
La exhibición El fin es el principio redefine la relación entre el diseño y el espacio museístico al transformar el Palacio Errázuriz en un escenario donde lo cotidiano y lo trascendente se entrelazan.
Esta propuesta, impulsada por la reconocida diseñadora e interiorista argentina Laura Orcoyen, con más de cuarenta años de trayectoria, se presenta en el Museo Nacional de Arte Decorativo y cuenta con la curaduría de Wustavo Quiroga. La muestra invita a los visitantes a explorar las correspondencias entre los mundos visibles e invisibles, situando al diseño como un puente entre el arte, la filosofía y la naturaleza.
El recorrido de la exposición se estructura a partir de escenas domésticas que adquieren un carácter simbólico: el living se convierte en una constelación de encuentros, el bar en un espacio de transformación, el comedor en una plataforma de nutrición, el jardín en un territorio de expansión, el aposento en un ámbito de imaginación y el vestidor en un escenario de cambio.

Incluso la muerte se integra como parte esencial del ciclo vital. En cada uno de estos ambientes, los diseños de Laura O incorporan capas de información provenientes de la filosofía, la biología, la alquimia, la astrología y la tecnología, generando un universo donde la materia y la energía se fusionan.
La exhibición dialoga con la colección permanente del Museo Nacional de Arte Decorativo y destaca la presencia del proyecto inconcluso La muerte del Poeta de Auguste Rodin, originalmente concebido para el Palacio Errázuriz. En este contexto, la obra adquiere un nuevo significado como reflexión sobre la pérdida de sentido y el devenir constante de la vida.
La propuesta se enriquece con la colaboración de artistas contemporáneos como Elba Bairon, Leo Batisteli, Esmeralda Escasany y Martina Quesada. Además, la alquimia de Justo Sánchez Elía, el arte digital de Juan Goyret y las referencias a la filosofía de Byung-Chul Han amplían el diálogo conceptual de la muestra.
Un grupo de performers dirigido por Flor Sánchez Elía y Fran Stella introduce una dimensión viva que conecta la Historia del Arte con el presente, desdibujando los límites entre lo visible y lo invisible. Esta faceta performática, documentada por Ramón Miquelot, extiende las posibilidades de interpretación y refuerza el vínculo entre la exposición y el museo.

El apoyo de Marmolería De Stéfano y el acompañamiento de Changan Argentina han sido fundamentales para que la exhibición se consolide como un viaje sensorial que reafirma a Laura O como una figura singular del diseño argentino contemporáneo. “La obra de Laura Orcoyen condensa muchos de los valores que desde el Museo Nacional de Arte Decorativo buscamos promover: el cruce entre arte, diseño y oficios; la recuperación de saberes locales y la proyección hacia nuevas formas de habitar lo contemporáneo”, expresó Hugo Pontoriero, director del museo.
La trayectoria de Laura Orcoyen se caracteriza por una visión del diseño como práctica íntima y cercana, orientada a responder a las necesidades de cada época, comunidad y persona. En esta nueva etapa, la diseñadora profundiza en la relación entre lo tangible y lo invisible, utilizando un lenguaje que integra lo simbólico y lo virtual.

A lo largo de su carrera, Orcoyen ha impulsado una labor comprometida con la industria nacional y la revitalización de la artesanía y los talleres de oficios. Su búsqueda estética ha transitado desde el “neo-criollo”, que rescata la herencia folklórica, hasta sistemas de muebles y objetos que celebran la vida en contacto con la naturaleza, la esencialidad y la libertad de uso.
Junto al arquitecto Pablo Sánchez Elía, su compañero en la vida y en los proyectos, Orcoyen ha consolidado una forma de trabajo a gran escala, caracterizada por obras sólidas, flexibles y atentas a los entornos. Este compromiso con el mundo silvestre se manifiesta en la reserva Porã, un proyecto que desde hace veinte años desarrolla junto a su familia en Lima, Provincia de Buenos Aires, sobre la barranca del río Paraná. Allí convergen la restauración ambiental, la investigación y la creación de un paisaje habitable. El diseño de circuitos, entornos, un vivero autóctono y refugios responde a un principio común: habitar lo salvaje en diálogo y con conciencia.
* El fin es el principio, de Laura Orcoyen, en el Museo Decorativo, Av. del Libertador 1902. De Miércoles a domingos 13 a 19 hs. Desde el 11 de noviembre
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