Un piquete accidental en en un ojo durante el evento UFC 321 marcó un giro drástico en la carrera de Tom Aspinall, campeón de peso pesado, quien resumió este periodo como “una verdadera pesadilla”. Tras la lesión sufrida durante el enfrentamiento ante Ciryl Gane en Abu Dabi, los médicos diagnosticaron síndrome de Brown, una rara afección que restringe la movilidad ocular y complica cualquier recuperación.
“Ha sido un proceso un poco largo porque, con los ojos, a diferencia de otras lesiones, no los arreglan de inmediato. Con los ojos intentan dejar que se curen naturalmente, porque obviamente es riesgoso”, explicó el peleador, de 32 años, al describir la incertidumbre médica y personal tras el incidente.
El combate fue interrumpido al final del primer asalto, luego de que los dedos de Gane impactaran los ojos del británico. El árbitro y el personal médico detuvieron la pelea varios minutos para su revisión. “No puedo ver”, advirtió Aspinall al médico del evento. Aunque el equipo médico comunicó que no percibía daño grave inmediato, el luchador no pudo continuar, por lo que el combate fue declarado nulo y el campeón retuvo el título.
El diagnóstico posterior confirmó un traumatismo ocular bilateral de consideración. Según el informe médico, el luchador padeció “visión doble, movilidad ocular reducida, función visual disminuida y una pérdida de campo sustancial”. “Nos van a operar este ojo (su ojo derecho). Eso me dejará fuera por un tiempo, pero aún no estoy seguro de cuánto”, detalló el campeón. ”Ha sido un proceso lento. Para ser honesto, ha sido una pesadilla”.
La vida de Aspinall cambió radicalmente desde el incidente. “Tenemos que ver cómo va en las próximas semanas. De momento no estoy entrenando en el gimnasio. No estoy haciendo nada relacionado con las MMA. Sigo las órdenes del médico”, puntualizó. El peleador subrayó la dificultad de adaptarse a un ritmo de vida alejado totalmente de la práctica deportiva.
La frustración del británico aumentó ante las críticas del público y la situación en la jaula. “Todo ese entrenamiento para eso... ¿Qué demonios está haciendo? Ya le habían amonestado dos veces. ¡Lo volvió a hacer! ¿Cómo no lo descalificaron después de eso? La gente empezó a abuchearme como si fuera mi culpa. Me hicieron un piquete en el ojo, amigo. He estado entrenando durante 14 meses”.
El desahogo alcanzó también a la percepción social y la actitud del oponente. Con un tono firme, reclamó: “Créeme, no quería que me metieran literalmente el nudillo del dedo en el ojo. Eso era lo último que quería”.
En contraste, Gane negó cualquier intención en el golpe. “No lo hice a propósito. Sé lo que es recibir un golpe en el ojo, porque cuando luché contra Derrick Lewis, recibí un golpe en el ojo y estuve viendo a Derrick Lewis durante dos asaltos. Así que no voy a decir que es un mentiroso”, manifestó el contrincante tras la pelea.
Desde la organización, Dana White remarcó la autonomía de los luchadores ante estas situaciones. “No puedo forzar a nadie a pelear. Si alguien siente que está lesionado, tampoco puedo hacer que continúe. Solo Tom sabe lo que pasó. ¿Podía ver? ¿No podía ver? ¿Podía seguir? Solo él lo sabe”, sostuvo el dirigente, al respaldar la decisión del atleta.
Aspinall reconoce su deseo de regresar al octágono cuando su salud lo permita y no oculta su intención de medirse otra vez contra Gane en el futuro. Sin embargo, el pronóstico sigue siendo reservado y dependerá de la evolución clínica, con el tratamiento abierto a opciones como inyecciones de esteroides o cirugía si los síntomas persisten.
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