esta faceta de heredero del número predilecto, inmediatamente después de la despedida de Lionel Messi contra Benín. ¿Quién debería llevar el peso a partir de ahora? Es una de las respuestas que tiene.

En un mano a mano con Infobae, el hoy comentarista de fútbol (lo hace en la Champions League, Premier League y Nations League por las señales de ESPN y Disney+ Plan Premium) reveló cuándo hizo el clic para alejarse del campo de juego en su faceta como entrenador e incluso dirigente. Además, analizó en profundidad el presente y futuro del combinado nacional, al que representó en la Copa América 1995 y la Copa Rey Fahd el mismo año, aseguró que “hay vida después de Messi, aunque será de otra manera” y compartió una crítica al formato actual y algunos viejos vicios del fútbol argentino.

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-Marcelo, fuiste el primer 10 de la selección argentina después de Maradona. Sos el indicado para señalar quién debe llevarla después de la despedida definitiva de Messi contra Benín...

-Viste que los jugadores siempre nos aferramos a un número que nos haya dado buenas sensaciones y logros, te lo quedás y ya no querés cambiar. Yo me identifiqué mucho con el 8 y después quise jugar con ese. Me ofrecían el 10 y ya no quería. Hay que ver si los campeones del mundo quieren cambiar su número, pero desde el aspecto futbolístico propiamente dicho, por la importancia que tiene, por la jerarquía que tiene, Enzo Fernández sería el indicado para su posición y el peso específico en el equipo en cuanto al juego. Y si no, como a futuro, lo de Nico Paz es una alternativa viable. Pero el 10 de la Selección tiene que ser titular indiscutido y Nico Paz está en un proceso todavía de conocimiento, Enzo no.

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-¿Hay vida después de Messi para la selección argentina?

-Sí, hay, pero de otra manera. Cuando se fue Diego de la Selección, pensábamos que iba a costar y costó, pero en el sentido del tiempo, fue cortito el tiempo entre la salida de Diego y la llegada de Messi. Llevamos 20 años con este extraterrestre. Pero vida hay, sí. Argentina tiene una cantidad de jugadores potables enorme. Insisto en que va a ser de otra manera, pero con un seleccionador y jugadores jóvenes como para ilusionarnos de que Argentina puede seguir siendo competitiva.

Recorte de la revista El Gráfico tras su primer partido con la selección argentina: el primer 10 de la Albiceleste después del retiro de Diego Armando Maradona
Recorte de la revista El Gráfico tras su primer partido con la selección argentina: el primer 10 de la Albiceleste después del retiro de Diego Armando Maradona

-Con Cuti Romero como nuevo capitán, ¿cómo creés que se reconfigurará el liderazgo dentro del vestuario?

-Ahí hay un bloque bueno, desde atrás para adelante, con Dibu, De Paul, Enzo, Alexis. Incluso, con Lautaro. Lautaro para mí podría ser un gran capitán porque además lleva la cinta del Inter hace mucho tiempo. Me parece que hay un grupito bueno. Si se produce la vuelta de Paredes, podría ser otro también... Hay una columna vertebral en la selección argentina que cualquiera podría asumir la capitanía. Este es un buen momento, con la salida de Messi, para que se puedan empezar a vincular a Lautaro y Julián en el equipo. Al estar Messi, obviamente había que elegir entre Lautaro y Julián. Eran pocas las veces que podían jugar juntos. Se lo han ganado ambos en sus clubes y en la Selección. Y es un buen momento para que Scaloni pueda encontrar esa fórmula con una estructura detrás de ellos dos. Se pueden complementar perfectamente, porque Lautaro le ha agregado esto de tirarse atrás y Julián se tira atrás. Entonces, pueden cumplir esa función de segunda punta y punta tranquilamente.

-Todavía no está confirmada 100% la continuidad de Lionel Scaloni en la Selección. ¿Lo mejor es que siga?

