
El escritor canadiense-húngaro-británico David Szalay ganó el Premio Booker de ficción este lunes por Flesh, la historia de la vida de un hombre desde sus orígenes obreros en Hungría hasta convertirse en millonario en Reino Unido, donde lo que no está en la página es tan relevante como lo que sí aparece.
Szalay, de 51 años, superó a otros cinco finalistas, entre ellos los favoritos Andrew Miller, de Reino Unido, y la autora india Kiran Desai, para obtener el codiciado galardón literario, que otorga un premio de 50.000 libras (66.000 dólares) y un gran impulso en ventas y reconocimiento al ganador.
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El autor fue seleccionado entre 153 novelas presentadas por un jurado que incluyó al escritor irlandés Roddy Doyle y a la actriz Sarah Jessica Parker.

Doyle afirmó que “Flesh”, un libro “sobre la vida y la extrañeza de vivir”, resultó la elección unánime del jurado tras una reunión de cinco horas.
La novela de Szalay narra, con un estilo sobrio y sin adornos, la vida del taciturno István, desde su relación adolescente con una mujer mayor hasta su época como inmigrante en Reino Unido, y su inesperada llegada a la alta sociedad londinense.
Szalay explicó que escribió “Flesh” bajo presión, después de abandonar una novela en la que había trabajado durante cuatro años. Contó que la historia surgió de “ingredientes simples y fundamentales”. Quería “un libro que fuera en parte húngaro y en parte inglés” y tratara sobre “la vida como experiencia física”.
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Al recibir el trofeo en el Old Billingsgate de Londres —antiguo mercado de pescado transformado en sala de eventos—, Szalay agradeció al jurado por premiar su “arriesgada” novela.

Recordó que preguntó a su editora “si podía imaginar una novela llamada ‘Flesh’ ganando el Premio Booker”. “Ahí tienes tu respuesta”, comentó.
Doyle, quien presidió el jurado, señaló que István pertenece a un grupo a menudo ignorado en la ficción: el hombre de clase trabajadora. Dijo que desde que leyó el libro, observa con más atención a los porteros de bares de Dublín al pasar junto a ellos.
“Siento que le doy una segunda mirada, porque quizá ahora creo conocerlo un poco mejor”, sostuvo Doyle, quien ganó el Booker en 1993 por Paddy Clarke Ha Ha Ha.
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“Nos presenta a un cierto tipo de hombre e invita a mirar más allá de su rostro”.
Szalay, nacido en Montreal de padre húngaro y madre canadiense, criado en Reino Unido y residente actual en Viena, ya había sido finalista al Booker en 2016 por All That Man Is, una serie de historias sobre nueve hombres muy distintos.
“Flesh” recibió elogios de muchos críticos, aunque desconcertó a otros por su negativa a llenar los vacíos en la historia de István: grandes tramos de su vida, incluidos su encarcelamiento y su servicio militar en Irak, se mencionan solo de forma indirecta, y el protagonista es notablemente inexpresivo, siendo “Okay” su respuesta más habitual.
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“Es un personaje bastante opaco”, reconoció Szalay en una conferencia de prensa. “No se explica ante el lector. No es muy articulado. Así que realmente no sabía muy bien cómo respondería la gente ante él”.
Doyle señaló que el jurado “apreció la sobriedad de la escritura”. “Nos gustó cuánto se revelaba sin que la revelación fuera evidente… Ver a este hombre crecer, envejecer y aprender tanto sobre él, a pesar suyo”, afirmó. “Si los huecos se llenaran, el libro perdería fuerza”.
El Premio Booker, creado en 1969 y abierto a novelas en inglés de todo el mundo, se ha consolidado por transformar carreras literarias. Entre sus ganadores figuran Salman Rushdie, Ian McEwan, Arundhati Roy, Margaret Atwood y Samantha Harvey, quien obtuvo el premio en 2024 por la historia espacial Orbital.
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Szalay comentó que aún no ha pensado en qué usar su premio, salvo “tomar unas pequeñas vacaciones y guardar el resto en el banco”. Harvey, la ganadora del año pasado que entregó el trofeo a Szalay, dejó un consejo. “Prepárate y contrata a un buen contador”, recomendó.
Fuente: AP
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