Meshell Ndegeocello está en Buenos Aires y eso representa un pequeño acontecimiento en la cartelera musical porteña de este 2025: anoche se presentó en doble función en Bebop Club y esta noche repite, a las 20 y 22.30 hs. Como exquisito secreto a voces dentro de la comunidad jazzera y en general, de muchos degustadores de verdadera música afroamericana del siglo XXI, esta mujer calva que ejecuta con maestría su instrumento, el bajo, y canta con notable precisión melódica sentimiento, dejará huella en el recuerdo de quienes la ven en vivo.
Durante su gira actual, centrada en el álbum No More Water: The Gospel of James Baldwin (2024), la artista ofrece un espectáculo completo, donde emergen etiquetas de estilo (aunque ella las rechace e ironice) como neo-soul, art-pop y soul progresivo, desde donde emerge la poesía de conciencia social. Así comenzó su show: una voz en off recita en español parte de un poema del escritor, dramaturgo y activista por los derechos civiles, un hombre clave para su comunidad y de ahí, para transmitir su mensaje al mundo. “James Baldwin me ayudó a entender la sociedad en la que vivo, él me mostró que simplemente estar viva y triunfar es algo político”, le dijo la artista a Infobae Cultura en uno de los tramos más sustanciales de esta entrevista.

—¿Cómo influyó el éxito de tu álbum Plantation Lullabies en su desarrollo como artista?
—Ese éxito me llevó a salir de gira. Creo que soy una música de gira muy sólida. Me enseñó realmente la diferencia entre grabar música y tocarla en vivo; para mí, son cosas muy diferentes. Cuando tocas en vivo, la música tiene que vivir de una cierta manera. Casi destila toda esa producción, y para mí llega al ritmo crudo de la pieza musical. Intentas encontrar las cosas y las partes que funcionan en vivo, que quizá no funcionen en la grabación, o viceversa. Creo que cuando estás en el estudio grabando, es una situación muy personal, catártica, emocional. Estás construyendo algo. Cuando tocas en vivo, es visceral, muy físico, y estás lidiando con el sonido, ya sea bueno o malo.
Así que, para mí, es algo totalmente diferente. Creo que el primer álbum simplemente me mostró que vengo de un trasfondo en vivo, tocando en bandas improvisadas con mi padre o teniendo que tocar para bailes u otros tipos de eventos sociales. Entiendo que hay una audiencia allí, y no puedes simplemente tocar para ti mismo.
—¿Cuál consideras que fue el punto de inflexión que consolidó tu estilo y te llevó a fusionar jazz y rap?
—No tengo un estilo. Me gusta la música, y si existe un estilo, alguien más tendría que describirmelo... (risas) Intento ser una buena compositora y una buena bajista, y tratar de crear sonoridades interesantes que cautiven al oyente. Pero creo que sigo desarrollándome y cambiando. Acabo de descubrir a Hermeto Pascoal, así que espero continuar encontrando nuevas formas de expresión personal. Espero poder tocar con otras personas y ayudarlas a llevar sus ideas a la realidad. Creo que no rapeo, realmente. Eso es algo muy específico. Creo que soy más una poeta o una estilista de canciones.

—¿Cómo ves la evolución de los temas sociales en tus letras desde el comienzo de tu carrera hasta hoy?
—Creo que estoy menos enfocada en mí misma. Al principio de tu carrera, realmente estás tratando de encontrarte, de hablar de ti misma. Y creo que ahora mi mirada está más hacia afuera. Estoy comprometida con lo que sucede en la sociedad, en mi pequeño microcosmos también.
—¿Cómo llegó James Baldwin a tu vida y cuánto influyó en tu trabajo musical hasta el punto de grabar tu último álbum y titularlo con su nombre y apellido?
—Oh, James Baldwin me ayudó a entender la sociedad en la que vivo. Debemos recordar que los derechos civiles tienen solo mi edad. Y eso, sabes, me parece realmente interesante. Mis padres crecieron en una sociedad que no tenía derechos civiles. Así que, mientras intentaban criarme, tener sus propias ambiciones y vivir su vida, estaban lidiando con el prejuicio, el racismo y el racismo institucionalizado. El sistema estaba en su contra, y aun así intentaban construir una vida en ese contexto. Baldwin me ayudó a involucrarme en esa conversación para tener más empatía hacia mis padres. Creo que él me mostró que simplemente estar viva y triunfar es algo político.

Baldwin definitivamente me ha ayudado a ver que puedes vivir con una máscara. Puedes crear un “yo” que funcione en la sociedad, pero cuando estás a solas y te mientes a ti misma, es un lugar muy doloroso para estar. Y que la libertad no es para todos. No hablo de cualquier libertad, hablo de una libertad basada en la honestidad y la sinceridad contigo mismo y tu relación con los demás. Estoy muy agradecida con él. Quería que este trabajo, de alguna manera, trajera sus palabras al mundo a través del sonido.
—En las actuales circunstancias sociales y políticas de Estados Unidos, ¿qué crees que ha quedado vivo del movimiento Black Lives Matter?
—Es un tiempo realmente interesante. Ahora mismo, Bruce Springsteen dijo algo sobre nuestro actual presidente, y el presidente respondió diciendo: “Veamos cómo se siente eso cuando regreses aquí.” Así que, no sé... Es decir, estamos viviendo en un tiempo muy diferente. Black Lives Matter es... simplemente una afirmación honesta. Nuestras vidas importan. Pero yo, simplemente, ya no participo en las redes sociales, están administradas por una persona joven muy amable. Creo que nos ayuda a promocionar los shows, pero es muy difícil. No quiero darle a Mark Zuckerberg ni mi atención ni mi dinero.
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