Santiago Muñoz Machado, director de la RAE: "Somos más de 600 millones los que hablamos español, un idioma que está de moda en el mundo"

El conductor de la Real Academia Española preside en La Plata la Convención de la Red Panhispánica de Lenguaje Claro y Accesible, un foro sobre el futuro de la lengua, la inteligencia artificial y el deber del Estado de hablar sin opacidad. “Es una obligación democrática”, afirma

Santiago Muñoz
Santiago Muñoz Machado, director de la Real Academia Española, encabeza la III Convención de la Red Panhispánica de Lenguaje Claro y Accesible en la ciudad de La Plata
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Santiago Muñoz Machado está en Argentina para participar de la III Convención de la Red Panhispánica de Lenguaje Claro y Accesible, que reúne este jueves 1 y viernes 2 de octubre en La Plata a representantes de más de 625 instituciones de toda Iberoamérica. El jurista cordobés (de Córdoba, Andalucía, “donde nació Séneca”, señala con orgullo) es la máxima autoridad de la Real Academia Española (RAE) desde 2018 y como tal, un personaje clave, central, de la cultura hispanoparlante en el mundo. “Somos más de 600 millones de personas las que manejamos el español, con un peso económico y cultural enorme en el mundo”, recuerda con énfasis.

Muñoz Machado es Doctor en Derecho. Ingresó a la RAE en 2013 con el discurso Los itinerarios de la libertad de palabra y fue elegido director de la institución en diciembre de 2018, cargo en el que fue reelegido en 2022. Como tal, preside la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE) y ejerce como consejero nato de Estado. Su presencia en Argentina responde, precisamente, a ese rol central en el movimiento iberoamericano por el lenguaje claro. “Vengo a presidir la apertura de esta convención como el responsable de la RAE —explica—, que fue quien impulsó la creación de la Red Panhispánica de Lenguaje Claro y Accesible y quien tiene encomendada la secretaría de coordinación de la red.”

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El evento está organizado por la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires (SCBA), con el respaldo de la RAE, y se desarrolla en cinco sedes distribuidas en el centro de La Plata. Los ejes temáticos incluyen el lenguaje de los poderes públicos, la inteligencia artificial, la accesibilidad cognitiva y el diálogo iberoamericano sobre lenguaje claro.

—¿Qué es la Red Panhispánica de Lenguaje Claro y Accesible y cuál es su objetivo central?

—Es un movimiento que se inició a escala hispanoamericana en 2022 y del que forman parte ya 625 instituciones de todos nuestros países que creen en dos cosas. Una, que es necesario utilizar la lengua correctamente para que los mensajes que se transmiten a los ciudadanos sean entendibles. Y por otra, que cuando las comunicaciones proceden de los poderes —ya sea el poder público o los poderes privados con relevancia en los diferentes mercados: bancos, seguros, electricidad—, los mensajes que se trasladan sean claros, para que los ciudadanos puedan participar en la vida pública, entendiendo cuáles son realmente los problemas, y además puedan defender sus libertades cuando estos poderes las agreden de alguna manera.

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Estoy aquí para declarar lo que hemos hecho desde el año 2022, cuando se constituyó la red, cómo hemos crecido hasta llegar ahora a 625 instituciones. Son instituciones, no personas físicas, lo cual supone una masa de personas muy importante, porque cada institución reporta —imaginen la Corte de Justicia o las universidades, que ya son socias de la Red Panhispánica. Hablé de eso y de cuánto hemos avanzado en clarificar cuáles son nuestros objetivos, qué estamos haciendo de manera práctica y tangible para ver cómo va penetrando la idea del lenguaje claro en todas las instituciones. Estamos contentos, porque es un movimiento que requiere simplemente convicción: que el lenguaje claro contribuye mejor a la democracia y a la libertad, además del buen uso de la lengua. Todos los que se han adherido hasta ahora lo hacen con la convicción de que hay muchas cosas que pueden mejorar.

