Es profesor de matemática en Países Bajos y ama el fútbol argentino: recorrió más de 40 estadios en el país y sueña con montar un negocio especial

La historia de Bras Brooijmans, un enamorado de Argentina, que ya viajó 15 veces al país y prefiere a los clubes menos populares: “Toda la gente que dice que es de Boca o River es aburrida”

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Bras profesor de matemática holandés
Bras Brooijmans, el neerlandés con corazón argentino

Se pasea con un chop de cerveza tirada en la mano por los pasillos de un bar rosarino que queda a pocas cuadras de la cancha de Newell’s. Luce la camiseta titular que la selección argentina utilizó en el Mundial de Qatar, con el estampado de Nicolás Tagliafico y el número 3 en la espalda. Las pantallas de TV muestran un partido en vivo entre Tigre y River. Este extranjero está pendiente de la tranmisión, hace fuerza por el equipo de Victoria. ¿De dónde salió este personaje? Él es Bras Brooijmans, un profesor de matemática neerlandés que viaja frecuentemente a Argentina para recorrer estadios. Su historia es digna de ser contada.

Hoy Bras tiene 56 años, pero fue a los 11 cuando se maravilló con los fanáticos argentinos. Más precisamente en aquella final de la Copa del Mundo del 78 entre la Albiceleste y Holanda en el estadio de River Plate: “Recuerdo ese partido, los jugadores, los papelitos que tiraba la gente. Wow, qué lindo, qué hermoso. Desde ahí mi sueño fue venir a Argentina”. Aunque no estudió castellano, este simpatizante del Willem II en su país se hace entender a la perfección. Ganó gimnasia con el idioma porque es la decimoquinta vez que viaja a Argentina. Y saca pecho por el récord de haber presenciado más de 70 partidos en unas 40 canchas distintas. Pero va por más.

Consigo porta una lista con los 112 clubes que están afiliados directamente a la AFA y va tildando a cada uno a medida que concurre a su estadio para presenciar un partido. La mayoría son de Capital Federal y provincia de Buenos Aires, aunque sus fronteras ya se extiendieron a Rosario y pretende ir más lejos en sus siguientes excursiones. Visitó el Coloso Marcelo Bielsa y el Gigante de Arroyito, pero el último raíd incluyó canchas del Ascenso como las de Atlanta, General Lamadrid y San Telmo, uno de sus preferidos en las categorías menores (junto a Berazategui, por el color naranja neerlandés, y Victoriano Arenas, por la particularidad del emplazamiento de su estadio ubicado en Valentín Alsina).

Bras profesor de matemática holandés
El holandés de corazón argentino, frente a un mural de Maradona en Capital Federal

“Soy profesor de matemática en una escuela secundaria. Enseño a alumnos de 12 a 16 años. Es un poco aburrido, pero tengo doce semanas de vacaciones por año. Vengo a Argentina cada vez que tengo libre, en mi trabajo ya saben de mi fanatismo”, cuenta Bras, que llegó a vestir de celeste y blanco el aula donde da clase para exhibir su pasión. En el Mundial de Francia 98 hizo fuerza por Holanda en los cuartos de final frente a Argentina, pero el clic definitivo fue cuando viajó a tierra sudamericana en 2008 por primera vez. Recorrió la Patagonia, fue a las Cataratas, pasó por Mendoza y Salta. Pero una de las cosas que más lo maravilló fue el Superclásico que vio en Mar del Plata.

No celebró la violencia, pero se impactó con las constantes escaramuzas entre hinchas de River y Boca en las playas, las calles y hasta dentro de la tribuna millonaria por cuestiones internas: “Increíble, era un partido amistoso y había 20 mil fans de cada equipo. Ahora quiero volver a ese estadio (José María Minella) pero para ver un partido de Aldosivi”. A Bras no lo embelesan los grandes de Argentina, más bien se inclina por las minorías. Es old school, le escapa a lo modernización y opta por lo clásico. Llegó a disfrutar de alguna tribuna de madera y se maravilla con los barrios de los clubes más humildes.

“Voy a las canchas solo. En autobús, tren o subte, sin taxi. Me gusta ir con la gente en los buses y conocer los barrios, aunque sé que algunos son peligrosos. Me agrada conocer la gente, las barrabravas y los estadios. Siempre compro entrada popular, la única platea que compré fue en Claypole”, es otra de las aclaraciones de este neerlandés oriundo de Tilburg, que se asombró con las calles sin asfaltar en los alrededores del estadio de Florencio Varela, pero tiene sus escenarios predilectos: el de Gimnasia La Plata, al que visitó en un partido cuando Diego Maradona era DT del Lobo, el de Estudiantes de La Plata, al que tiene acceso a la zona VIP por una amistad platense, y el de Huracán.

