¿Cuáles son los desafíos académicos de dirigir y realizar tesis de posgrado?

La doctora en Filosofía Raquel Sastre, coautora de “Las tesis de posgrado”, dialogó con DEF sobre los procesos, desafíos y tensiones que hay en la dirección del trabajo final de una especialización

"Las tesis de posgrado: una guía novelada para quienes hacen y dirigen tesis", es el libro que escribió Sastre junto a su colega Jaime Nubiola. Foto: Fernando Calzada.
"Las tesis de posgrado: una guía novelada para quienes hacen y dirigen tesis", es el libro que escribió Sastre junto a su colega Jaime Nubiola. Foto: Fernando Calzada.

Todo estudiante universitario sabe qué significa hacer una tesis. No es solo un trabajo final, no es un informe, no es una monografía. Y si se trata de una tesis de posgrado, el desafío es mayor. Manuales sobre cómo escribir una tesis hay muchos; el mejor ejemplo es el clásico Cómo se hace una tesis, de Umberto Eco. Sin embargo, pocos o ninguno hay que orienten también al director de tesis y brinden un marco general sobre qué factores institucionales, pedagógicos y humanos hay en juego.

Raquel Sastre es doctora en Filosofía (Universidad de Navarra) y en Administración (UCA) y escribió, junto a su colega Jaime Nubiola, Las tesis de posgrado: una guía novelada para quienes hacen y dirigen tesis, un libro que “no pretende ser totalizante ni universal, sino que refleja nuestra experiencia”. En diálogo con DEF, habló sobre la motivación detrás del libro, las formas de la ficción como posibilidad para abordar el universo de las tesis y qué impacto tiene en él el contexto de pandemia.

-¿Cómo surgió la idea de escribir el libro?

-Es común en los posgrados que las personas que se inscriben no terminan de hacer las tesis. Hasta no hace mucho tiempo, las maestrías en ciencias económicas tenían un 35 por ciento de personas que las terminaban. Esto es general. Las personas se anotan en maestrías o doctorados, cursan los seminarios y, después, las universidades les dan entre dos y cuatro años, depende del trabajo, para que lo hagan y presenten su tesis final. Ahí es donde se hace agua. Entonces, con otro docente y amigo, que trabaja en la Universidad de Navarra, en España, dijimos que hay muchas guías sobre cómo hacer una tesis, pero no hay muchos libros escritos para los directores; no hemos encontrado ninguna obra orientada a directores. No es que se requiera demasiada técnica tampoco, pero es bueno saber lo que pasa en ese proceso, cuáles son las cosas importantes, como por ejemplo responder inmediatamente los correos. Aunque no puedas, aunque digas “la consulta te la contesto la semana que viene”, es dar un OK. Si no, da una sensación de abandono.

Es común en los posgrados que las personas que se inscriben no terminen de hacer las tesis. Hasta no hace mucho tiempo, las maestrías en ciencias económicas tenían un 35 por ciento de personas que las terminaban.

-¿Qué posibilidades ofrece el género novela para presentar el mundo de las tesis?

-Los libros sobre cómo hacer una tesis suelen ser densos. Además de hacer la lectura más amena, la novela brinda la posibilidad estilística de transmitir emociones, situaciones de angustia, que en el texto académico no es posible. Por eso, lo hicimos con la perspectiva de un personaje principal que es una tesista. Es la historia de una mujer, que va desde que decide hacer un posgrado hasta que defiende sus tesis y presenta su trabajo. Cada capítulo está escrito desde la perspectiva de alguien que interviene en ese proceso. Primero es la tesista, después el director de posgrado al cual ella acude para inscribirse en el doctorado, luego el director le indica un director de tesis, y el último capítulo es la perspectiva del jurado. De modo que hay varios personajes dando vueltas, y al tesista también le sirve porque puede ver cómo piensa un director, un jurado, qué hay detrás de la organización de un doctorado. Son cosas que surgen de la experiencia, no suelen estar en los libros. Por ejemplo, los procesos de admisión. A veces, la admisión va más por el lado de “necesito candidatos” y menos por la preocupación de que el candidato tenga un tema y llegue a buen término con su tesis.

"Las personas investigan un tema porque ya están en él o por que quieren estar en él. Se debe hacer una diferencia entre las tesis profesionalizantes y las de investigación.También entre las que son de ciencias formales y sociales", dice Sastre. Foto: Fernando Calzada.
"Las personas investigan un tema porque ya están en él o por que quieren estar en él. Se debe hacer una diferencia entre las tesis profesionalizantes y las de investigación.También entre las que son de ciencias formales y sociales", dice Sastre. Foto: Fernando Calzada.

