
Estamos expuestos al odio, al desprecio, a la duda, a las inseguridades –que pretendemos esconder tras diversas máscaras, lenguas, identidades–. Las redes sociales, las tecnologías han precipitado los diversos discursos de odio. Nada de esto es novedoso.
¿Cuáles son las causas de que esto suceda? Tal vez el mismo entramado que cruza ‘poder’, ‘poseer’, ‘ser’, ‘tener’, que se desdoblarán hacia el ‘infligir’, ‘mentir’, ‘matar’, que trocará la realidad como si se tratara de un pase de magia.
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En Play, la obra que se presenta este viernes y sábado a las 20 en Arthaus, Matías Umpierrez encarna en cinco bloques diferentes escenas y escenarios reales en los que el odio irradia su poder, atravesado por una historia de ficción –la de un actor latino con deseo de ser parte del mainstream de Hollywood– para dar cuenta de sí. Racismo, misoginia, persecución, bullying, fascismos varios, tecnología desmedida irrumpen en el escenario para entramar un ensayo performático.
Durante alrededor de cien minutos, el público se enfrenta al despliegue de estímulos sonoros, visuales y emocionales que Matías Umpierrez lanza con el objetivo de abrir una pregunta que nos interpela como humanidad. ¿Hacia dónde iremos a parar?, parece flotar en la sala después de la caída del telón.
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Haciendo uso de grabaciones –con sustento real–, IA, performance, teatro de objetos, documental y con un fuerte apoyo en la investigación histórica, Umpierrez evidencia siglos en los que el desprecio fueron, y son, moneda corriente.
Se destacan la documentación del texto y el desempeño solitario del protagonista, para una pieza exigente. Además, resaltan el arte plástico de máscaras hiperrealistas y los gatos –que sostienen el bloque de la gran matanza de estos animales de la Francia del siglo XVIII– que cobran vida con mecanismos que serían la envidia del mejor relojero.
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Play se para en la ficción de un actor latino en el Estados Unidos para enhebrar desde allí múltiples escenarios en los que la xenofobia y la desigualdad matizan mirada y realidad. Y el play de los viejos grabadores es la excusa y el arranque de los discursos que se mezclan unos con otros y se retroalimentan desde hace miles de años ¿Y dónde queda el stop?
La auténtica conformación de dispositivos formales y simbólicos que Play ostenta, brinda la posibilidad de un análisis exhaustivo desde lo antropológico y sociológico del hacer humano, sus acciones ante el mundo, para sí y frente a los demás. La música electrónica y las luces estroboscópicas propician la sensación de asfixia que se experimenta al saber que, más allá de tratarse de una pieza de arte, no es ni más ni menos que el reflejo de la realidad.
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*Play se presenta el viernes 22 y sábado 23 de mayo a las 20, en Arthaus (Bartolomé Mitre 434, C. A. B. A.).
[Fotos: Dominik Valvo/Estudio Matías Umpierrez]
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