La madre recogía algodón; el hijo llegó a Senador: un testimonio personal sobre las ideas de ascenso social e integración

El pastor Raphael Warnock relata su historia como ejemplo de transformación y esperanza colectiva, y afirma: “Tenemos menos equidad en nuestra sociedad porque tenemos menos integridad en nuestra política”

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El libro del día: "The Crooked Places Made Straight", de Raphael G. Warnock
El libro del día: "The Crooked Places Made Straight", de Raphael G. Warnock

“Un niño negro criado en viviendas públicas que, en los años transcurridos desde la investidura de Obama como el primer presidente negro, se convirtió en el primer senador negro de Estados Unidos por Georgia". Así se presenta Raphael G. Warnock ante la congregación multirracial de la Catedral Nacional de Washington, en una escena que inaugura el libro y que resume el trayecto vital y político que estructura todo el ensayo The Crooked Places Made Straight (Los lugares torcidos enderezados).

La imagen del niño del sur profundo, hijo de pastores y criado en la precariedad, cruzando el umbral de la catedral para predicar en el Día de la Emancipación, encierra la tensión central de la obra: la promesa inacabada de la democracia estadounidense y el anhelo de una equidad real.

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El libro, definido por el propio autor como un esfuerzo por “exponer con claridad esa visión para que podamos trabajar juntos y construir la América que queremos ver”, recorre los dilemas morales, políticos y sociales de Estados Unidos desde la perspectiva de quien ha vivido tanto la exclusión como la integración.

Warnock utiliza la metáfora arquitectónica de la catedral —“Estados Unidos es como una catedral gloriosa, con 250 años de historia. Sin embargo, después de todos estos años, seguimos luchando y esforzándonos por construir esta gran catedral de libertad y democracia”)— para ilustrar una nación siempre en construcción, donde la inclusión y la justicia social permanecen como tareas colectivas y pendientes.

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Raphael G. Warnock (REUTERS/Mike Segar)
Raphael G. Warnock (REUTERS/Mike Segar)

Washington National Cathedral, escenario de la anécdota inicial, funciona como símbolo y espacio de diálogo: “Ese trabajo es y siempre será un proyecto colectivo”. En ese momento, Warnock explica la tradición de diálogo entre el predicador y la congregación típica de la iglesia negra, donde el público responde en voz alta a lo que dice el pastor. Por ejemplo, si el mensaje es alentador, la gente dice “Amén”; si el mensaje es difícil o desafiante, responde “Hammercy!” (una forma coloquial de “Have mercy!” o “¡Ten piedad!”), para mostrar que comprenden la dificultad de lo que se está diciendo, aunque lo aceptan como parte de una conversación sincera. Así, invita a la pluralidad y la participación, y señalando la convivencia de tradiciones religiosas, raciales y políticas que caracteriza el presente estadounidense.

A partir de esa escena, Warnock despliega un análisis que entrelaza su biografía personal —la infancia en Savannah, la educación en Morehouse College, el activismo en la Ebenezer Baptist Church— con la historia política reciente y una lectura ética de las Escrituras. El texto recurre de manera constante a citas bíblicas:

“Todo valle será enaltecido, y todo monte y collado será humillado; lo torcido se enderezará, y lo áspero se allanará”, escribe, estableciendo el marco moral desde el que se interroga la desigualdad estructural, la erosión democrática y la urgencia de renovar el pacto social.

Warnock enfatiza la centralidad de la equidad en la tradición profética: “En la visión de Dios para la tierra, hay equidad. Los lugares bajos pueden elevarse un poco más, y los lugares altos descienden un poco.”

Catedral Nacional de Washington (REUTERS/Evelyn Hockstein)
Catedral Nacional de Washington (REUTERS/Evelyn Hockstein)

La denuncia de la desigualdad —económica, racial, política— se apoya en datos concretos y en experiencias personales, como la elección de Warnock y Jon Ossoff al Senado en 2021, que supuso un hito en la representación de las minorías en Georgia:

“Mi madre, entonces de ochenta y dos años, que recogía algodón de adolescente en Waycross, Georgia, se unió a otros en una participación récord de votantes. Para mí, una imagen perdurable de ese día fueron sus manos, que una vez recogieron algodón para otros, eligiendo a su hijo menor para ser senador de Estados Unidos.”

