Joyas inmaculadas, nostalgia y emoción: las perlitas de la Recoleta-Tigre, la reedición de la primera carrera de autos en Argentina

Se cumplen 120 años de la competencia que despertó la llama del automovilismo en nuestro país. Un túnel del tiempo con 74 reliquias en acción

Guardar
Google icon
El Anasagasti, un auto argentino de antaño, junto a las recreaciones de Juan Manuel Fangio, flanqueado por los hermanos Juan y Oscar Gálvez (Prensa CAC)
El Anasagasti, un auto argentino de antaño, junto a las recreaciones de Juan Manuel Fangio, flanqueado por los hermanos Juan y Oscar Gálvez (Prensa CAC)

Las recreaciones de Juan Manuel Fangio y de los hermanos Oscar y Juan Gálvez en un icónico bar porteño, llevan al amante del automovilismo a una época única de este deporte en nuestro país. Ese lugar emblemático volvió a ser punto de partida de la reedición de la primera carrera de autos en Argentina, la tradicional Recoleta-Tigre.

Este fin de semana se celebró su 120 aniversario, con la participación de 74 vehículos históricos (récord para este evento), restaurados hasta el más mínimo detalle. El evento, organizado por Club de Autos Clásicos (CAC), representa uno de los homenajes más significativos a la historia del automovilismo argentino y constituye el principal encuentro de automóviles veteranos en América Latina.

PUBLICIDAD

En esta edición, el automóvil más antiguo en carrera fue un Rochester a vapor de 1901, mientras que el primer lugar de la caravana lo ocupó el emblemático Anasagasti, propiedad del club organizador. Participó también, por segunda vez, un Anasagasti 1912 de la Fuerza Aérea Argentina, un vehículo que la historia vincula a Jorge Newbery. Según el club, Newbery fue destacado por haber conducido este auto en múltiples ocasiones y por persuadir a Horacio Anasagasti, creador del modelo, a donarlo a la entonces naciente Escuela Militar de Aviación. Anasagasti fue un constructor argentino y el primero de nuestro país en correr en Europa con uno de sus coches, allá por 1913.

Una joya: el Rochester a vapor de 1901 (Prensa CAC)
Una joya: el Rochester a vapor de 1901 (Prensa CAC)

El recorrido se desarrolló bajo un formato de regularidad, en atención tanto a la longevidad de los vehículos como al crecimiento del área metropolitana de Buenos Aires. El sábado, los autos se exhibieron sobre la Avenida Quintana, donde cientos de aficionados pudieron contemplarlos y este domingo a la mañana las joyas sobre ruedas iniciaron su desfile.

PUBLICIDAD

El frío no pudo con las ganas del público de compartir un momento único en familia. La sorpresa de los más chicos se mezcló con la nostalgia y emoción de los más grandes que vivieron de cerca a esta decena de gemas que se conservan en perfecto estado y constituyen una muestra itinerante de la historia inicial del automovilismo argentino.

La competencia original se disputó el 9 de diciembre de 1906 y fue organizada por el recién creado Automóvil Club Argentino (fundado en 1904), según recuerda el CAC. Fue la primera carrera de autos en nuestro país. Aquella primera competencia se dividió en dos etapas, comenzando a mitad de camino entre Recoleta y Tigre, a lo largo de 19,1 kilómetros.

Los coches clásicos en el Tigre (Prensa CAC)
Los coches clásicos en el Tigre (Prensa CAC)

Según relatos recopilados por Alfredo Parga en su libro 100 años de Automovilismo Argentino, un empate fue declarado por las autoridades entre el Darracq de 20 HP conducido por De Santis y el Spyker de 23/32 HP de Daniel MacKinley.

La segunda etapa, patrocinada por el diario El País y denominada “Copa El País”, contempló el trayecto de regreso a Recoleta, con una extensión de 38,2 kilómetros. En esa ocasión, Marín se alzó como ganador conduciendo un Darracq de 40 HP, tras completar la distancia en 28,3 minutos, según documentó Parga. El entonces premio constó de una copa de plata y 500 pesos argentinos.

La edición de este año, de acuerdo con el CAC, no solo refuerza el espíritu de conservación de vehículos históricos, sino que también promueve la valoración del patrimonio automovilístico del país y su proyección cultural en el plano internacional.

Cabe destacar que en esta edición estuvieron presentes los embajadores de Gran Bretaña, David Cairns, el de los Estados Unidos, Peter Lamelas.

Además de conmemorar la carrera original, se reconoce internacionalmente como una de las tres competencias de autos clásicos más antiguas que aún se disputan anualmente, junto con la Londres-Brighton y la Barcelona-Sitges.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD