“Los que no están a favor hablan del millonario, con la intención de separarme de la gente”: 12 frases del Indio Solari en sus memorias

El escritor Marcelo Figueras reveló la historia secreta del libro ‘Recuerdos que mienten un poco’ y con ella, reflotan definiciones del cantante sobre la banda, la separación, el dinero y la muerte de Walter Bulacio

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El libro 'Recuerdos que mienten un poco', las memorias oficiales del Indio Solari, fue publicado en 2019 por Editorial Sudamericana
El libro 'Recuerdos que mienten un poco', las memorias oficiales del Indio Solari, fue publicado en 2019 por Editorial Sudamericana

El escritor y periodista Marcelo Figueras reveló en el portal El Cohete a la Luna las circunstancias precisas que dieron origen a Recuerdos que mienten un poco, el libro de memorias de Carlos “Indio” Solari. Todo comenzó, cuenta Figueras, el domingo 7 de diciembre de 2014, cuando recibió un mail del entonces manager del músico, Julio Sáez: “Quiero que sepas que sería del agrado de Indio que vos seas la persona que ayude en su momento a escribir sus memorias”, le escribió.

El mensaje llegó tras quince años sin contacto entre Figueras y el ex líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. La última vez que se habían visto fue durante una entrevista por la salida de Momo Sampler, el disco final de la banda. Después vinieron la separación de la banda y una relación que se mantuvo a distancia, con agradecimientos puntuales del Indio ante cada artículo que Figueras publicaba sobre su obra. Fue precisamente uno de esos textos el que aceleró los tiempos. Tras escribir la crítica del cuarto disco solista, Pajaritos, bravos muchachitos, Figueras decidió hacerle llegar sus propios libros a través de Sáez. El mail de con el ofrecimiento de escribir las memorias del cantante llegó poco después.

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Según describió Figueras en El Cohete a la Luna, lo que siguió fueron “cuatro años más vertiginosos y apasionantes” de su vida, con un temor inicial que él mismo reconoció: encontrar que el artista no estaba a la altura de su propia obra. Ese temor se disipó. “Terminé entendiendo que el Indio era tan interesante como su obra”, escribió. El formato del libro también fue materia de negociación. Figueras prefería la primera persona, construir el texto como una novela donde la voz del músico absorbiera todo. Solari insistió en el diálogo, con la convicción de que esa estructura le daba al escritor una presencia que consideraba justa. “Podría haber contratado un millón y medio de ghostwriters”, señaló Figueras, pero el músico rechazó esa opción.

El trabajo incluyó además el seguimiento de la creación del disco El ruiseñor, el amor y la muerte, desde las primeras grabaciones caseras con “letras en inglés trucho” hasta la versión final. Para Figueras, el resultado es un libro que funciona como prisma de los últimos setenta años de historia argentina: “Las canciones de Los Redondos / Solari explican como pocas el país donde nos tocó vivir”, escribió, y cerró su texto con la misma frase que el propio Indio había dejado publicada al final de aquella entrevista de 2001: “Ojalá pase algo, y pronto, que lo conmueva todo”.

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Una pequeña multitud de fans ricoteros acompañó la presentación de 'Recuerdos que mienten un poco' en la Feria del Libro en 2019 (Foto: Nicolás Stulberg)
Una pequeña multitud de fans ricoteros acompañó la presentación de 'Recuerdos que mienten un poco' en la Feria del Libro en 2019 (Foto: Nicolás Stulberg)

Estas son doce definiciones del Indio Solari publicadas en el libro Recuerdos que mienten un poco (2019, Editorial Sudamericana).

Evita

“Dicen que ahí me tuvo en brazos Evita, la hermosa muchacha de Los Toldos. Algún bien debe haberme transmitido. Evita siempre fue el Lado A para mí. Si no hubiese puesto a mis viejos en la tapa de El ruiseñor, el amor y la muerte, la habría puesto a ella.”

La vocación

“Cuando me echaban de todos los colegios, yo no me ponía contento. Uno no se jactaba de algo así, porque dolía. Además había que bancarse a los padres remachando eso de que con la guitarrita y con la escritura me iba a cagar de hambre. Y la realidad parecía darles la razón: tus compañeros se habían recibido y vos seguías amurado en un cuartucho, escribiendo, pintando con pintura regalada… Y mientras tanto, mirabas al cielo y te rebelabas, pensando: ¿Por qué me despertás esta ambición si no tengo posibilidades?”