-Yo creo que va a seguir. Tiene un hermoso desafío de ir reconstruyendo de a poquito un equipo con la salida de Messi y varios más. Él siempre fue mechando gente nueva y tuvo un porcentaje de acierto enorme en la elección de los jugadores. Si está cansado y prefiere no renovar, también lo entendería porque la selección argentina te genera un desgaste enorme. Desde que él asumió hasta ahora, el 95% de las veces ganó, o sea que críticas, casi no tuvo. Las habrá tenido en el comienzo, pero por la incertidumbre que todo el mundo tenía, teníamos, de que era un entrenador que no había dirigido un equipo. No sabíamos qué tipo de entrenador era.

-Hagamos un juego. Supongamos que Scaloni pega el portazo, por casualidad te tomás un café con Chiqui Tapia y te pide un consejo para encontrarle un reemplazante. ¿A quién verías capacitado para dirigir a esta Selección?

-Los nombres que uno imagina son los que siempre aparecen ahí como posibilidad que han hecho el camino europeo, como el Cholo (Simeone). Pero mantener una continuidad de lo que está haciendo la selección argentina tampoco estaría tan mal, Hay un conocimiento. La AFA reconstruyó algo que se había deteriorado después de la salida de Pekerman. Los chicos de la Sub 15 pasan a la Sub 17 y van hasta que llegan a Primera y pasan a la Mayor. Obviamente se van quedando en el camino, hay filtros, pero Argentina tiene buenos entrenadores, tiene muchos buenos entrenadores. No sé el perfil que querrá Tapia como seleccionador, pero no creo que pase. Yo a Scaloni lo veo hasta con ganas de seguir al menos hasta el próximo Mundial.

-Te saco del ámbito selección argentina y te meto en el campeonato argentino. ¿Qué opinión tenés del nivel de juego? ¿Te gusta el formato de los torneos?

-A nivel juego, me seducen pocos equipos y partidos. Se juega con mucha tensión, se corre mucho. Se corre más de lo que se juega, se transporta más de lo que se toca la pelota. Hay determinados sectores en los que hay que transportar, en un mano a mano por el costado, tenés que ir a la gambeta. Pero en la mitad de la cancha la pelota tiene que circular rápido y hay que tenerla poco tiempo en los pies. Es fácil detectar a los jugadores que tienen poco tiempo la pelota en los pies y son figura. A los que trasladan mucho la pelota, lo vinculo mucho a un tema técnico. Uno no juega de primera porque necesita más toques para controlar, dominar la pelota y después pasar. Hay una falta de técnica generalizada. En cuanto al formato de torneo, no me gusta. Me gustaría algo más normal, tradicional.

Marcelo-Espina
Marcelo Espina fue designado por Daniel Passarella como capitán y número 10 de la Selección en 1995

-Sos un jugador noventoso, ¿bancarías más la idea de los Apertura y Clausura con 20 equipos como había en aquellos tiempos?

-Sí, podría ser tranquilamente. Pero que sea un formato medianamente normal, con la cantidad de equipos normales, donde la competitividad sea mucho más exigente y que haya partidos mucho más duros, de manera más seguida y no tan esporádica.

-La Supercopa Internacional, la Supercopa Argentina, el Trofeo de Campeones, ahora se viene la Recopa de Campeones. ¿Creés que la repartija de estrellas le suma el hincha a costa de quitarle nivel a las competiciones?

-A mí los trofeos de un partido mucho no me gustan. Obviamente que hay determinados trofeos que hay que jugarlos porque se juegan en todo el mundo. El campeón de la Copa contra el campeón de la liga se juega. Es la supercopa de cada país y listo, se terminó. Pero después la Recopa de la Recopa... Inventan tantos torneos para sumar estas estrellas y sirven para que la gente se ponga un poquito contenta, pero la verdad a mí mucho no me gusta. A mí me gusta que el campeón sea un campeón. Merecido, sólido. Que juegue contra todos los rivales, en todas las canchas, porque no es lo mismo River-Atlético Tucumán que Atlético Tucumán-River. No es lo mismo Boca-Belgrano que Belgrano-Boca. No es lo mismo ir al interior que no ir. Todos tienen que jugar contra todos y en las canchas de todos, como corresponde.

