Javier Pinola (AFP)
Javier Pinola (AFP)

Cuando lo fue a buscar a Rosario Central, Marcelo Gallardo reparó más en su jerarquía y en su experiencia que en los números finos de su carrera. Sin embargo, a Javier Pinola parece acompañarlo un halo especial cada vez que le toca jugar un clásico. Conoce lo que es el de Avellaneda porque con Racing supo enfrentar a Independiente. No necesita que le cuenten la fogosidad de los Central-Newell's porque vivió el de Rosario en carne propia. Y sabe, desde su condición de futbolista fanático de River, que el Superclásico ante Boca representa un partido único, el más importante de todos los que se juegan en la Argentina.

Pero lo saliente, lo destacable en realidad, es que en el balance de los tres derbys que jugó en la Argentina, el récord le da positivo en todos los casos: jugó nueve partidos clásicos, con cinco victorias, dos empates y dos caídas, es decir que consiguió el 63% de los puntos en disputa.

En Racing, donde fue líder de la defensa entre 2004 y 2005, el marcador central de 35 años enfrentó tres veces a Independiente, de las cuales ganó dos y perdió una. El mérito se acrecienta si se repara en la amplia paternidad que ejerce Independiente sobre Racing: en el profesionalismo, le lleva 24 partidos de ventaja.

Al regresar al país tras permanecer casi diez años en el Nüremberg, de Alemania, defendió en cuatro clásicos la camiseta de Central y le fue más que bien: tres victorias y un empate. Con un valor agregado: ante Newell's ni siquiera recibió una amarilla en esos cuatro duelos.

(Getty)
(Getty)

La balanza se inclina a su favor en el Superclásico entre River y Boca no desde los números en partidos oficiales (está 1 a 1), sino desde la gran importancia de lo que se puso en juego en el que ganó: la Supercopa Argentina que River festejó ante Boca el 14 de marzo de este año, en Mendoza, una de las dos finales que disputaron en la historia (la otra fue para el conjunto Xeneize, por el Nacional 1976, en la cancha de Racing).

En el primero de los Superclásicos que jugó se fue con la cabeza gacha: el 5 de noviembre del año pasado, Boca ganó 2 a 1 en el Monumental con goles de Edwin Cardona y de Nahitan Nández. Leonardo Ponzio había anotado el empate parcial. Después le tocó disputar un Superclásico amistoso que no se contabiliza aquí por no haber sido un partido "por los puntos": el 21 de enero, River le ganó 1 a 0 a Boca con gol del colombiano Rafael Borré, en Mar del Plata. La revancha verdadera llegó con creces para él en marzo de este año: en el Malvinas Argentinas de Mendoza, su equipo ganó 2 a 0 con los goles de Gonzalo Martínez, de penal, y de Ignacio Scocco, y se quedó con la Supercopa Argentina.

Gonzalo Martínez, de River (REUTERS)
Gonzalo Martínez, de River (REUTERS)

El domingo, en la Bombonera, Pinola tendrá un desafío extra al de tratar de controlar a Darío Benedetto: demostrar que su estirpe ganadora en los clásicos sigue vigente.

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