“Mi deseo es que orquestas y directores disfruten interpretando la obra y que, el proceso, contribuya a alcanzar un sonido colectivo aún más rico y expresivo”, expresó Flavio Eduardo Romanelli al referirse a su reciente distinción en el Concurso de Composición ANBA-FNA 2025. La afirmación del compositor argentino no solo revela la aspiración artística detrás de su creación, sino que también sintetiza el espíritu colaborativo que define a su obra galardonada, 5 Estudios para Orquesta.
}El anuncio, realizado por la Academia Nacional de Bellas Artes y el Fondo Nacional de las Artes, confirma que Romanelli ha sido seleccionado como ganador de la convocatoria, que reconoce a una obra sinfónica inédita con un premio de un millón quinientos mil pesos, un Diploma de Honor y el estreno de la pieza a cargo de la Orquesta Sinfónica del Neuquén bajo la batuta de Andrés Tolcachir.
El jurado, integrado por el director de Música del FNA, Guillermo Scarabino, el compositor Pablo Cetta y el propio Tolcachir, evaluó las propuestas presentadas en esta edición del certamen. La decisión de premiar a Romanelli responde a la originalidad y profundidad conceptual de su obra, que se aparta de los estudios tradicionales para instrumentos individuales y propone, en cambio, una exploración integral de la orquesta como un solo organismo sonoro.

Según explicó el compositor, su intención fue “componer una obra que se centre en estudios para la orquesta sinfónica en su totalidad. Abordarla como si fuese un enorme y complejo instrumento del cual su excelencia sólo puede provenir del buen trabajo en equipo”. Romanelli detalló que, para lograr este objetivo, consideró aspectos como “las rítmicas, las dinámicas, la sincronía, los colores instrumentales y los cambios de métrica”, elementos que exigen una interacción precisa y cohesionada entre los músicos.
Cada uno de los movimientos de 5 Estudios para Orquesta se enfoca en un aspecto técnico particular, pero todos comparten un hilo conductor temático que, en palabras del autor, “hace de esta obra una suerte de suite”. Esta estructura permite que la pieza funcione tanto como un conjunto de estudios independientes como una unidad artística coherente, lo que representa un desafío y una oportunidad para las orquestas que la interpreten.
El propio Romanelli subrayó la importancia de este enfoque colectivo: “El camino del artista está lleno de desafíos, y oportunidades como ésta son un impulso fundamental que nos confirma que vamos en la dirección correcta. Apostar por el arte es creer en un futuro más sensible y una mejor vida para todos”.
[Fotos: prensa FNA]
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