La presencia de The Library of Us, la monumental instalación de Es Devlin en las arenas de Miami Beach, ha transformado la experiencia de la Semana del Arte de Miami al ofrecer un refugio de contemplación en medio del bullicio de Art Basel.

Esta estructura, que alcanza casi seis metros de altura y alberga dos mil quinientos libros, se erige como un faro luminoso junto al Atlántico, invitando a los visitantes a sumergirse en la lectura y la reflexión, en contraste con la energía frenética que caracteriza a la semana del arte en la ciudad.
Durante el día, la escultura se impone como una cuña triangular de estanterías que gira lentamente sobre una plataforma circular rodeada de agua, mientras que al caer la noche, su iluminación la convierte en un punto de referencia visual y simbólico. La obra, concebida como escultura, biblioteca y espacio de encuentro público, permite a los asistentes subirse a la plataforma giratoria, lo que genera encuentros fortuitos y cambiantes con otros visitantes.
Esta dinámica social, en la que el círculo interior rota y enfrenta a los participantes con diferentes personas en el exterior, subraya la fragilidad de la cultura, el conocimiento y el entorno, especialmente en una ciudad tan expuesta a los riesgos del cambio climático.

La artista británica ha planteado preguntas sobre el significado de reunir miles de libros con perspectivas diversas en un mismo espacio, rodeados por aguas que, en palabras de Devlin, evocan la amenaza del aumento del nivel del mar. “¿Cuál sería la resonancia de cuatro mil libros con puntos de vista diferentes girando juntos sin desacuerdo en este lugar de Miami? ¿Qué ocurriría si esa biblioteca estuviera rodeada de agua, de aguas que suben?”, expresó Devlin a los asistentes durante la inauguración de la obra, según Artnet News.

La ubicación de la biblioteca, a escasos metros del océano, acentúa la vulnerabilidad de la instalación y de la propia ciudad, cuyos hoteles y restaurantes coloridos se ven cada vez más amenazados por inundaciones y tormentas intensificadas.

La estructura principal protege los libros de las inclemencias, pero algunos volúmenes, dispuestos sobre la plataforma para que los visitantes los lean, quedan expuestos a los elementos. Esta fragilidad se hizo evidente cuando, minutos antes de la presentación para la prensa, una lluvia intensa obligó a Devlin y su equipo a resguardar los ejemplares para evitar que se mojaran.

El proyecto, comisionado por el desarrollador argentino Alan Faena para celebrar el aniversario del distrito artístico y el hotel homónimo, requirió cerca de nueve meses de diseño y construcción, y varias semanas de montaje. Sin embargo, la idea se gestó mucho antes, en conversaciones entre Devlin y Faena que comenzaron hace cuatro o cinco años.

Además de la instalación principal en la playa, Devlin creó una versión más pequeña en la llamada Faena Cathedral, el vestíbulo del hotel. En abril, la artista ya había presentado una biblioteca giratoria similar, Library of Light, en el patio de la Pinacoteca di Brera en Milán.

En el Faena Project Room, frente a la playa, se exhiben los bocetos y trabajos preparatorios de Devlin, quien diseñó la instalación para que evocara una brújula gigante. La artista, reconocida por sus esculturas cinéticas y escenografías para figuras como Beyoncé y Adele, es una lectora voraz que, según Artnet News, llega a leer unos trescientos libros al año. Los dos mil quinientos títulos seleccionados para la biblioteca son, en palabras de Devlin, fundamentales en su vida y su práctica artística.

Inspirada por la visión del novelista italiano Umberto Eco, quien describía la biblioteca como “una brújula de la mente que nos orienta hacia nuevas exploraciones”, Devlin ha dotado a la escultura de una banda sonora en la que lee fragmentos de los libros expuestos, algunos de los cuales han sido prohibidos en escuelas de Florida, según la artista. Al concluir la exposición, todos los libros serán donados a escuelas y bibliotecas públicas de Miami.
La experiencia que propone Devlin en la playa de Miami se aleja de la solemnidad tradicional de las bibliotecas. El público puede sentarse en el perímetro de la plataforma, hojear los libros seleccionados o dejarse llevar por el movimiento pausado de la estructura, que completa una rotación en aproximadamente diez minutos.

El acceso a The Library of Us es gratuito y abierto a todos, consolidando la propuesta de Devlin de crear un “salón de lectura para el pueblo”.
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