Habla como niño, juega como veterano: la historia de Alan Varela, la joya que llegó a Boca desde el Barcelona y podría jugar contra River

El mediocampista hace fuerza y méritos para meterse en el 11 de Russo en el primer Superclásico de 2021. Quién es la nueva promesa xeneize

Varela festeja junto a Wanchope Ábila y Mas el primer tanto en la goleada contra Huracán (Foto Baires)
Varela festeja junto a Wanchope Ábila y Mas el primer tanto en la goleada contra Huracán (Foto Baires)

El pibe de 19 años que en al cancha aparenta tener una década de fútbol de Primera encima se va transformando desde el pitazo final. Boca le ganó a Huracán y él fue uno de los hombres destacados del equipo de Miguel Ángel Russo. El productor televisivo de la transmisión lo llama y le pide que aguarde unos instantes más en el campo de juego para realizar su primera entrevista. Alan Varela va mutando. La seguridad y confianza con la que se muestra en la mitad de la cancha cual veterano se disipa y vuelve a ser un canterano, casi un niño. Lo que es, en realidad.

Afronta los micrófonos y dice: “Mis compañeros me dan toda la confianza y juego como en el entrenamiento, viste. Me gusta tener mucho la pelota y hacer jugar a mis compañeros”. El tono de la voz adolescente no condice con las características de su juego. Antes de ser promovido declaró que miraba a Fernando Gago y Nahitan Nandez y, por lo que dejó ver en sus primeras apariciones, tiene cositas de ambos.

Quienes lo siguieron desde las inferiores dan cuenta de sus condiciones: “Es ordenado, juega bien con la pelota, tiene técnica y manejo; pero además es corredor y metedor, fuerte físicamente y con personalidad. Gran pase entre líneas y pegada. Va a hacer goles desde media distancia. Todo lo que demostró con pocos minutos en Primera lo hizo antes en inferiores”. Incluso hay quienes comparan a este volante todoterreno que supo desempeñarse en todos los sectores de la zona media con el mismísimo Juan Román Riquelme.

Entrevista a Alan Varela

Oriundo de Isidro Casanova, Varela fue capturado por Coqui Raffo y formó parte de la filial que el Barcelona de España tenía en Luján, provincia de Buenos Aires, con contacto directo con Boca Juniors a través del acuerdo que se formalizó en la gestión de Daniel Angelici. El espigado diestro fue uno de los reclutados para pasar de La Candela a Casa Amarilla luego de llamar la atención en el baby fútbol de la Zona Oeste del Gran Buenos Aires.

El vínculo entre Boca y el Barcelona consistía en que los españoles invertirían dinero en el crecimiento de futuras promesas que se entrenarían en el predio de La Candela con la lupa encima del club xeneize. Y los catalanes contarían con una opción de prioridad de compra de diez jugadores que no hubieran jugado ni en Reserva ni en Primera de Boca. Así el Barça invirtió más de un millón de euros para contar con la chance de hacerse con más de 300 canteranos desde 2012. En paralelo, las juveniles azul y oro imitaron por un tiempo a La Masía, que en todas sus categorías inferiores sostenían un mismo esquema de juego. Esto se desconfiguró desde el año pasado.

Lo concreto es que Alan Varela fue dando pasos firmes desde que se acopló a la estructura amateur de Boca. Fue campeón en Sexta División y luego sumó dos estrellas internacionales con la Reserva antes de ser ascendido al plantel profesional. En julio de 2019, cuando ya era ojeado por Gustavo Alfaro y completaba las prácticas de fútbol con los mayores, firmó su primer contrato con la institución de la Ribera.

Varela en el duelo que la Selección Sub 18 disputó contra España en el Torneo de L'Alcúdia 2019 (Foto: COTIF L'Alcúdia)
Varela en el duelo que la Selección Sub 18 disputó contra España en el Torneo de L'Alcúdia 2019 (Foto: COTIF L'Alcúdia)

Su calidad, esfuerzo y empeño fueron premiados con la convocatoria para el seleccionado argentino Sub 18 que compitió en L’Alcúdia el año pasado: la Albiceleste quedó afuera de la final por un gol de diferencia.

La precocidad de la carrera de Varela se replica también al aspecto personal ya que el juvenil es padre de una niña, Aitana Sofía, por la que decidió seguir luchando por sus sueños dentro del fútbol en momentos de crisis. Y sus estandartes son sus padres, en los que se apoyó a lo largo de toda su proyección como futbolista. Será por eso que tiene tatuados el nombre de ambos en su cuello. Para el éxito de cualquier deportista es muy importante su entorno y parece que él tuvo un guiño de su parte.

Alan Varela, en acción frente al Rojo en Avellaneda (Alejandro Pagni / AFP)
Alan Varela, en acción frente al Rojo en Avellaneda (Alejandro Pagni / AFP)

En vísperas del primer Superclásico de 2021 que podría reeditarse con la final de la Libertadores el 30 de enero en el estadio Maracaná de Río de Janeiro, el 33 xeneize se ilusiona: “Ojalá pueda jugar contra River. En el banco, donde esté, voy a entrenar al 100% para poder entrar”. Hasta el momento Russo, que de jugar en el centro de la cancha sabe y bastante, lo utilizó como doble cinco junto a Nicolás Capaldo ante Independiente y al lado del Pulpo González contra Huracán. Tuvo dos aprobados con creces y, además, el equipo sumó 6 de 6 en sus titularidades.

“¿Con quién me gustaría jugar? Son todos muy buenos jugadores, te la dejan redondita para que juegues”. El piberío de Boca va asomando y le aporta soluciones a Russo en épocas de definición. Ahora Varela tendrá el desafío más difícil para todo jugador: mantenerse en la élite. Tiene con qué, deberá seguir demostrándolo.

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