La historia es conocida: Lucas Pratto surgió en las inferiores de Boca, pero sin lugar en primera división -básicamente por la presencia del inoxidable Martín Palermo en ese entonces- buscó su lugar en el mundo y emigró. El destino quiso que en el último mercado fuera adquirido por River en una cifra millonaria y hoy sueña con festejar en Mendoza.

En el año 2006, el Oso fue una de las figuras del Superclásico de quinta división disputado en el predio millonario en Ezeiza. Bastaron 9 segundos para que anotara contra el rival de toda la vida, en un cotejo en el que no hubo paridad y terminó 4-0 a favor del Xeneize, con Nicolás Gaitán -anotó un doblete- como otro de los destacados.

Desde que se confirmó su arribo a Núñez, Pratto decidió sacar el número 12 con el que se identificaba en su cuenta de Twitter y también se viralizó un video en el que revelaba que de chico era fanático de Boca. Sin embargo, en la actualidad no duda: sí le gritaría un gol esta noche al equipo de Guillermo Barros Schelotto y no lo haría con Vélez.

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