Esta semana que pasó, José Mujica, el Pepe, el expresidente de Uruguay, contó que el cáncer que sufre se expandió hasta el hígado y que ve cerca la muerte. “Hasta acá llegué”; dijo el uruguayo, una figura destacada en la política latinoamericana de los últimos años.
De hechos, sus dichos están recogidos en varios libros, como José Mujica. Otros mundos posibles, del historiador Gerardo Caetano, José Mujica en sus palabras, de Darío Klein, Mujica. Una biografía inspiradora, del periodista Percy Allen, José Mujica, del periodista Mauricio Rabufetti y Mujica por Pepe, de Nicolás Trotta, exministro de Educación argentino.
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Cuando se publicó este libro, en 2020, el periodista Patricio Zunini entrevistó al líder uruguayo para Infobae.
Aquí, once definiciones que dio Pepe Mujica en esa entrevista:

- Soy un viejo gruñón que vive como piensa y piensa como vive, y eso es una cosa rarísima. Los humanos necesitamos creer en algo, y entonces me agarran a mí, que, porque soy un viejo raro, sencillo y humilde, les parezco una cosa fantástica.
- El ser humano es un bicho utópico; no es una bobada esa necesidad interior que, como animales, tenemos de creer en algo. Y las sociedades modernas se caracterizan por pisotear todo groseramente.
- Envejecer es que te duelan los huesos, que tengas dificultad para dormir, que tengas que orinar varias veces de noche, pero, mientras no estés lelo, envejecer te permite ver un poco más lejos. Has acumulado mucho trote y el vivir, alguna enseñanza deja. Y, naturalmente, amamos tanto la vida, que tratamos de sobrevivir intentando dejar algo que sea el quehacer de otros.
- Los seres humanos somos mucho más emocionales de lo que parecemos. Aunque pertenezco a una generación de luchadores en la que nuestro abuelo era Robespierre, el sujeto humano es un puñadito de razón y un barril de emociones.
- La política es inherente a los humanos. Somos animales gregarios, no podemos vivir en soledad. Pero se requiere que alguien haga viable el choque entre el individuo y el funcionamiento de la grey, y ese es el papel de la política. Por eso, la afirmación aristotélica de que el hombre es un animal político es brillante. Todo lo que tiene que ver con las relaciones humanas es política. Lo que pasa es que está todo envilecido y parece que la política son unos tipos de traje que se sientan en el parlamento y hacen discursos.
- La lucha armada no puede ser un objetivo de vida. En determinadas circunstancias pudo haber parecido un camino, pero no puede ser una eternidad. No tiene sentido.
- El diálogo es la más hermosa de las formas que existen para aprender. Las sociedades son cada vez más complejas y en cada rincón hay especialistas a quienes escuchar para tener una idea de lo que es la realidad. ¡Ay, de aquellos que en política no escuchan! En primer término, a la ciencia; en segundo término, al sentido común. Hay que tener la oreja cerca de la gente común y corriente. Hay que hablar con cualquier ciudadano que anda por la calle, porque es como encontrar diamantes adentro de un camión de pedregullo. A veces perdés mucho tiempo, pero a veces te da acceso a cosas de las cuales no tenés ni remota idea.
- Hay que gastar menos tiempo en papeles y más tiempo en escuchar.
- Es importante hablar con los que piensan distinto: te ayudan a pensar. Lo peor es cuando estás rodeado de alcahuetes y todos te dicen ‘Sí, señor, qué bien’. ¡Chau! Ahí no te ayudan un carajo.
- Los términos “izquierda” y “derecha” son propios de la Revolución Francesa, pero creo que son actitudes de mirar la vida tan viejas como el sapiens arriba de la Tierra. Siempre hay una actitud conservadora y una actitud solidaria de cambio que se expresan de acuerdo a los valores de la época. Ahora, cuando en lo que llamamos “izquierda” se opina demasiado, se cae en el sectarismo, se dogmatiza. Suele caer en el infantilismo, en confundir deseo con realidad. La derecha conservadora también cumple una utilidad porque no se puede vivir cambiando a cada rato. Pero cuando afina demasiado su conservadurismo cae en lo reaccionario, en lo facistoide. Estos dilemas están permanentemente en el ser humano.
- El progresismo, en América latina, está tomando aliento. Está resollando. Necesita cambios generacionales. Entramos en una época digital. Ahora vienen las máquinas que piensan, es todo un acontecimiento. Habrá que hacerles pagar impuestos a las máquinas que piensan. Vendrán luchas de otro tipo y este duelo va a continuar porque es una oscilación constante de la humanidad.
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