
Christo y su esposa Jeanne-Claude, los artistas que envolvían edificios emblemáticos, tendrían muchas efemérides que celebrar este año: ambos cumplirían 90 años y tres de sus mayores proyectos celebran aniversario.
Los dos artistas nacieron el 13 de junio de 1935. Y sus proyectos clave -The Gates en Nueva York (2005), el revestimiento del Reischstag (parlamento) alemán en Berlín (1995) y la envoltura Pont Neuf en París (1985)- cumplen, respectivamente, 20, 30 y 40 años.
“Es solo una coincidencia: de alguna manera Christo hizo un montón de proyectos que ocurrieron en el año (que terminaba en) cinco”, dice su sobrino, Vladimir Yavachev, encargado de terminar la obra inconclusa, como el del Arco de Triunfo de París (2021) o una escultura proyectada por el artista búlgaro en el desierto de Abu Dabi, The Mastaba for The Middle East.

En 2025 Nueva York, Berlín y París conmemoran estas efemérides con exposiciones.
La semana pasada abrió en Nueva York Christo and Jeanne-Claude: The Gates and Unrealized Projects for New York City (Christo y Jeanne-Claude: The Gates y proyectos no realizados para la Ciudad de Nueva York, sobre el legado de los artistas en su ciudad adoptiva.
En París, una exposición prevista para septiembre “reimaginará” durante dos semanas el Pont Neuf, y en Alemania, el Museum Würth en Künzelsau presenta actualmente 60 años de creatividad de estos dos “artistas muy locos que nunca aceptaron un no por respuesta y que siempre pensaron que no hay nada imposible”, como los describe Yavachef.

Frente a la temporalidad de su obra, -sus instalaciones solían durar dos semanas-, lo único que permanece anclado en el tiempo es su estudio en el barrio neoyorquino de Soho. Está tal como lo dejó Christo cuando murió en 2020, once años después que su esposa.
“Querían hacer los proyectos para verlos (...) y para ellos, dos semanas era suficiente”, dice Yavachev, que recuerda una cita del exalcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, que facilitó la instalación de The Gates: “Si lo odias, es temporal, si lo amas, sigue siendo temporal”.
Bocetos del Arco de Triunfo de París y del proyecto Mastaba en el desierto de Abu Dabi se apilan en las mesas de trabajo y en las paredes, junto con pequeñas obras de paquetes envueltos atados con cuerdas.

Al igual que decenas de cajas de pinturas, lápices, mesas de trabajo que utilizaba aleatoriamente como una forma de hacer ejercicio físico en su estudio, en la quinta planta de un viejo edificio al que la pareja de artistas llegó en 1964, y donde ni siquiera había una silla para sentarse.
La vieja radio que le acompañaba en las largas jornadas de creación, el teléfono negro de otra época y los pósits con números de teléfono pegados a la pared o pedazos de muestras de tela para envolver sus edificios parece que aguardan la llegada del artista en cualquier momento.
Nacido en la ciudad búlgara de Gabrovo, Christo Vladimirov Javacheff llegó a París en 1958, dos años después de abandonar su país comunista.

En la capital francesa el artista conoció a su esposa, Jeanne-Claude Denat de Guillebon. Allí, en 1961, se labró un nombre con el bloqueo de una calle del barrio Latino con barriles para protestar por el Muro de Berlín.
Después se sucederían los proyectos en Australia y Estados Unidos, pero fue el Pont Neuf, en la capital francesa, el que los catapultó a la fama en 1985. Más de tres millones de personas visitaron la obra faraónica, que necesitó más de 40.000 metros cuadrados de tela.
A estos le siguieron otros en California (EEUU) y Japón, antes de envolver el Reischtag, o el Arco de Triunfo de París, del que empezó a hacer bocetos 60 años antes.
Fuente: AFP
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