Santiago Muñoz
El director de la RAE advierte sobre la necesidad de regular la inteligencia artificial para prevenir la aparición de dialectos digitales

—La inteligencia artificial es uno de los ejes del encuentro. ¿Qué postura tiene al respecto?

—La inteligencia artificial ha introducido elementos de esperanza para la humanidad, porque es una tecnología muy importante, quizá la revolución tecnológica más importante de la historia hasta ahora. Yo soy optimista en el sentido de que una tecnología jamás ha podido bloquearse: siempre ha progresado y nunca ha sido posible pararla. Creo que aportará muchas cosas positivas. Desde el punto de vista del lenguaje, puede facilitar la mejora en la utilización de la lengua, pero también, si no la regulamos adecuadamente, puede generar dialectos digitales que se diferencien de las reglas comúnmente admitidas. La presencia de ese argumento en la convención busca poner de manifiesto los problemas que se suscitan y llamar la atención a las autoridades públicas sobre la necesidad de regular los aspectos más peligrosos de la inteligencia artificial.

—Cada nueva edición del diccionario de la RAE genera debate público, por sus incorporaciones de palabras, de neologismos o también por sus omisiones. ¿Cómo lo vive usted? ¿Le divierte? ¿Lo estresa?

—Puedo decir que todo un poco. No me resulta indiferente la crítica cuando se trata de una crítica gratuita, y celebro la crítica cuando está bien fundada. Cualquier edición nueva del diccionario le cuesta a la academia doce o trece años de trabajo, de modo que siempre es importante cómo es recibida. Lo miro con la esperanza de que sea bien recibido y, sobre todo, de que los usuarios comprendan en qué ha consistido el trabajo y el esfuerzo de la academia, que no se frivolice acerca de si incorporamos palabras por capricho de los académicos, porque el proceso de construcción de cada nueva edición es muy complejo.

—En ciudades de nuestro continente y entiendo que en España también se observa una presencia creciente del inglés en el uso cotidiano. ¿Eso supone un retroceso para el idioma español?

—No nos preocupa demasiado. Primero, no es bueno usar palabras inglesas cuando tenemos otras equivalentes o más expresivas en español, de modo que hay que situar el inglés en un segundo nivel. No obstante, hay palabras que designan objetos o situaciones nacidos en la órbita cultural inglesa y está bien que existan términos ingleses para definirlas. En el diccionario incorporamos un número muy corto de neologismos: diez o doce por año, y alguno procederá del inglés. Pero eso no supone nada para un diccionario que tiene 95.000 entradas y 195.000 acepciones. Diez palabras inglesas no tienen demasiada significación. Luego está la cuestión de las modas: se emplea el inglés de modo innecesario en publicidad o en comunicaciones empresariales, un poco por presumir de que uno es cosmopolita. Cosa que además no suele ser cierta, porque a lo mejor el que emplea esa palabra no conoce más que esa y unas pocas más, pero no el idioma.

—¿El español seguirá creciendo en los próximos años a nivel global?

—Somos más de 600 millones de personas las que manejamos el español. Casi 500 millones somos nativos. Ese número crecerá. En Estados Unidos, por ejemplo, hay actualmente unos 60 millones de hispanohablantes y esperamos que en diez o quince años sean 100 millones: un tercio de la población norteamericana hablará español. La potencialidad de crecimiento depende de dos factores. Uno, la difusión de la cultura en español, y estamos pasando por un momento álgido: entre el apoyo de cantantes muy famosos, mucha gente llena las clases y escuelas de enseñanza del español, estamos de moda. Y el otro factor es el crecimiento vegetativo de la población hispanohablante. Hemos tenido un período de crecimiento muy grande ya pasado; ahora parece que el crecimiento exponencial más importante se situará en África. Quizá no crezcamos tanto en los próximos años, pero el crecimiento se seguirá produciendo en todo caso.

[Fotos: Maximiliano Luna]

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