-Los arbitrajes siempre generaron polémica, pero en tu época de futbolista y entrenador, ¿había tanta desconfianza con los jueces como la hay ahora?

-No, no. Tampoco existían las redes sociales, que no colaboran en nada. Yo lo reflejo como un efecto dominó inverso. No es lo mismo poner árbitros para diez partidos que para treinta partidos. Hay que empezar a subir de abajo y no sé si están todos preparados. Me cuesta creer en la falta de honestidad, pero a veces que ves cada partido que decís “¿por qué pasan estas cosas?“. Cobran determinadas cosas que las vemos todos y más de uno no las ve. O por qué más de uno ve algo que el resto no. Digo más de uno porque está el árbitro, los asistentes, el VAR... Hay jugadas de apreciación que podés tener ciertos debates y no nos ponemos de acuerdo en una mesa por si fue falta o no. Pero hay otras cosas que son visibles para todo el mundo y llaman la atención.

Para Marcelo Espina, el próximo 10 de la selección argentina debería ser Enzo Fernández
Para Marcelo Espina, el próximo 10 de la selección argentina debería ser Enzo Fernández

Marcelo Fabián Espina fue futbolista profesional durante 17 años. Vistió las camisetas de Platense (dos ciclos), Colo-Colo de Chile (dos ciclos), Lanús, Irapuato y Atlante (México), y Racing de Santander (España). Ganó cinco títulos, todos con el equipo chileno. En suelo trasandino también inició su carrera de entrenador, que incluyó al Cacique, Everton y Unión Española. Más tarde, probó suerte en Argentina al mando del Calamar (dos ciclos) y Acasusso, pero sus experiencias lo llevaron a tomar la decisión de vida de alejarse del césped y formalizar su traspaso al periodismo, donde ejerce desde hace años desde el rol de analista y comentarista.

Al desencanto que le produjo ser despedido como DT del club de sus amores, se le sumó otro paso en falso desde el rol de manager. Fue por eso que hasta rechazó ser ayudante de campo de un equipo grande del fútbol argentino hace no tanto tiempo. Se sintió a gusto con un micrófono hablando de su deporte predilecto e hizo un clic que lo llevó a cambiar drásticamente de vida.

-¿Sos hincha de Platense? ¿De chico eras de Racing?

-De muy chiquitito, el tío de mi mamá, cuando yo tendría 4 o 5 años, me llevaba a la cancha de Racing. Yo iba vestido de Racing a la platea alta donde está el mástil. Viste cuando alguien te quiere hacer hincha cuando sos chico... mi viejo no me podía llevar a la cancha y me llevaba el tío de mi mamá. Después empecé a jugar en Platense, me hice hincha de Platense y soy hincha de Platense, sí, obviamente.

-¿Cómo llevás como hincha de Platense esta buena campaña que hizo en Copa Libertadores y la floja en el plano local?

-Los hinchas son muy pasionales, partamos de esa base. Yo soy mucho más racional que pasional, creo que por mi actividad. Al haber jugado, vas perdiendo la pasión. Quiero que gane, cada tanto voy a la cancha, no muy seguido por el laburo, pero desde que arrancó el año dije que la prioridad debía ser el torneo local; Platense no se podía dar el lujo. Jugó la Copa, fue hermoso, nos encantó, económicamente al club le generó buena recaudación, instaló al equipo a nivel internacional, se hizo conocido. Pero a Platense se le van 57 puntos. Entiendo que son 30 equipos, que los que ascienden tienen que sacar mil puntos, pero dentro de un año y medio, la gente se va a enojar dependiendo cómo va a estar la cosa. Habría que haberlo pensado antes. Hizo una Copa fantástica, fue un mérito enorme lo que hizo. Pero ahora hay que cambiar rápidamente el chip, quedan pocos partidos y tiene que sacar un montón de puntos.