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Bras, en la época en la que era simpatizante de Barracas Central

También tiene favoritos en el rubro hinchadas: Tigre, por la similitud de la estructura de su estadio y los colores de la camiseta similares a los del Willem II, pica en punta. San Lorenzo le sigue: “Toda la gente dice que es de Boca o River, son aburridos. En Argentina hay muchos más que esos dos”. Bras llegó a simpatizar por Barracas Central cuando militaba en el ascenso. De hecho conoció su estadio en la temporada en la que ascendió de la B Metropolitana a la B Nacional. Pero cuando se enteró de su vertical subida de categoría y la ligazón del Chiqui Tapia con el club, se inclinó por otros.

No todos los equipos argentinos son vitoreados por este neerlandés, ya que no teme sacar a relucir su lista negra: “No me gustan Temperley y All Boys, porque cuando fui solamente dejaban entrar socios, ¡pero no había hinchas en las tribunas! Tampoco me gusta Platense, porque en un partido de Copa Argentina en Estudiantes de Caseros se acercaron seis personas a intentar sacarme el teléfono celular porque estaba sacando algunas fotos. Además, es clásico de Tigre, ja”.

Transcurrió una década desde aquel Boca-Gimnasia y Esgrima de Jujuy que vio en la Bombonera en 2008 antes de retornar a Argentina. A partir de 2018, se juró ahorrar dinero y regresar cada vez que la agenda laboral se lo permitiera. Cada vez que pisa Ezeiza, se siente en casa. Ni el robo de su teléfono celular durante una Navidad -por un motochorro- lo espantó para llevar a cabo su plan de vida. Tampoco el bajo nivel futbolístico que puedan tener los partidos del fútbol local, ya que igualmente disfruta del folclore, el espectáculo que brindan las hinchadas y la gastronomía. El único punto en contra que encuentra es que no puede beber cerveza en los estadios, algo a lo que está acostumbrado en Países Bajos.

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Junto a Tagliafico, durante el paso del argentino por el Ajax holandés

Lo que más me sorprende es la cantidad de mujeres y bebés que van a las canchas argentinas. En Países Bajos casi no se ven. Además, todos aquí vienen con la camiseta de su equipo, allá los hooligans se visten de negro. Tampoco me gusta que los hinchas holandeses vayan vestidos de naranja a los Mundiales. ¿Si no lo hacen para ver a sus equipos, por qué sí se visten así en las Copas del Mundo? Se ven ridículos con esas zanahorias que salen de sus cabezas”, cuestiona los modos de los fans de su propia tierra de origen.

En 2019, invitó a un amigo argentino hincha de Independiente que lo había ayudado a ingresar a un partido de Recopa Sudamericana ante Gremio el año anterior. Valentín gestionó el encuentro con Nicolás Tagliafico, que por esos días se preparaba para afrontar la final de la Copa de Holanda para el Ajax frente al Willem II. Bras quedó encantado con el lateral zurdo: “Fue muy amable. En Países Bajos los argentinos son considerados de fuego, son roja directa, son diferentes. Tagliafico era fuego en la cancha. Cuando compré la camiseta de la selección argentina pensé en estamparle el 7 de De Paul o el 11 de Di María. Toda la gente se pone el 10 de Messi, pero yo fui por la de Tagliafico. Me costó conseguirla en las tiendas, pero lo logré”.

¿Messi o Maradona? El experto en números se zambulle a un debate que parece será eterno: “Es muy difícil. Maradona es histórico, por su persona, no solo el fútbol. Cigarros, drogas, es un personaje impresionante. Y muy amable, siempre se lo vio sonriendo. Me gusta. Me gusta porque fue del Barcelona al Napoli, que no tenía dinero y poder. Él lo llevó a la gloria. Messi siempre jugó en equipos buenos y con plata. No me gusta eso. Elijo a Maradona”.

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Bras Brooijmans en "El Viejo Buzón", un bar futbolero a metros de la cancha de Ferro que lo maravilló por su estilo vintage

En 2010, invirtió un dineral para viajar a Sudáfrica y presenciar la final del mundo entre Holanda y España. Pudo haberse gastado unos cuantos dólares en los pasajes para Qatar 2022, pero no dudó un segundo en volar a Argentina para presenciar la final del mundo contra Francia en un bar junto a fanáticos albicelestes. “El partido contra Países Bajos por los cuartos de final lo vi solo en casa, como un argentino. Me siento así, más fanático y pasional que los neerlandeses, que son aburridos”, vocifera. Atestiguó la final en un bar de San Telmo con su camiseta retro de Argentina y se sumó a la masa blanca y celeste que colmó el Obelisco para gritar campeón.

Hoy Bras retomó sus tareas en Tilburg, aunque proyecta volver a Argentina en octubre e instalarse por al menos ocho meses. Su plan es alquilar un departamento, perfeccionar su español y aprovechar los múltiples contactos que hizo en cada una de las canchas que visitó para promover visitas y excursiones a partidos de fútbol para fanáticos extranjeros que visiten el país. Es más, no descarta radicarse definitivamente si todo va bien: “Mi corazón es más argentino que holandés. Amo Argentina. Solamente me falta el DNI”.

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