
Fascinación. Eso es lo que despierta Elon Musk a su paso. Lo mismo me pasó al escribir. ¿Cuántas capas podía tener? Una persona como él tiene infinitas. No hay un solo Musk, hay muchos. El visionario que desafía industrias enteras. El empresario feroz que convierte el caos en estrategia. Y el que sufre, el íntimo: ahí quería cavar.

Todas las caras de Elon Musk
eBook
Gratis
Escribir sobre él fue como empezar a sacar arena con las manos, sin saber qué iba a encontrar debajo de la superficie. Lo visible es el magnate de Tesla, el creador de Neuralink y SpaceX, el hombre que sueña con colonizar Marte, el empresario que convierte cada decisión en un espectáculo. Pero cuanto más escarbaba, más facetas encontraba.
El genio de la tecnología y el multimillonario excéntrico, siempre controversial, tenía secretos ocultos. Debajo de las capas de éxito y de la excentricidad había algo más: el chico solitario que devoraba libros de ciencia ficción para escapar de una infancia opresiva, el adolescente golpeado brutalmente en la escuela, el hijo que creció bajo la sombra de un padre cruel. En su mundo, el afecto era escaso, la empatía, una rareza y la debilidad, un pecado. El miedo no servía de nada, así que lo apagó. Así empezó a ser la tormenta.

Excavar en la información sobre Elon nunca había estado dentro de mi órbita hasta que Daniela Blanco y todo el equipo de editores de la sección Tendencias de Infobae me propusieron hacerlo. Y lo que empezó como un desafío pronto se convirtió en una de las experiencias más fascinantes de todo 2024.
Porque si algo aprendí a lo largo de este viaje es que detrás de cada gran magnate está el humano, el que sufre como todos, el que se pelea, el que encuentra en la crisis la energía que lo mueve. ¿A quién no le fascina escribir sobre eso? Descubrir en los pequeños detalles las grandes historias, encontrar en lo cotidiano el hilo invisible que conecta la genialidad con la fragilidad. ¿Cómo no deslumbrarse con eso?
Uno de los primeros presidentes estadounidenses, Andrew Jackson, decía: “He nacido para la tormenta y la calma no va conmigo”, pero Elon Musk no nació en la tormenta, él es la tormenta.

Su vida no avanza en línea recta, no sigue reglas previsibles, no se ajusta a ningún molde. Si el camino es estable, lo sacude. Si hay equilibrio, lo destruye. Si todo está en calma, busca el caos. La tormenta no es solo su estado natural, es su hábitat, su combustible, la única manera en la que sabe moverse.
Y ahí está Elon, con numerosas relaciones tumultuosas, con amores entre la timidez, el conflicto y el apagón emocional; una paternidad distinta, con numerosos hijos, con el objetivo de poblar la Tierra y él como el predicador que hace lo que dice. Su madre, Maye Musk, y el ejemplo de libertad, resiliencia y lucha.

Fue ella quien le enseñó a soportarlo todo, a no esperar protección de nadie, a avanzar sin dudar. Eso lo marcó para siempre. En los negocios, en su manera de liderar, en sus relaciones. Si había que elegir entre la compasión y la determinación, él siempre elegiría lo segundo. Los hermanos, los primos, sus primeros cómplices de aventuras y de apoyo. Todos hacen que Musk tenga muchas caras.
Así, durante 2024 escribí su historia como si fuera una novela, capítulo a capítulo, siguiendo cada hilo de su vida como quien persigue una tormenta sin saber hacia dónde se moverá. Y cada vez que terminaba un episodio, la pregunta que me hacían era: ¿Cuál es el próximo relato? ¿Con qué seguís? Fascinación. Porque Musk genera esa intriga, la del personaje imposible de predecir, el que se mueve entre la excentricidad y el futuro, el que siempre va un paso más allá.

Lo hace en el amor, en sus empresas, en la forma en que se enfrenta a sus competidores y a sus propios límites. En las páginas del libro aparecen nombres como Donald Trump, Jeff Bezos, Bill Gates, Amber Heard, sus hijos de todas las edades y con los nombres más raros. Elon no busca estabilidad, la repele. No necesita calma, la desconfía.
Su vida está marcada por altibajos vertiginosos, por decisiones impulsivas, por momentos de euforia y de colapso absoluto. Es el hombre que duerme en sus fábricas, que despide empleados con un tuit, que juega con miles de millones de dólares como si fueran fichas de póker. Pero también es el hombre que, en el fondo, sigue buscando algo que nunca encuentra.

Cada vez que parece haberlo logrado todo, cambia de rumbo. Cada vez que alcanza una cima, se inventa una montaña más alta. Elon Musk no cree en finales. Solo en movimiento perpetuo.
Por eso este libro no es solo sobre el hombre que quiere llevarnos a Marte. Es un viaje al ojo de la tormenta más increíble, caótica y fascinante que podamos imaginar. Y voy a seguir escribiendo, porque no hay vida sin tormentas.
Metámonos en la tormenta, a avanzar sin brújula en un terreno donde la calma dura apenas un suspiro. Porque con Elon, lo único seguro es que el viento siempre soplará más fuerte. Y que nuestra fascinación seguirá intacta.
Últimas Noticias
El bajista de Red Hot Chili Peppers sorprende con un primer disco solista de jazz: “Siempre busqué esa belleza”
Con la trompeta como instrumento principal, el carismático Flea publica ‘Honora’, un álbum que cuenta con la participación de Nick Cave, Thom Yorke y un elenco estelar de músicos del género

¿Comprar arte o salvar el planeta? El mercado enfrenta el desafío de reducir su huella de carbono
Un creciente interés por la sostenibilidad motiva a compradores y galerías a considerar opciones ecológicas en traslados, embalajes y almacenamiento de obras

¿Una imagen generada por IA puede ser ‘demasiado’ real?
El reciente show de Soda Stereo en Buenos Aires y la proliferación de imágenes y videos en redes sociales, provocan sorprendentes respuestas emocionales ante lo que es “casi” humano

Medio siglo de Apple, de la Macintosh al iPhone en un proceso imparable de reinvención
El libro del periodista especializado David Pogue revela cómo los fracasos y las apuestas inesperadas fueron claves para la supervivencia y el éxito de una empresa símbolo de la revolución tecnológica

El Museo del Louvre interrumpe temporalmente el ciclo de Rubens para una restauración histórica
Las obras, encargadas por María de Médici en el siglo XVII, permanecerán fuera de exhibición hasta 2030 tras los daños detectados en estudios técnicos recientes