El nuevo rol de Marcelo Espina como comentarista de fútbol en la cadena ESPN
El nuevo rol de Marcelo Espina como comentarista de fútbol en la cadena ESPN

-¿Por qué te fuiste de Platense en tu último ciclo de entrenador y por qué no volviste a dirigir?

-Empecé en una mesa de fútbol en ESPN en el Mundial 2010. Todavía tenía el bichito de dirigir. Platense estaba en la B Metro. Arranqué medio a los tumbos, empezamos a ganar, nos pusimos primeros. Nos fuimos de vacaciones en el verano, hicimos pretemporada, arranca la segunda vuelta. Ganamos, empatamos y perdimos. Perdimos la punta y quedamos a dos puntos del primero. Habíamos pasado dos fases de Copa Argentina, jugábamos con Colón. Y me echaron. El presidente me dijo “bueno digamos que nos pusimos de acuerdo”. Y le dije que no, porque si le salía bien, era mérito suyo, si le salía mal, bancátela. Ahí pensé en que no estaba dispuesto a que en mi casa, donde me querían todos y pasé toda mi vida, me echaran por estar segundo. Reflexioné, estaba bien en el canal y les dije a las autoridades que no dirigía más. Y no dirigí más. Por un tema de calidad de vida, de no estar en ese mundo tan vertiginoso en el que, si ganás, está bien, si perdés, te vas. Le metí pata con esto y hoy estoy donde estoy.

-¿Volverías a estar en un club como manager, comisión directiva o presidente? ¿O estás enfocado definitivamente en el periodismo?

-Fui gerente deportivo de Colo Colo desde 2018 hasta 2021, pero lo hice sabiendo que terminaba mi contrato y me iba. Desde 2015 que me llamaban para serlo y después del Mundial de Rusia se abrió la puerta. Pero me gusta más esto (el periodismo), decidí que mi vida sea tranquila, que pueda ir al gimnasio, a un asado o jugar a la pelota con amigos. Lo otro te consume las 24 horas del día y ya estuve mucho tiempo destinando mi vida al fútbol. Fueron casi 30 años entre jugador y entrenador. Esto (el periodismo) también me apasiona, me gusta un montón. Estoy en un lugar en el que me valoran y tratan bien. Vengo feliz a laburar, es un placer comentar fútbol aunque sea los sábados y domingos. Así va a ser mi vida de acá en adelante hasta que diga “no laburo más”.

-¿Podemos decir que con el periodismo encontraste otra pasión entonces?

-Sí, sí. No me llena tanto lo de la polémica. Me gusta más la parte analítica, ver partidos, analizarlos, comentarlos. Estudiar partidos, rivales y entrenadores. Eso me apasiona. Creo que sería muy buen ayudante de campo.

-¿Y si te llaman para serlo?

-Me han llamado. Hace tres años me llamaron de un equipo grande. Bueno, te lo digo: de Racing. Pero ni siquiera me junté. Le respondí al DT que no le quería hacer perder tiempo porque estaba en otra etapa de mi vida. Me encantaría, pero hoy priorizo mi vida.

-Es una decisión de vida...

-Sí, es una decisión de vida.

El "Cabezón" se desligó del fútbol profesional en su rol como DT y manager para volcarse de lleno al periodismo
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-Estás comentando la Nations League, ¿creés que ya hay candidatos recién arrancada la competición?

