
París Saint-Germain (PSG) ha iniciado una reestructuración de su plantel esta temporada y ha puesto al frente del proyecto a Luis Enrique, quien para comandar el equipo ha tomado medidas que exceden el aspecto netamente deportivo, muchas de la cuales fueron reveladas esta semana por la prensa francesa.
El estratega español estableció un régimen de estricta disciplina entre los jugadores, según publicó el portal francés L’Equipe. Uno de sus primeros mandatos fue la obligatoriedad de que todos los miembros de la plantilla firmen diariamente una hoja de asistencia en el centro de entrenamiento de Poissy. La medida busca garantizar la máxima implicación de los futbolistas en la preparación y el respeto por los horarios establecidos, reflejando su filosofía de no dar lugar para las concesiones en el rendimiento diario.
Pero, el control de Luis Enrique sobre sus dirigidos va más allá del campo, pues tras su llegada al equipo envió a espías para supervisar las discotecas y los locales de ocio nocturno en París y monitorizar las redes sociales de los futbolistas. Este nivel de vigilancia, que se suma a las medidas implementadas desde el año pasado, permite al club estar al tanto de las salidas y el comportamiento de los jugadores también fuera del ámbito profesional. No obstante, la gestión de la vida privada de sus dirigidos se realiza con sensatez, permitiendo ciertos momentos de relajación, siempre que no comprometan el rendimiento deportivo.
Además, esto no se limita a los deportistas, sino que alcanza también a la estructura ejecutiva del club. Durante el verano, dio el visto bueno a la salida de algunos directivos cuyo estilo de vida no consideraba acorde con las expectativas. La misma exigencia se aplica a su conducta personal, manteniendo una vida pública extremadamente reservada dedicada casi en exclusiva a su labor como técnico, salvo esporádicas visitas a ciertos restaurantes.
Por otro lado, se destaca en su labor el uso de una avanzada máquina DEXA para monitorear la composición corporal de la plantilla. Bajo la supervisión del nutricionista Juan José Morillas, se sigue una estricta dietética con el objetivo de mantener el peso ideal de los futbolistas del equipo. Para dar un ejemplo, el portal francés revela que este verano Marco Verratti fue advertido de que no sería tenido en cuenta como titular hasta alcanzar su peso óptimo tras presentarse con sobrepeso.
A su vez, la filosofía de Luis Enrique radica en el principio colectivo y en la premisa de que nadie en el equipo está por encima de la institución, una visión compartida por el presidente Nasser al-Khelaïfi y el asesor futbolístico Luis Campos.
Todo este sistema a llevado al conjunto galo a clasificarse a los octavos de final de la Champions League y a ser líder de la Ligue 1, en una campaña en la que ha realizado una limpieza del plantel del que han emigrado estrellas como Lionel Messi, Neymar y Sergio Ramos, que no fueron reemplazados por futbolistas de renombre, sino con jóvenes talento de perfil más bajo.
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