
Un artista decide hablar de la inflación, de su paternidad y del salto al vacío que implica vivir del arte. Mientras lo hace, baila, canta, crea esculturas efímeras de humo, trabaja con un títere, proyecta videos de su infancia y se sienta a una mesa para exponer la crisis que vivió en 2018 cuando decidió construir un teatro, mientras los precios cambiaban entre que iba a comprar bolsas de cemento y buscaba la plata para pagar. Una historia que en Argentina es cíclica y en esta obra se muestra cómo repercute en la vida más íntima y personal de un creador, que de esos mismos puntos de inflexión puede generar una obra poética. Algo de todo esto sucede en Vendo humo, un espectáculo que pone en el centro de la escena la vida de Juan Onofri Barbato, escrita y dirigida junto a su pareja, la actriz Elisa Carricajo, integrante del reconocido grupo Piel de Lava. Juntos exponen un relato personal que logra ser universal en cuanto a las temáticas que plantea y reflexiona sobre las reglas del mercado del arte, la distancia entre los países, la vida de un artista, los legados familiares y la especulación financiera.
La experiencia de Vendo humo trabaja con el cruce de géneros. El artista comienza en una conferencia performática, en la cual expone con mucha crudeza y humor lo que fue la construcción de un teatro en Parque Patricios en plena crisis económica. Luego pasará a un trabajo más autobiográfico y documental, continuará con la danza y con un poderoso momento visual, en el cual crea esculturas de humo, seguirá con los títeres (una disciplina que hereda de su padre el reconocido titiritero Jorge Onofri) y llegará a un momento poético visual, muy artesanal y potente. Esa posibilidad de fluir entre diversas disciplinas, sin consolidarse nunca en un solo modo de representar es la gran potencia de esta obra, en la cual el público sigue el relato del intérprete, que también es su vida, mientras acontecen la gran cantidad de formas que tiene el teatro para expresarse.
“En un momento tuve que completar una planilla para un festival en el cual preguntaban qué disciplinas se trabajaban en el espectáculo y llegué a poner seis estilos”, cuenta Onofri, quien también plantea que la obra en sí misma es una reflexión sobre las artes escénicas. “Si bien radicalizamos el procedimiento del cruce de géneros, siempre hay un solo personaje en escena, que es el propio Juan y que incluye elementos autobiográficos. Conviven muchas teatralidades, pero se conserva cierta línea donde uno siempre puede ver a la misma persona”, explica Elisa Carricajo.
Además, el espectáculo tiene varios momentos de humor, aunque se traten temas muy dolorosos, como la muerte de un familiar, la hiperinflación durante el gobierno de Alfonsín y la distancia con el padre. “Estábamos bastante preocupados por traer este material teniendo en cuenta cómo están las cosas, pero el humor es una forma de procesar lo que nos pasa, como cuando haces chistes en un velorio, uno necesita reírse de lo que está pasando como una forma de procesarlo”, sostiene la directora.
El contenido autobiográfico también se suma a la idea de vincular lo personal con lo político y plantea una reflexión acerca de cómo una historia íntima repercute en la de tantas personas, que pueden verse reflejadas en algunas de estas versiones de la vida. Dice su protagonista: “La obra se desmarca de Juan como persona y abre materiales que son sumamente personales, como el audio de Elisa y relato del parto de nuestra hija, para hablar de la paternidad en última instancia”.
También los relatos biográficos ponen en tensión la idea de verdad y realidad, un concepto que también se desarrolla en el espectáculo: “La obra tiene un trabajo autobiográfico con la idea de que este personaje es y no es Juan. La autobiografía se construye y se destruye, se presenta una cosa pero después es falsa, él cuenta algo y el audio lo desmiente, hay un trabajo sobre inacabado, sobre la construcción de la propia autobiografía, que eso no deja de ser una ficción, un relato que nos armamos para sobrevivir”, explica Elisa Carricajo.

Desde 2018, Juan y Elisa son directores del espacio Planta, Investigación & Creación Transversal, un lugar ubicado en Parque Patricios y dedicado al desarrollo de experiencias escénicas. Con Vendo humo es la primera vez que logran estrenar un material propio, más allá de gestionar y producir otros espectáculos. Esta experiencia también se cuenta en el espectáculo. Explica Juan Onofri: “Ahora la sala está en su mejor momento por lejos, pero porque venimos de una sensación terrible. Yo sentí que estaba en algo parecido a una guerra. Cuando nos lanzamos a construir el espacio en 2018, todo el mundo me decía ‘stás loco, ¿cómo te vas a poner a construir? ¡Comprate un departamento! ¡Comprá dólares!, ¿Cómo vas a gastar en bolsas de cemento, en chapa? Luego, terminamos el teatro y tuvimos dos años de pandemia. Así que después de eso, puedo decir que nunca estuvimos tan bien. Hay entre cinco y seis obras por semana, un ciclo de cine hermoso, la sala está al servicio de generar experiencias de pensamiento a través de objetos artísticos. Ya todo es ganancia”.
* Vendo Humo se presenta los jueves 2 y 9 de noviembre a las 21.30 h en Planta, Inclán 2661.
[Fotos: Sebastián Arpesella]
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