
A principios del siglo XX, un grupo de artistas establecidos en París comenzó a desmantelar los fundamentos de la pintura occidental tal como se la conocía desde el Renacimiento. La perspectiva única, la ilusión de profundidad, la representación fiel de la realidad: todo eso quedó en suspenso cuando Pablo Picasso y Georges Braque desarrollaron, entre 1907 y 1914, el lenguaje que se conocería como cubismo. La idea central era radical: un objeto no tiene una sola cara, y la pintura podía mostrar sus múltiples ángulos de manera simultánea, fragmentando la forma y recomponiendo sus partes en una nueva unidad visual.
Lo que el cubismo logró fue mucho más que una ruptura estética. Al disolver la jerarquía entre figura y fondo, entre objeto y espacio, abrió la puerta a décadas de experimentación que atravesaron el arte abstracto, el diseño gráfico, la arquitectura y la fotografía.
PUBLICIDAD
Las cuatro obras que reúne esta selección —todas conservadas en la National Gallery of Art de Washington D.C.— pertenecen a la fase sintética del movimiento, aquella en la que el lenguaje cubista ya no era solo análisis y fragmentación, sino también construcción, color y referencia al mundo cotidiano. Las une la voluntad de hacer visible lo que el ojo solo percibe en partes: la textura de una mesa, el peso de un instrumento musical, la presencia de dos cuerpos que se sostienen.

La elección de la música de Johann Sebastian Bach como referencia no es casual. Braque concebía el cubismo como una disciplina estructural, casi matemática, comparable a la arquitectura de una fuga. El papier collé le permitía introducir fragmentos del mundo real —papel de periódico, imitaciones de madera, partituras— dentro del espacio pictórico sin renunciar a la abstracción. El resultado es una obra que existe en la frontera entre el collage y el dibujo, entre la música y la imagen, y que anticipa décadas de arte conceptual.
PUBLICIDAD
En el ángulo inferior derecho de esta obra se lee la firma “G Braque”, casi como una nota al margen. El resto de la composición no necesita presentación: dos grandes planos de papel negro y papel que imita la veta de la madera se superponen sobre un fondo de carboncillo y tiza blanca, y en el centro aparece una partitura con el título Aria de Bach. La guitarra —o lo que queda de ella, sus cuerdas y su cuerpo fragmentado— emerge entre los recortes como un fantasma reconocible. La obra mide 62,1 por 46,9 centímetros y es un papier collé: una técnica que Braque inventó en 1912 al pegar trozos de papel de empapelado a un dibujo, separando por primera vez el color de la forma en una misma superficie.
Braque nació en Argenteuil, Francia, el 13 de mayo de 1882, en una familia de pintores decoradores. Pasó por el fauvismo antes de encontrar en Picasso un interlocutor con quien desarrollar el cubismo analítico entre 1908 y 1912. Los cuadros de ambos llegaron a ser tan parecidos que los propios artistas tenían dificultades para distinguirlos. La guerra interrumpió esa colaboración: Braque fue herido en combate en 1915 y tardó años en recuperarse. Aria de Bach pertenece al momento exacto en que la técnica del papier collé alcanzaba su madurez, apenas meses antes de que el conflicto bélico dispersara a los artistas de Montparnasse. Braque murió en París el 31 de agosto de 1963, con honores de Estado.
PUBLICIDAD

Sobre una mesa de madera pintada con vetas precisas, Juan Gris dispuso en agosto de 1915 una escena que mezcla objetos cotidianos con la cubierta verde de una novela popular: Fantômas, el personaje criminal de las novelas de Marcel Allain y Pierre Souvestre, publicadas en Francia desde 1911. La pipa, el periódico Le Journal, una copa de cristal y ese libro de tapa verde con ojos negros se fragmentan y recomponen en planos geométricos de colores intensos —negro, amarillo, azul, verde— sobre un fondo de madera y mármol simulados. El lienzo mide 59,8 por 73,3 centímetros y es óleo sobre tela.
Fantômas es una obra del cubismo sintético en su estado más lúcido. La presencia del libro popular —un género de consumo masivo, alejado del arte de galería— introduce en la composición una tensión deliberada entre alta cultura y cultura de masas que anticipa el pop art en varias décadas.
PUBLICIDAD
José Victoriano González-Pérez, conocido como Juan Gris, nació en Madrid el 23 de marzo de 1887. Estudió ingeniería en la Escuela de Artes y Ciencias de Madrid antes de dedicarse a la ilustración satírica para publicaciones como Blanco y Negro. En 1906 abandonó España —en parte para esquivar el servicio militar— y se instaló en el Bateau-Lavoir de París, el mismo edificio donde vivía Picasso. Allí conoció a Braque, Matisse, Apollinaire y Max Jacob. Sus primeras pinturas cubistas datan de 1911; en 1912 firmó un contrato exclusivo con el marchante Daniel-Henry Kahnweiler, que lo convirtió en uno de los artistas más cotizados del círculo cubista. A diferencia de Picasso y Braque, Gris pintaba con colores brillantes y armoniosos, más próximos a Matisse que a la paleta monocromática del cubismo analítico.
Gris murió en Boulogne-sur-Seine el 11 de mayo de 1927, a los 40 años, tras años de deterioro físico. La obra pertenece hoy a la National Gallery of Art, donde se adquirió en 1976.
PUBLICIDAD

