
El cuadro Éloge du maquillage (Elogio del maquillaje) es el último Degas autentificado, un pastel que, tras siglo y medio de agitada vida con viajes y confiscaciones durante la Guerra Civil española (1936-1939), se presentó este lunes como una de las raras obras del artista conservadas en España.
Elogio del maquillaje pertenece a un anónimo coleccionista particular que, tras adquirirlo, quiso autentificarlo y para ello contó con el experto Michel Schulman, autor del catálogo de Edgar Degas (1834-1917) que cuenta con más de 1.750 obras, por el momento.
“La autentificación de esta obra llega tras un exhaustivo análisis de pigmentos, un minucioso estudio llevado a cabo con rayos X y fotografías, entre otras técnicas”, señaló en rueda de prensa Michel Schulman, quien explicó que Elogio del maquillaje sale de otra obra del pintor francés, Le client sérieux (El cliente serio) de 1879.
La obra “es una escena de burdel, tema importante en las obras de Degas, quien dibujó muchos de sus desnudos en lugares que conocía bien”, recordó Schulman.
“Degas solía trabajar cuadros a partir de una escena o personaje de otra obra anterior”, añadió este experto, quien informó de que en España hay pocos Degas: tres en el Museo Thyssen-Bornemisza, en Madrid, uno en el Museo de Montserrat, en Barcelona, y alguno en colecciones particulares.
Elogio del maquillaje es un pastel sobre cartón con la firma del pintor francés en el margen inferior derecho, según Schulman, quien destacó que en él se ve a dos mujeres, una de ellas de perfil y la otra en el centro del cartón empolvándose la nariz.

Cronología de la agitada vida de “Elogio del maquillaje”
La historia de este cuadro comienza cuando el acuarelista e ilustrador barcelonés, afincado en París, Julián Bastinos (1852-1918), lo compró en 1887.
Posteriormente, Bastinos se instaló en El Cairo, a donde llevó el cuadro “como lo prueba la etiqueta de un enmarcado en una casa de marcos de lujo en Alejandría que figura en su reverso”, detalló la historiadora del arte Judith Urbano.
Tras el fallecimiento de Bastinos en 1918, el pastel regresó a España gracias a su hermano Antonio, pero en 1934 el cuadro fue incautado poco antes de la Guerra Civil (1936-1939), “una confiscación que tuvo lugar bajo el amparo de la Ley de la Generalitat de Catalunya (gobierno regional) con el fin de conservar el patrimonio artístico”, contó Urbano.
Otra etiqueta indica que durante un tiempo se custodió en el Monasterio de Pedralbes (Barcelona) y otra muestra la leyenda “Recuperado del enemigo” del Ministerio de Educación Nacional con fecha de enero de 1939, “data que coincide con la entrada de las tropas del general Franco en Barcelona” (al final de la guerra civil), recordó.
Al año siguiente, la obra fue adquirida por Joan Llonch Salas, presidente del Banco de Sabadell y de la Academia de Bellas Artes de Sabadell (Barcelona) y desde entonces permaneció en la familia, hasta la adquisición por el actual propietario.
Una cuarta etiqueta recuerda que esta obra estuvo en la sala de exposiciones Gaspar de Barcelona la única vez que fue expuesta en público, aunque este martes volverá a la escena pública en el Ateneo de Madrid, pero solo por unas horas; después regresará a salones privados.
Fuente: EFE.
Foto: EFE/ Borja Sánchez Trillo.
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