El texto explora de forma expositiva los seis grandes focos de crisis en el país: derechos electorales y supresión de votantes, dinero y corrupción en la política, persistencia de la pobreza, encarcelamiento masivo, violencia armada y emergencia climática. Warnock sitúa cada uno en la tradición profética, señalando que la búsqueda de equidad no es solo política, sino profundamente espiritual y colectiva.

“El voto es el llamado y la respuesta de ciudadanos reunidos en la gran catedral de nuestra democracia. Es una especie de oración por el mundo que deseamos para nosotros y nuestros hijos.”

Retrato en blanco y negro de Martin Luther King Jr. hablando en un podio con micrófonos. Tiene la boca abierta, mirando hacia arriba, y viste traje y corbata
Martin Luther King Jr (AP/Charles Kelly/Archivo)

La obra destaca la importancia de la memoria histórica y la transmisión generacional, vinculando los avances y retrocesos de la democracia estadounidense con figuras como Martin Luther King Jr. y John Lewis, y con el legado de las iglesias negras como espacios de organización y esperanza.

Warnock introduce episodios recientes —como la insurrección del 6 de enero de 2021, la aprobación de leyes restrictivas de voto en Georgia y el aumento de la desigualdad— para mostrar cómo la promesa de la democracia sigue incompleta. El autor enfatiza:

“Tenemos menos equidad en nuestra sociedad porque tenemos menos integridad en nuestra política.”

La dimensión colectiva se refleja en el énfasis sobre el trabajo en comunidad, la solidaridad y la persistencia. El libro termina con una evocación de la esperanza activa, citando tanto la tradición bíblica: “Y la gloria del Señor será revelada, y toda carne juntamente la verá.” O como el proverbio africano: “Cuando ores, mueve tus pies.”

En las páginas finales, Warnock regresa a una escena de encuentro y vulnerabilidad. Durante un viaje a Monrovia, Liberia, en agosto de 2025, el autor reflexiona sobre la historia compartida entre ambos países y las aspiraciones aún vigentes de libertad y justicia. Frente a una comunidad marcada por la adversidad pero también por la esperanza, Warnock escribe: “Yo también sigo creyendo en Estados Unidos.”

Warnock despliega un análisis que entrelaza su biografía personal con la historia política reciente (REUTERS/Ken Cedeno)
Warnock despliega un análisis que entrelaza su biografía personal con la historia política reciente (REUTERS/Ken Cedeno)

El autor concluye su ensayo reafirmando la necesidad de una visión colectiva y compasiva: “Nosotros, el pueblo. Nunca debemos permitir que nadie, ningún movimiento ni las ambiciones egoístas de ningún político nos roben nuestro credo. En este momento oscuro y difícil de la historia estadounidense, en estos tiempos de crisis que desconciertan, sigo creyendo en ‘nosotros, el pueblo’.”

El eco de la pregunta “¿Y cómo están los niños?” atraviesa el cierre, invitando a medir el progreso social no por índices económicos sino por el bienestar de las próximas generaciones.

Quién es Raphael Gamaliel Warnock

Raphael Gamaliel Warnock (Savannah, 1969) es pastor bautista, político y escritor estadounidense.

◆ Hijo de Verlene y Jonathan Warnock —ambos pastores pentecostales— creció en viviendas públicas en Georgia y estudió en Morehouse College y Union Theological Seminary. Desde 2005 es pastor principal de la Iglesia Bautista Ebenezer en Atlanta, histórica sede del liderazgo de Martin Luther King Jr.

◆ En 2021 se convirtió en el primer senador negro de Estados Unidos por Georgia.

◆ Entre sus obras figuran The Divided Mind of the Black Church, A Way Out of No Way y libros para público infantil como We’re in This Together: Leo’s Lunch Box.

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