Ya son 75 semanas las que lleva La generación ansiosa de Jonathan Haidt en la lista de bestsellers del New York Times. Parece un libro hecho a la medida de esta época: apunta a lo más evidente y, qué paradoja, nadie quiere mencionar. El subtítulo es más que elocuente: “Por qué las redes sociales están causando una epidemia de enfermedades mentales entre nuestros jóvenes”. Una crítica feroz al uso que los adolescentes hacen del teléfono y sus plataformas está entre lo más leído del año.

La generación ansiosa
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Su autor es un psicólogo social y profesor de Liderazgo Ético neoyorquino nacido en 1963. Es alguien que conoce el mundo de ambos lados: antes y después de internet. Su investigación se centra en la psicología de la moralidad y en las emociones morales complejas. Escribió libros como La mente de los justos y La transformación de la mente moderna; este último junto con Greg Lukianoff. Con La generación ansiosa consagró una mirada crítica que, poco a poco, se está popularizando.
La salud mental en la mira
El éxito del libro también se explica por la urgencia del fenómeno que analiza. El aumento de problemas de salud mental entre los adolescentes ha generado preocupación en la comunidad médica, especialmente al observar que los jóvenes nacidos a partir de 2010, conocidos como Generación Z, presentan tasas sin precedentes de ansiedad, depresión y autolesiones. Su intensificación coincide con la masificación de los teléfonos inteligentes y el acceso constante a las redes sociales.

Según un informe de UNICEF, el 70% de los adolescentes aumentó el tiempo frente a pantallas durante la pandemia, lo que se asocia a un mayor riesgo de trastornos emocionales. Haidt aborda esta preocupante tendencia en su libro haciendo un exhaustivo análisis sobre cómo los cambios en el estilo de vida infantil y el auge de las tecnologías digitales, particularmente smartphones y redes sociales, han reconfigurado la experiencia de la infancia y han participado en este deterioro de la salud mental.
Un diagnóstico desolador
El autor argumenta que, a diferencia de generaciones anteriores, los jóvenes actuales han crecido en un contexto donde la interacción social presencial ha sido reemplazada por la comunicación digital, lo que ha alterado los procesos de desarrollo emocional y social. En palabras del propio Haidt, “los adolescentes de hoy pasan mucho menos tiempo con sus amigos en persona y mucho más tiempo solos, frente a una pantalla”.

Haidt destaca que, entre 2010 y 2015, las tasas de hospitalización por autolesiones en adolescentes estadounidenses aumentaron un 62 % en niñas y un 37 % en varones. Además, el autor subraya que el uso intensivo de redes sociales se asocia con una mayor probabilidad de experimentar síntomas depresivos, especialmente en las adolescentes. El libro también explora cómo la cultura de la sobreprotección parental ha contribuido a este fenómeno.
Al limitar la autonomía de los niños y adolescentes en el mundo real, sostiene, se ha favorecido una dependencia excesiva de los dispositivos digitales como principal vía de socialización y entretenimiento. Esta tendencia, según el autor, ha debilitado la capacidad de los jóvenes para enfrentar desafíos y desarrollar resiliencia. Identifica cuatro grandes cambios: la disminución del juego libre, el aumento de la supervisión adulta, la proliferación de los teléfonos inteligentes y la omnipresencia de las redes sociales.
Hacia un (posible) mundo mejor
El autor propone una serie de recomendaciones para revertir esta tendencia. Entre ellas, destaca la necesidad de retrasar el acceso a los teléfonos inteligentes hasta los 16 años y limitar el uso de redes sociales en la adolescencia. Haidt también aboga por fomentar el juego libre y la interacción presencial entre los jóvenes, así como por promover una educación que fortalezca la autonomía y la capacidad de afrontar la frustración.

El impacto de las ideas de Haidt ha generado debate en el ámbito educativo y en la sociedad en general. Mientras algunos expertos respaldan la tesis de que la tecnología digital ha alterado de manera negativa el desarrollo de los jóvenes, otros señalan que factores como la presión académica, la incertidumbre económica y los cambios sociales también influyen en la salud mental de las nuevas generaciones.
A pesar de las diferencias de opinión, La generación ansiosa ha puesto en el centro del debate la relación entre tecnología y bienestar emocional en la adolescencia. Y eso ya es un paso para pensar un mundo mejor. Sobre todo si cada vez hay más lectores. Que esté hace 75 semanas en la lista de bestsellers del New York Times es un buen augurio.
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