El partido entre Lanús y River había tenido múltiples polémicas, algunas definidas gracias al VAR y otras que bien podrían haber sido dirimidas por el flamante sistema. Sin embargo, una jugada contó con la asistencia arbitral por video y modificó el rumbo del duelo.

El árbitro Wilmar Roldán no había visto el agarrón de Gonzalo Montiel sobre Nicolás Pasquini y había decidido continuar la jugada. Una advertencia a través del intercomunicador generó que detenga todas las acciones.

El colombiano hizo el gesto para poder apoyarse en el VAR y concurrió a uno de los costados, con la idea de analizar nuevamente la jugada entre el defensor de River y el hombre de Lanús en la pantalla que tenía a su disposición.

Tras algunos segundos de extremo suspenso, Roldán salió corriendo rumbo al punto penal y determinó que el Granate debía ser beneficiado por la pena máxima. Un gol de Lanús revertía la serie, tras comenzar con un 0-3 en el marcador global.

Alejandro Silva fue el encargado de ejecutar el disparo y puso el 4-2 en favor del Granate, que con ese marcador conseguía dar vuelta la serie para quedarse con el pase a la final.

Previamente, el sistema había estado en el centro de la escena con tres situaciones. En primera instancia, con el penal que el juez cobró en favor de River cuando apenas iba un cuarto de hora.

Instantes más tarde con una mano en el área de Iván Marcone que podría haber sido penal si el juez se apoyaba en el VAR, pero que no terminó siendo señalada.

Sin embargo, el debut oficial se vivió en el empate de José Sand apenas se iniciaba el complemento. Roldán solicitó que revieran la jugada ante dos posibles fuera de juego.

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