-Sos docente en universidades de distintos países: Argentina, Brasil, España; entre otros. ¿La manera de concebir el trabajo de tesis varía de acuerdo al país?

-La concepción, que sería el tema de tesis y el trabajo de investigación, es un proceso similar. En general, las personas investigan un tema porque ya están en él o porque quieren entrar en él. Hay que marcar una diferencia entre las tesis profesionalizantes y las de investigación. También las que son de ciencias sociales y ciencias formales. Pero si hablamos de las sociales, son las que tienen más dificultad porque son más variadas. Lo que sí hay es el manejo de la institución con referencia a sus líneas de investigación. Lo que he visto en otros países es que se hace mucho hincapié en el tema de investigación antes de que se ingrese a la institución, pero no es que te toman para que durante el proceso decidas sobre qué vas a trabajar. Ese es uno de los motivos por los que hay tanta deserción, o mejor dicho poca conclusión, porque el tesista pasa uno o dos años haciendo sus seminarios, pero cuando tiene que trabajar sobre el tema no se le ocurre nada y tiene que empezar de cero a pensar y escribir algo.

El encierro, como cualquier encierro, puede ser para treparte por las paredes o para salir con algo nuevo. Hay tesistas que ahora están trabajando y tienen condiciones de tranquilidad: al no tener que disponer de tiempos para ir a trabajar o lo que sea, han conseguido sacar un par de horitas y la angustia del encierro se canalizó por ahí.

-¿Qué motivación tiene un profesor para dirigir una tesis? ¿Económica, prestigio?

-De la remuneración, ni hablemos, porque es muy triste. Toda la tarea docente es una cuestión muy de apostolado: es una tarea que te tiene que gustar más allá de la remuneración. Hay dos tipos de directores. Uno es el de investigadores; para ellos, es necesario, conveniente y útil tener siempre un equipo de investigación alrededor porque publican los trabajos, amplían la red de contactos en cuanto a si tienen que hacer encuestas o entrevistas. Y por el lado de los otros profesores, en general lo hacen porque trabajan en una determinada área del conocimiento y les interesa algún tema y contribuyen con el tesista. También está la cuestión de la empatía: en general, los tesistas buscan a sus profesores.

“Es común en los posgrados que las personas que se inscriben no terminan de hacer las tesis. Hasta no hace mucho tiempo, las maestrías en Ciencias Económicas tenían un 35% de personas que las terminaban”, comenta la autora. Foto: Fernando Calzada.
“Es común en los posgrados que las personas que se inscriben no terminan de hacer las tesis. Hasta no hace mucho tiempo, las maestrías en Ciencias Económicas tenían un 35% de personas que las terminaban”, comenta la autora. Foto: Fernando Calzada.

-¿Cómo influyó la pandemia en las realizaciones y presentaciones de tesis?

-Es una incógnita. La balanza está en ambos lugares. Contás con aquellos tesistas que, suponte, ahora están trabajando y tienen condiciones de tranquilidad: al no tener que disponer de tiempos para ir a trabajar o lo que sea, han conseguido sacar un par de horitas y la angustia del encierro se canalizó por ahí. El encierro, como cualquier encierro, puede ser para treparte por las paredes o para salir con algo nuevo. Y después está lo otro, que me dicen mis alumnos de grado: todos, sin excepción, dicen que están trabajando más. Las organizaciones en las que trabajan “invaden” la privacidad porque te escriben a cualquier hora. Ahora estoy haciendo un trabajo sobre la estética organizacional. La estética es la forma, y la forma hace al fondo. Una cosa no puede ser buena si es fea. La ética y la estética van de la mano. Esta pandemia cambió la forma de relacionarnos, y esto cambia el fondo: puede ser muy bueno o muy malo. Yo no puedo ser creativa donde hay gente gritando y la silla es incómoda. Estas cuestiones de la estética y el lugar de trabajo pasan a ser fundamentales. Lo mismo pasa con las tesis. SI tengo un lugar adecuado para recluirme y escribir, genial. Pero si estoy en un lugar donde hay mucha gente o hay que compartir la computadora, es más difícil.

*Esta nota fue producida y escrita por el equipo de redacción de DEF

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