
Terence Crawford hizo historia en el Allegiant Stadium de Las Vegas al imponerse sobre Saúl Canelo Álvarez por decisión unánime. El púgil estadounidense se quedó con la victoria con tarjetas de 116-112, 115-113 y 115-113, y no solo le arrebató los títulos de peso supermediano (FIB, AMB, CMB y OMB) al mexicano, sino que también reconfiguró el mapa del boxeo mundial. Uno de los condimentos especiales que tuvo el combate fue que el vencedor subió dos divisiones de peso para chocar frente al mexicano, en un impactante cambio físico que llamó la atención en las redes.
La diferencia de peso entre ambos boxeadores fue uno de los temas más debatidos en la previa. Canelo Álvarez estaba habituado a pelear en la división de los supermedianos, mientras que Crawford realizó su debut en las 168 libras (76,2 kg), tras una transformación física significativa. El estadounidense tuvo que ganar 14 libras (6,35 kg) para llegar en las mejores condiciones posibles, un cambio que pocos han logrado en la historia reciente del boxeo.
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Su última pelea antes de este desafío fue en agosto de 2024, cuando venció a Israil Madrimov y se consagró como monarca superwelter. Sin pasar por la categoría de los medianos, Crawford saltó directamente a los supermedianos para enfrentar al tapatío.
De hecho, el salto de dos categorías de peso por parte de Crawford generó opiniones divididas en el mundo del boxeo. Críticos cuestionaron si el nativo de Omaha, que apenas se había convertido en campeón indiscutido en las 154 libras (69,85 kg) el año anterior, podría mantener la potencia y la durabilidad en la nueva división. Sin embargo, la transformación física fue evidente: de un boxeador técnico y delgado, pasó a lucir más fuerte y corpulento, preparado para el reto más exigente de su carrera.
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A pesar del debate previo sobre cómo iba a llegar a la pelea, el combate estuvo marcado por la superioridad técnica de Crawford desde el inicio. El estadounidense, de 37 años, desplegó una estrategia basada en movilidad, precisión y una notable capacidad de adaptación, elementos que le permitieron controlar el ritmo de la pelea y neutralizar los intentos ofensivos de Canelo Álvarez.
Durante los doce asaltos, Crawford exhibió un juego de pies elaborado y una defensa sólida, manteniendo la distancia adecuada y esquivando los ataques del mexicano. En los asaltos intermedios, Canelo intentó revertir la tendencia con ataques frontales, pero se encontró con un rival en óptimas condiciones físicas y mentales, que evitó el intercambio y respondió con golpes precisos.
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Uno de los momentos más destacados se produjo en el último asalto, cuando Crawford conectó un golpe de izquierda que giró a Álvarez casi 180 grados, dejando al mexicano visiblemente desconcertado.

El resultado de la pelea no solo le otorgó a Crawford los cinturones de peso supermediano (FIB, AMB, CMB y OMB), sino que también lo convirtió en el primer boxeador en ser campeón indiscutido en tres categorías diferentes bajo la era de los cuatro cinturones. Con esta victoria, el estadounidense elevó su registro a 42 combates ganados, con 31 nocauts, consolidando su legado como uno de los nombres más relevantes del boxeo contemporáneo.
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“Me siento genial. La gente dudó de mí y dijo que no podía vender y que no tenía personalidad. Me descartaron durante años, pero todo quedó demostrado esta noche. Estoy bendecido por Dios. La gente no me dio crédito ni creyó en mí. Pero estarán decepcionados y llorarán esta noche”, expresó Crawford ante la prensa.
Por su parte, Canelo Álvarez, quien suma 63 triunfos, dos empates y tres derrotas en su carrera profesional, reconoció la magnitud del logro de su adversario y la dificultad del combate. El mexicano declaró: “Una derrota no me define; he hecho mucho como profesional, tengo un gran legado. Mi respeto para Crawford”. En la rueda de prensa posterior, profundizó en su análisis al afirmar: “Creo que Crawford es mucho mejor que Floyd Mayweather”, aludiendo a su derrota de 2013 frente al estadounidense y elevando la discusión hacia la comparación histórica entre los grandes campeones de la era reciente.
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Terence Crawford también tuvo un notable gesto al devolver los cinturones a Álvarez durante la conferencia de prensa posterior al combate, se inscribe en una tradición no escrita del boxeo, que permite al excampeón sostener sus títulos por última vez tras la pelea.
En el plano económico, el combate también alcanzó cifras extraordinarias. Según estimaciones de ESPN, Álvarez aseguró una bolsa mínima de más de USD100 millones, cifra que podría elevarse hasta USD150 millones al sumar bonificaciones por patrocinadores, derechos de transmisión y premios adicionales por nocaut. Crawford, en calidad de retador, recibió alrededor de USD50 millones, aunque diferentes fuentes señalaron que sus ingresos totales podrían alcanzar esa cifra gracias a incentivos y acuerdos contractuales.
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