-A los históricos, uno los pone como candidatos. Pero hay ciclos nuevos que arrancan. Xavi Hernández en Países Bajos, Jürgen Klopp en Alemania... Están en un proceso de evaluación. No sé si tiene tanta relevancia ahora este certamen, pero el día de mañana es importante porque da cupos para la Eurocopa o la Copa del Mundo. Alemania, Inglaterra, Italia y Francia van a clasificarse por otra vía, pero por ejemplo para un Suecia puede significar mucho. Y un título es un título, con el correr de los partidos, se entusiasman y todos lo quieren ganar.

-¿Creés que los países de toda América se ven perjudicados al jugar europeos contra europeos en Nations League y no poder medirse contra ellos en partidos amistosos?

-Esto perjudicó a los sudamericanos, que no tienen rivales en fecha FIFA, salvo africanos o asiáticos. Esta competencia se hizo para que no jugaran amistosos. Y el problema es que no podés replicar esa idea acá porque si cruzás a las selecciones de todo el continente, los traslados y horas de vuelo son demasiados. Allá en doce horas fueron, jugaron, volvieron y se recuperaron. Además, tenés el cambio de temperatura entre los hemisferios. No veo factible que pueda hacerse algo acá. Argentina lamentablemente no pudo jugar la Finalissima con España, que hubiese sido una linda medida para lo que terminó siendo la final de la Copa del Mundo. Ahora jugaron Inglaterra contra España, un partido de nivel de Eurocopa o Mundial. Acá Argentina juega muy poco eso, con Uruguay, Colombia, Ecuador y Brasil, de forma muy esporádica.

-¿Qué pros y contras le encontrás al nuevo formato de la Champions League?

-Lo bueno es que dentro de los ocho que te tocan, tenés dos o tres rivales duros, pesados, que quizás en una fase de grupo tradicional, no los tenías. Después hay muchos partidos que no son de importancia o por lo menos no son atractivos entre los grandes de Europa. Sí se producen sorpresas. El City hace dos años se clasificó en la última fecha en el grupo. Es para darles más posibilidades a otros de obtener un partido más en un repechaje. Al final de cuentas, en la recta final están siempre los mismos.

Imagen durante el comentario de uno de los partidos de la selección argentina en la última Copa del Mundo 2026
Imagen durante el comentario de uno de los partidos de la selección argentina en la última Copa del Mundo 2026

-¿Te gustó el último formato de la Copa del Mundo?

-No, no me gustó. Primero que se hizo muy larga la primera fase, eterna. Y segundo, porque no había partidos de nivel, salvo dos o tres, en la fase de grupos. Francia-Noruega y Brasil-Marruecos, no mucho más. Yo volvería al formato de Qatar 2022, que estaba bien.

-Respecto a la Premier League, ¿cómo analizás a los futbolistas argentinos (Enzo Fernández, Dibu Martínez, Alexis Mac Allister, Lisandro Martínez) que te tocan comentar?

-Están bien todos. Están en equipos grandes, aunque puedan llegar a pasar algún mal momento. Son equipos grosos. Ya otro salto de calidad no pueden dar. ¿Cuál sería? Pasar al Real Madrod o Barcelona a lo sumo. Llega un momento en que el jugador busca más la gloria que el billete, porque el billete ya está. Quizás cuando tengan 35 años opten por otra liga, pero si yo me pongo en su lugar a su edad, buscaría la gloria y quedarme donde pueda ganar más títulos. Enzo (Fernández) se cambió la camiseta nada más de color azul a celeste y sigue jugando como en Chelsea. En ese sentido, los argentinos tenemos que estar tranquilos por dónde están. Emiliano Buendía me sorprendió que no fuera a la Copa del Mundo porque había terminado la temporada haciendo muchos goles, dando asistencias y ganando la Europa League. Yo no lo descartaría para jugar una Copa del Mundo con 33 años en 2030. El Colo Barco y Marcos Senesi pueden agarrar continuidad. El chico (Julio) Soler también... (Gerónimo) Rulli que seguramente juegue la Copa de Liga inglesa y la FA Cup. Garnacho que todavía no pudo arrancar en Aston Villa. Son muchos y están bien.

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