No. 9, Nature Morte Espagnole pertenece al período más complejo de la etapa cubista de Rivera, cuando sus naturalezas muertas incorporaban formas sólidas, transparentes y fantasmales en una misma superficie. La National Gallery of Art organizó en 2004 una exposición de veinte pinturas cubistas del artista mexicano para celebrar la adquisición de esta pieza.
Una jarra marrón, un plato con frutas rojas, flores de formas orgánicas, engranajes, un mantel a cuadros y una superficie de madera veteada: Diego Rivera acumuló en este óleo de 90,5 por 110,5 centímetros una cantidad de objetos que giran en torno a un eje central como en un vórtice. Las iniciales “DMR” aparecen estarcidas en amarillo en el ángulo inferior izquierdo; en el reverso del lienzo, el propio artista inscribió el título y el año. La obra fue adquirida en 1915 directamente por Agnes Ernst Meyer, mecenas y periodista estadounidense, y llegó a la National Gallery of Art en 2002 por legado de su hija, Katharine Graham, directora del Washington Post.
PUBLICIDAD
Diego Rivera nació en Guanajuato, México, el 8 de diciembre de 1886. Formado en la Academia de San Carlos de Ciudad de México, viajó a Europa en 1907 con una beca del gobierno del estado de Veracruz. Pasó por Madrid, donde estudió con Eduardo Chicharro, y llegó a París alrededor de 1911. Entre 1913 y 1917 se sumergió en el cubismo con una intensidad que lo llevó a exhibir en los mismos circuitos que Picasso y Braque. Su versión del movimiento era personal: a diferencia de la mayoría de los cubistas, Rivera retenía la figura y fragmentaba el plano pictórico tanto alrededor como dentro de ella, lo que generaba composiciones más densas y narrativas. Una disputa con Picasso, que lo acusó de plagio, y las críticas del poeta Pierre Reverdy al retrato cubista precipitaron su alejamiento del movimiento hacia 1917.
Rivera moriría en Ciudad de México el 24 de noviembre de 1957, consagrado mundialmente como el gran muralista de la Revolución Mexicana, aunque esa fama opacó durante décadas su paso por el cubismo europeo.
PUBLICIDAD

Two Women pertenece a ese período y es también una variación de un tema que Léger exploró en múltiples versiones a lo largo de los años veinte. La primera versión de la composición, titulada Les deux femmes debout, se conserva en el Musée National d’Art Moderne de París y es ligeramente más pequeña. La obra de la National Gallery se distingue por la combinación de formas humanas precisas con la calidez del gesto que une a las dos figuras: una ternura que la geometría no disuelve.
Dos mujeres de cabello negro y formas cilíndricas se abrazan en el centro de una composición vertical de 90,8 por 58,4 centímetros. La mayor rodea a la menor con los brazos; ambas miran al frente con expresiones neutras, casi mecánicas. Detrás de ellas, un interior doméstico se articula en planos de color primario —amarillo, rojo, verde, azul— con líneas negras que recuerdan a Mondrian. Fernand Léger firmó el lienzo en el ángulo inferior derecho: “F.LEGER / 22”. Fue el primer trabajo del artista en ingresar a la colección de la National Gallery of Art, adquirido en 1991 como donación parcial de Richard S. Zeisler.
PUBLICIDAD
Joseph Fernand Henri Léger nació el 4 de febrero de 1881 en Argentan, Normandía, en una familia de ganaderos. Aprendiz de arquitecto en Caen, se mudó a París en 1900 y estudió en la École des Beaux-Arts y en la Académie Julian. Su encuentro con la obra de Paul Cézanne en el Salón de Otoño de 1907 fue determinante: Léger comenzó a reducir las formas humanas y los objetos a cilindros, conos y tubos, una variante del cubismo que sus críticos bautizaron como “tubismo”. Sirvió en el ejército francés durante la Primera Guerra Mundial y participó en la Batalla de Verdún; su experiencia en el frente —rodeado de tanques, aviones y maquinaria de guerra— radicalizó su fascinación por la estética industrial. Tras la guerra, su producción de los años veinte refleja lo que los historiadores llaman su “período mecánico”. Léger murió en Gif-sur-Yvette, Francia, el 17 de agosto de 1955.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
El rey loco de “Juego de tronos” llega al escenario de Shakespeare
A medida que la exitosa serie sigue expandiéndose, una ambiciosa adaptación teatral de la saga precuela de George R.R. Martin ha encontrado un hogar natural en la Royal Shakespeare Company

Sarmiento conoció a San Martín y lo contó: los textos completos, gratis
A partir de su encuentro, el sanjuanino elaboró una carta y un discurso donde mostraba la visión de San Martín y criticaba a Bolívar. Con este material, que ahora Infobae reune en un ebook y ofrece libremente, se hizo el corto “El libertador”

Entre recortes, exámenes y rankings, la ciencia queda reducida a la competencia y el espectáculo
En “Conocer o perecer”, el sociólogo francés Bernard Lahire acusa a décadas de reformas de degradar el aprendizaje, empujar la competencia entre pares y someter la investigación a la lógica de la rentabilidad inmediata

La exposición “Desde el taller II” pone el foco en el proceso y en el desvío creativo
La propuesta de la Casa Nacional del Bicentenario presenta obras de 39 artistas de los talleres Estudios 783, Palacio México, Pólvora y Unión Informática

“(Ser)JAMES”, un musical recorre la doble identidad de James Miranda Barry
El nuevo unipersonal de Belén Pasqualini recorre la vida del cirujano del ejército británico, nacido como Margaret Bulkley, y propone un diálogo entre épocas con actuación, palabra y música integradas como un solo lenguaje escénico. Estrena el 17 de agosto en Dumont 4040