La cabeza

“Durante esos tres años, del ’67 al ’69, la psicodelia fue lo más importante que me pasó. Yo me considero un hombre de la psicodelia. Imagino que hoy habrá otras experiencias a disposición, que le serán parangonables de algún modo. Pero aquello era otro contexto y otras drogas. Lo que hizo en mí fue abrir mi cabeza, básicamente.”

Los Redondos

“Es que éramos decadentes de verdad, ninguno de nosotros podía pasar por un miembro productivo de la sociedad. Haber sido marginal en serio —política, cultural, socialmente— te dotaba de una cierta fortaleza. Lo que perseguíamos no era una satisfacción epitelial, efímera. En la época que empezamos no había premio alguno, ninguna zanahoria bailando ante tus narices.”

La misa

“Creo que lo que inspiró esa cosa religiosa fue, sencillamente, la felicidad de la gente que nos iba a ver. A pesar de que de algún modo pareciese una contradicción, porque la temática que tocábamos, la tensión que producíamos, distaba de ser ligera. Pero la gente salía feliz de los shows. Eso era lo que te quitaba de encima el demonio, no era cuestión de rezar: lo que funcionaba era ir a un lugar donde lo expulsabas de veras, participabas de una experiencia dionisíaca.”

Después de Los Redondos

“Cuando se rompieron Los Redondos, me preguntaban: Y ahora, ¿Qué vas a hacer? Y yo iba a seguir haciendo lo mismo, obviamente. Corría el riesgo de ser menos convocante pero no podía cambiar mi esencia. ¡No sé hacer otra cosa, ni de otro modo! Cuando uno vive la vida como la vivo yo, no se toma las cosas con mesura. Mejor que exploten haciendo una canción que poniendo una bomba. Yo no me dediqué a esto para entretener a la gente, para distraerla mientras le meten la mano en el bolsillo.”

El rock

“Yo creo que acá hay mucha gente que vivió la cultura rock sin compromiso profundo. Los platenses éramos meloneros, una fauna pequeña pero interesante. Cuando entrás a escarbar en el melón, descubrís estímulos interminables. Por eso tendíamos a producir un arte disruptivo, irritante. La única revolución que está verdaderamente a tu alcance es lo que hacés de la mañana a la noche, tu manera de vivir.”

Marcelo Figueras, coautor del libro (izq.) y Juan Ignacio Boido, director de Penguin Random House (Foto: Nicolás Stulberg)
Marcelo Figueras, coautor del libro (izq.) y Juan Ignacio Boido, director de Penguin Random House (Foto: Nicolás Stulberg)

Las letras

“Mucha gente tendía a menospreciar a nuestro público. Pretenden que no pueden entender lo que les estoy diciendo, por eso de que mis letras son crípticas. Pero en los momentos claves de la canción, soy bruscamente claro. Puede que el relato no sea simple, la forma en que voy encadenando imágenes. Pero, cuando llego ahí, cuando digo violencia es mentir, o todo preso es político, o nuestro amo juega al esclavo… Ahí nadie se confunde ni se pierde. Eso es una bandera y así lo entienden.”

Walter Bulacio

“En mis conciertos, la foto de Walter Bulacio aparece cuando cae el sol y está horas ahí, junto a la palabra justicia. Y aún así dicen: No se acordó nunca más… El que no te acordás sos vos, boludo.”

El dinero

“Los que no están a favor de que uno siga infectando la sociedad hablan del millonario, con la intención de separarme de la gente. Como diciendo: Este dice esto, pero es un ricachón. Cuando yo no dije nunca que el dinero era malo. Lo único que distingo es entre los que se lo ganan de forma genuina o no. Si te lo ganaste bien, disfrutalo. Pero doná algo al Garrahan de vez en cuando, turro.”

La separación

“Lo que pasó esa noche me sorprendió… Lo único que sé es que seguimos gritando hasta que Skay se fue a la mierda, porque no le gustan las situaciones tensas. No recuerdo si al final dije expresamente Esto se acabó acá, pero me subí al coche… y volví a casa. …Me enfurecí tanto que no daba para volver atrás. Porque esos son los términos en que yo vi y sigo viendo la cosa: para mí fue una traición. Que arruinó un eje de mi vida, algo central. Más allá de Bruno y de Virginia, no me han pasado cosas más importantes: ¡como proyecto de vida, yo fui un Redondo durante casi toda mi existencia!”

El futuro

“Me va a costar convencer a la gente de que no voy a tocar más. Casi nadie quiere creerlo, ¿no?”

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