La “misión imposible” del Museo Británico: un cazatesoros rastrea antigüedades por todo el mundo

Después de perder cientos de piezas únicas, el museo de Londres apuesta por inteligencia artificial, detectives y mucha paciencia, con la esperanza de devolver a casa cada joya

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La “misión imposible” del Museo
La “misión imposible” del Museo Británico: un cazatesoros rastrea antigüedades por todo el mundo (Imagen Ilustrativa Infobae)

El Museo Británico ha iniciado una nueva etapa en la recuperación de su valiosa colección de antigüedades tras un robo de gran escala, apostando por la contratación de un especialista dedicado a rastrear y recuperar cientos de piezas desaparecidas, incluidos ornamentos de oro y piedras semipreciosas, presuntamente sustraídos por Peter Higgs, el excurador de Grecia y Roma del museo. Esta medida busca acelerar el proceso y proteger los artefactos restantes, ante el riesgo de que muchos de ellos se pierdan definitivamente, sean destruidos o fundidos.

Durante el último año, la institución logró recuperar 654 de los aproximadamente 1.500 objetos cuyo robo se hizo público en 2023, como informó Tom Harrison, responsable de la sección de Grecia y Roma, al London Times.

La presión por localizar el resto de las piezas se incrementa, pues han sido dispersadas internacionalmente y, en algunos casos, plataformas de internet revelaron ventas insólitas como la de una joya romana valorada en USD 60.000, ofrecida en eBay por apenas USD 48. Harrison advirtió que el peligro de que los objetos de oro sean derretidos constituye “una posibilidad deprimente”.

Museo Británico (REUTERS/Hollie Adams/File Photo)
Museo Británico (REUTERS/Hollie Adams/File Photo)

Harrison detalló que uno de los mayores retos operativos recae en el seguimiento administrativo y legal de piezas robadas hace más de una década, lo que complica su identificación y recuperación. Cada objeto recuperado requiere la gestión de licencias de exportación, un trámite que puede demorar considerablemente.

En palabras de Harrison, el nuevo buscador de tesoros tendrá la misión principal de mantener contacto permanente con una red internacional de comerciantes, casas de subastas y coleccionistas, vigilando cualquier pista que permita rastrear los objetos robados: “Queremos avanzar rápido para recuperar más piezas. Buscamos sumar recursos humanos para continuar con esta labor”.

Hasta ahora, la responsabilidad de la recuperación recayó en un pequeño equipo del museo, cuyos integrantes debieron compaginar esta tarea con otras funciones. Este grupo analizó catálogos, archivos y contactó a especialistas.

Harrison valoró la respuesta recibida: “Los comerciantes han sido en su mayoría de gran ayuda”. En ocasiones, la investigación rindió frutos rápidamente; Harrison destacó el caso de un lote de 268 gemas que regresó a Londres desde Estados Unidos y expresó su esperanza de lograr hallazgos similares, aunque más modestos, en el futuro próximo.

Ollie Croker, Curador del Proyecto,
Ollie Croker, Curador del Proyecto, y Sara Aly, Experta en Mercado del Arte, del Programa de Recuperación del Museo Británico (Sara Aly. Cortesía del Museo Británico)

El sofisticado rastreo digital se ha convertido en un aliado clave. El equipo del British Museum ha afinado técnicas de búsqueda de imágenes en línea a partir de fuentes abiertas, identificando correspondencias entre objetos en venta y sus registros en los catálogos institucionales. Harrison anticipó que nuevas herramientas de inteligencia artificial ayudarán a automatizar la identificación de correspondencias visuales a mayor escala.

La tarea de reconstruir la colección implica también revisar minuciosamente los registros históricos; el museo prosigue una auditoría de sus fondos helenísticos y romanos para verificar la integridad de piezas mencionadas en documentos antiguos. Como explicó Harrison: “Estamos revisando los archivos para asegurarnos de que, si en 1860 teníamos tres tubos de vidrio o patas de mesa en forma de garra de león, sigamos conservando los tres”.

La gran mayoría de los objetos sustraídos procede del mundo helenístico y romano, aunque algunos ejemplares, como ciertas joyas, se remontan a la Edad del Bronce Tardío (aproximadamente entre 1.500 y 1.100 a.C.). El museo espera que la incorporación de un experto dedicado permita avances significativos en el esclarecimiento del destino de las piezas restantes. Al mismo tiempo, continúa emprendiendo acciones legales contra Peter Higgs, quien rechaza todas las acusaciones.